Rigoberto Lanz  

Pluralidad de Marx

agosto de 2008

Pluralidad de Marx es el título del último libro del amigo Juan Barreto. Con ese texto egresó del Post-Doctorado en el “Centro de Investigaciones Post-Doctorales” (CIPOST) de la Universidad Central de Venezuela. Es por ello un requisito académico y al mismo tiempo un provocador ensayo que explora otras miradas sobre la obra de un autor como Carlos Marx del cual ya es casi imposible decir algo interesante.

Hace algún tiempo J. Derrida había puesto en la mesa de debates una interpretación del marxismo como parte de la cultura occidental (recordar: Espectros de Marx) Es decir, una dimensión de la obra de un autor demasiado pesado para ser leído simplemente como portador de “verdades”. El libro de Derrida es además una corrosiva ironía contra un estilo de impugnación que se caracteriza patéticamente en criticar  primero y leer después. Buena parte de la panfletería anti-marxista que circula por allí pertenece a esta arraigada tradición de la ignorancia: aguerridos detractores de Marx que no han pasado de una rápida ojeada del “Manifiesto Comunista”.

Algo parecido hay que decir de una amplia legión de camaradas que adoran a Marx sin saber de qué se trata. La militancia de izquierda sirvió en muchísimos casos como una excusa para declararse “marxista” con sólo hacer la tarea de pegar afiches y gritar consignas encendidas con una franela del “Che”. De ese marxismo de pacotilla está lleno el historial de los viejos partidos comunistas y de la izquierda socialdemócrata en América Latina. De esa cultura política empobrecida  vienen arrastrándose durante décadas los más penosos malentendidos y los dogmas más ridículos.

Ese marxismo se extinguió lentamente en el mundo académico. Hace ya muchos años que en las universidades no se habla de estos temas. En Venezuela podría decirse que el gran Ludovico Silva fue de los últimos intelectuales que se propusieron en serio una relectura de la obra de Marx (por cierto, gracias al esfuerzo conjunto del Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Ministerio de Educación Superior, con la pasión que pone María Riera en el trabajo editorial, se ha logrado recuperar una importantísima obra inédita de Ludovico Silva que muy pronto estará en manos de los lectores)

El marxismo crítico marcó un itinerario lleno de contradicciones y conflictos con toda la tradición manualesca que privó en el discurso oficial de la vieja izquierda. El fracaso político del movimiento revolucionario sirvió de pasamano para marginar la reflexión crítica que se hizo en décadas pasadas. Eso explica la precariedad intelectual de las jóvenes generaciones en lo que se refiere a un manejo mínimo de la agenda marxista. La ausencia de un trabajo teórico sistemático sobre el pensamiento de Marx, la impronta del marxismo soviético más atrasado y el predominio de una izquierda esclerotizada que no aportaba nada novedoso en el paisaje intelectual de la época, explican en buena parte el desdén por el conocimiento de una obra tan importante como la de Carlos Marx.

Es justamente en esta onda de revisión crítica que se inscribe el reciente libro de Juan Barreto. Invitando a escudriñar entre los pliegues del texto marxista algunas pistas para entender problemas del mundo actual. No se trata de un divertimento intelectual para acumular títulos universitarios. Pluralidad de Marx es una invitación desenvuelta a leer libremente lo que un autor como Carlos Marx puede decirnos hoy sobre el capitalismo y sus miserias.

Así como es posible rastrear la existencia de distintos Marx en la inmensa obra de este autor, también es posible identificar diferentes tendencias en el seno del proceso revolucionario. Eso no tiene nada de pecaminoso. Los aparatos son refractarios frente a la diversidad del pensamiento y la sensibilidad pero eso no elimina las tendencias ideológicas que seguirán existiendo más allá de los interese de partidos y grupos.

Pluralidad de Marx es una  afortunada rareza en el paisaje teórico desolado de la izquierda venezolana. Que provenga de un dirigente  tan involucrado en la cuestión política, es todavía más raro. Eso es ya una ganancia neta.