Oscar José Fernández

osfernandezve@hotmail.com

La razón razonable

junio de 2006

“La razón no debe convertirse en ídolo, como fue el caso durante la revolución francesa, en la que los templos de la razón (iglesias transformadas en lugares consagrados a la veneración de la razón, a veces personificado bajo el semblante de una chica joven llevada en procesión) brota a la sombra de las guillotinas donde se decapitaba a los hombres y mujeres que no parecían razonables—por que no defendían las ideas de los proveedores de la viuda (el sobrenombre dado al aparato de la guillotina). Michel Onfray.

¿Es razonable pensar y soñar con un mundo diferente?

¿Es razonable creer que el mundo puede ser un lugar más justo?

Si bien es cierto que el error de la racionalización es reducir la complejidad en un puñado de elementos fácilmente digeribles; también es cierto que muchos que creen que transitan espacios diferentes, se extravían al ver lo simple en lo complejo y por consecuencia atribuirles a algunos escritores de la complejidad un carácter simplista.

No se trata de ser o no ser simplista, se trata de la posible imposición  de normas, las cuales se escudan tras una supuesta colectivización del discurso.

“…La reducción racional y la planificación suponen que lo real es racional y que lo racional puede convertirse en real. Sin embargo, existe un mundo entre estos dos universos, que se comunican bastante poco y mantienen relaciones difíciles.” (Michel Onfray)

La racionalidad en la modernidad se transmuta en objetividad. Es objetivo quien tiene los argumentos necesarios para convencer al otro. Para arrastrarlo a su lado, para obligarlo a ver lo que el ve; como dice Humberto Maturana: La objetividad es un argumento para obligar. Pero esta razón instrumental lejos de la pasión lejos del sentimiento, transforma la vida humana, en mente sin alma. Y allí está el peligro. Pascal nos dice: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”

Ni demasiado, ni demasiado poco:

Guerra intestina del hombre entre la razón y las pasiones.

Si no tuviera más que la razón sin pasiones.

Si no tuviera más que las pasiones sin la razón.

Pero, al tener lo uno y lo otro, no puede estar sin guerra, pues no puede tener paz con lo uno sin tener guerra con lo otro.

Así está siempre dividido y opuesto a sí mismo.

Ser demasiado cautos o demasiado impulsivos, nos lleva a la autodestrucción. No existen fórmulas mágicas. Pero la lógica de los extremos no ha demostrado ser la más eficaz, de allí que proponga intentar imbuirnos en una lógica polivalente, en una lógica eco-lógica; que no es la ciencia reduccionista, que se encierra en la metodología Cartesiana-Newtoniana; no hablamos de una lógica de construcción generalista que intente romper con los nichos clásicos de la ciencia fragmentaria. Pero no se trata de ir hacia otro nirvana, rechazando de plano todos los avances de la ciencia hasta la fecha, por que esa postura sigue siendo propia de la lógica clásica, la nueva lógica debe ser integralista, mas que divisionista. En tal sentido que podemos rescatar de la ecología muchas cosas. Según Morin Vemos:

Según Morin tenemos: “Creo que ante todo las disciplinas deben integrarse alrededor de estas grandes categorías y los enseñantes de disciplinas deben colaborar para estudiar por ejemplo la condición humana o el problema de la incertidumbre. Ya que las incertidumbres existen en las ciencias humanas, existen también en los problemas fundamentales del comportamiento concreto de las personas. Se trata finalmente de realizar estas conexiones, aunque yo resaltaría que algunas ciencias ya están unidas unas con otras. Es el caso de la ecología, que es una ciencia gigantesca porque además de estudiar la biosfera también se ocupa de las intervenciones humanas sobres ésta.  En efecto, el ecologista o ecólogo estudia los ecosistemas para comprender su regulación y su organización, recurriendo para esto al botánico, al zoólogo, al meteorólogo, al geólogo y a los diferentes científicos”.

Entonces vemos que lo más difícil entre nosotros seres mortales es comunicarnos y entendernos. Intentémoslo no perderemos nada y tal vez solo tal vez ganaremos mucho.

Pensar en una racionalidad compleja se traduce para otros en irracionalidad. Para muchos científicos pensar más allá de su campo de estudios es un verdadero sacrilegio, más aún intentar construir proyectos conjuntos, armados con investigadores de diversos con una tendencia transdisciplinaria, hasta la palabra transdisciplinariedad les suena extraterrestre, y los que la usan lo hacen por moda mas no la entienden. Es difícil pero hay que hacerlo, lo único incómodo  al hacer este trabajo es que los científicos no te aceptan porque te creen poeta, y los poetas no te aceptan por que te creen científico.