Ricardo Cappeletti

Integrante del Nuevo Espacio

Montevideo

cappelettiuy@yahoo.com

La Izquierda y sus entrañables  paradigmas

28 de septiembre de 2006

Resulta  una más que feliz coincidencia de fechas y de sentimientos, pesares y alegrías –más allá de lo contradictorio que ello parezca- evocar el trigésimo aniversario del brutal atentado que en Washington D.C. truncó la vida del Canciller del Presidente Allende, Don Orlando Letelier. En el rescate de la memoria de nuestros pueblos y de los mártires de esta América Latina de venas, verdades y justicias felizmente abiertas no es posible tampoco ingresar próximamente a octubre soslayando un nuevo aniversario del pasaje a la inmortalidad del  guerrillero heroico, Comandante Ernesto “Che” Guevara.

Ambos, en frentes políticos distintos, supieron luchar con dignidad por sus ideas socialistas y valores, por los derechos humanos a rajatabla, sin ambigüedades o eufemismos para sojuzgar al capitalismo, rescatando en su fecundo existir al hombre de la expoliación y denigración de un sistema que le relega como una simple mercancía. Ambos también, chileno uno y argentino- cubano el otro, acuñaron la sentencia de Terencio “Nada de lo humano me es Ajeno”. Conocían a plenitud a sus semejantes rebosando  lealtad, sencillez y sabiduría para analizar al ser de nuestro tiempo y  las circunstancias  que lo conforman.

Don Orlando Letelier, confinado por orden del tirano innombrable junto a los patriotas Clodomiro Almeyda, Sergio Bitar, José Tohá y Fernando Flores – entre muchos otros- a la Isla Dawson, en el extremo austral de Chile, demostró en la cárcel y posteriormente en su exilio en EE.UU. que el hombre no debe renunciar jamás a sus ideales, máxime cuando se trata de la defensa de los derechos humanos, conculcados y pisoteados por las miserables dictaduras que campearon durante  los oscuros años 70  y parte de los 80 nuestra Patria Grande.

¡Qué decir de uno de los  más grandes combatiente de nuestra era!...  , quien atraviesa geografías y espacios temporales, surcando con  su estrella en la frente el oscurantismo nihilista y posmoderno  reivindicando con su mirada que es cañón de futuro el porvenir de liberación y la ineluctable redención del hombre frente a la miseria humana y al capitalismo, “miesmas” a las que nosotros seguiremos denunciando y combatiendo. No existe en ambos paradigmas claudicación alguna frente a las injusticias. Con su fusil en la espalda el uno y con el lenguaje del diplomático el otro, con su querida presencia y entrañable transparencia, de estadista, medico e internacionalista el “Che”, con la dignidad republicana y señorío en el cautiverio y lejos de su patria hasta ser convocado al martirologio Don Orlando, la izquierda puede mirar retrospectivamente y abrevar  de tan entrañables paradigmas.

Al genocidio se le denuncia y señala, se lo juzga y condena, al gobierno que bombardea víctimas inocentes, población civil que nada tiene que ver con el execrable terrorismo se le dice: señores, Olmert, Vinovezky y Sharon: ustedes son garantes de las empresas de petróleo que determinan que la vida de un ser humano equivalga a un barril de petróleo. Son mercaderes de la vida, que condenan a su propio pueblo hebreo a un sentimiento repulsivo antijudío. Ustedes no están ni estarán jamás a la altura de Golda Meir o màs cerca en el tiempo de Yitzha Rabin o Yasser Arafat, ambos brutalmente asesinados y que en “Camp David”, junto al Ex Presidente Bill Clinton parecían haber encontrado la definitiva paz entre pueblos semitas, en tierras donde deben convivir pacíficamente tres religiones monoteístas.

No puede haber claudicaciones, ni abdicaciones frente a esta 

diabólica conducta que ha terminado con la vida de 1.500 libaneses y que le impone a los palestinos muros de vergüenza y ocupaciones preventivas.

En esas bombas de fósforo que quemaron cuerpos de niños, autografiadas por sus pares israelíes y en los más de 100.000 artefactos explosivos que quedaron aún sin estallar sobre la superficie del Líbano se centra el verdadero “Eje del Mal”. Quien suscribe ama la paz y la vida, señalando   con la humildad de la paloma y la sagacidad de la serpiente, -como reza el Evangelio-, que seguirá adelante con sus verdades, llevando en el alma y en su conciencia con devoción a ambos ejemplos de lucha, por su  consecuencia sin límites, vencedores de la muerte en la hora de la verdad, gestores de un inmortal ejemplo de coherencia entre lo que se dice y se hace, de honestidad intelectual a toda prueba para defender el fuego sagrado de la liberación del hombre.

Cuando en Ñancahuazú y en una pequeña escuela de la selva boliviana y en 1967 las tropas de Gary Prado y sus “rangers” acorralaron al Comandante “Che” Guevara, éste les dijo en su cara y en la hora de los hornos: “prefiero morir de pie, que vivir de rodillas”...

De estos paradigmas tomamos la bandera quienes profesamos tamaños  valores socialistas y  libertarios y en tan queridos ejemplos de lucha y de vida.

A pesar del complejo militar industrial, de los serviles y obsecuentes, del horror de la guerra y de los pontífices, estos entrañables paradigmas son y serán siempre una guía para la mejor  acción y las futuras generaciones.