Oscar José Fernández

osfernandezve@hotmail.com

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agosto de 2005

El lenguaje establece una clara distinción en la estructura y expresión de sus elementos constitutivos. Entre la palabra escrita y hablada existen intersticios que diferencian el pensar del no pensar. Resulta un tanto extraño pero el habla por su condición de instantaneidad, deviene en un no pensar. Bien lo decía el filosofo español Don Miguel de Unamuno: "El lenguaje sirve para economizar el pensamiento. Se habla cuando no se quiere pensar". Pero no por pertenecer el habla a esta condición de inmediatez, significa que la producción de la misma represente un proceso simple, ya que su elaboración es el resultado de la asociación de múltiples redes neuronales que se interconectan de un modo aún no claramente establecido por los neurocientíficos.

La palabra hablada es para muchos uno de los signos característicos de la especie humana, el cual significaría la destacable superioridad del mono desnudo sobre el resto de las especies del planeta y del cosmos. Pero ¿es realmente así?. (Sobre estos temas discutiremos más adelante, en el capitulo intitulado ¿Biosignos o Bioseñales?)

En principio debemos desviar la mirada a un tipo de expresión tal vez, lo más cercano al habla. La poesía, la música y la imagen constituyen una unidad que, a la vez, se independiza a cada paso, pretendiendo armar en cada instante una idea distinta, variable quizás se traduzca en un desesperado intento ideogramático; pero lo más interesante es que no solo admite la coexistencia armónicas y disarmónicas, continuas y discontinuas, ordenadas y caóticas, singulares y plurales, sino que, además acepta sin angustia la incorporación de otras nuevas (aún no pensadas). En definitiva vale más no pensar y soñar, o pensar soñando.

Por otro lado tenemos el lenguaje escrito, el cual pertenece a (al igual que la literatura), un lugar interculturalista de condiciones pluridimensionales. Su lectura supone interpretaciones que, a la vez pueden ser particularizadas o colectivas; el pensamiento se escribe a si mismo internamente pero el pensar denota una forma especial de reordenamiento, que siempre va a estar mediado por una razón amoldada a las necesidades del pensador o escritor. Pero también será el reflejo de una cultura y de un momento.

El silencio hipertextualiza un lenguaje. El gesto manifiesta una simbiosis entre la poesía y la imagen la cual se transcontextualiza en trazos virtuales. Es el cuerpo el hablante y sus signos rebasan los limites alfabéticos propios a un idioma.

En el momento de la percepción al igual que en el momento del habla, como no se piensa o se piensa poco; en tal sentido cualquier fenómeno en el cual su contenido esté cargado en mayor grado de sensaciones, emociones, etc; pertenecerá a una naturaleza más próxima al habla que el mismo pensamiento.

   Si el habla y el pensamiento no son procesos simples ni lineales, entonces ¿qué son?

Existe una gran separación epistemológica entre el pensamiento y el habla. Hay mayor cercanía entre el pensamiento y la escritura que entre el pensamiento y el habla. Y es precisamente esa distancia la que permite la condición de instantaneidad del habla. Por otra parte la escritura más oralidad escrita, es pensamiento escrito, ya que el acto de escribir exige tiempo y por lo tanto queda sujeto a la condición de ser pensado; repensando.

La lectura también es compleja, puesto que su retorno al pensamiento es un devolverse que no conduce siempre al mismo sitio, a excepción del caso de la escuela, la cual se viste de uniforme el cuerpo y la mente. La lectura no solo se aplica a la decodificación de signos gramaticales, sino que además la lectura rebasa los procesos de reconstrucciones semánticas para a veces convertirse en construcciones colectiva. Las dualidad producción-interpretación definen un juego de signos reduciendo todo discurso al orden de los significantes.

La bifurcación lexical entre el lenguaje escrito y oral distingue un entramado universo de interconexiones que los acerca por un lado pero por otro los distancia.

El gesto invisible

“Pero la palabra permanece sobre mis labios,

 se niega a posarse sobre la cosa”.

                                                                           (Sartre).

En la simbiosis poético – gestual, la imagen se transcontextualiza en trazos virtuales.  El cuerpo se digitaliza en bifurcaciones de pensamientos.  La encrucijada no lineal de la complejidad creativa matiza turbulencias holísticas.  Crítica y poesía visual confluyen en una misma experiencia massmediática.  La compañía translingüística – ideográfica preconiza un nuevo estado post-individual.

Pensar sugiere un esfuerzo mental que merece ser ejercitado; así como también lo requieren el escribir y el hablar. Existe una gran separación epistemológica entre el pensamiento y el habla.  Hay mayor cercanía entre el pensamiento y la escritura que entre el pensamiento y el habla. La lectura no solo se aplica a la decodificación de signos gramaticales.

La comprensión y la tolerancia son símbolos indicativos de una buena comunicación.

El discurso social es el discurso de la prohibición.  El poder y el deseo juegan un importante rol en la manifestación del discurso social.  La palabra del loco debería ser escuchada con mayor atención. Según Foucault, la oposición razón locura es un principio de exclusión.

Las cosas sin nombre aún existen. Las cosas innombrables están por encima de las palabras.  El hombre existe monótonamente justificando lo injustificable.

¿Existen Palabras sin Significados?.

La Voz de la apariencia

La palabra hace del lenguaje algo mas que signos que confluyen para tratar de decir algo, no se trata de decir por decir  se trata de tratar de transmitir un pensamiento; allí la literatura se esfuerza con cantar/contar eventos, situaciones, vivencias y ficciones: que habitan en espacios translingüísticos que transciende el universo de las personas, y los personajes; de allí que no hablemos de intelectuales de constructores famosos  o de estilistas del lenguaje, por que a mi modo de ver, lo que realmente importa es la palabra, y el como esta nos forma/deforma/transforma. 

Rosa simbólica:

Puede la poesía decir mas que la prosa; no sé; pero por si acaso uso ambas. ¿Que nos dice la palabra aún sin escribir? ¿qué nos dice una hoja en blanco?

¿Somos realmente creadores o recreadores?; que es lo que realmente importa en el lenguaje  

RELOJES CRISTALINOS

S
ólo en el descanso entre punto y punto se promueve un algo que no tiene nombre ni propietario, Sin embargo nos habla

de encuentros solitarios, de reuniones con sangrías, de puntos y comas distraídos y de funerales de puntos y aparte.

Es la seducción del signo la promotora de la
locura no la palabra, no el palabreador.

Su conducción es pura melancolía simbólica y su manifestación
un ejemplo de si misma.

La pluralidad existe más allá de la palabra y el sol como
palabra existe, hasta que la borras con una goma
eclipsada o la miras con los ojos cerrados.

Meditas entre mis dedos la paz de un bebé dormido
para latir entre relojes los cristales cósmicos de un Tai-Chi seductor de ideas.

Apareces con ideas que renacen en cristales y promueven
naturalezas muertas con la aurora.

Estuviste allí dirigieron mi tranquilidad haciendo de pureza
un esfuerzo mutagénico y de mi realidad una
existencia pluridimensional.

¿Por qué no lo Aceptas?

Existes erráticamente en mi conciencia, cual fugas
electrón reavivas mi incertidumbre y haces de mi
vida un espacio relativo sin referencias.

Eres persistente como la brisa contra la pared o como el agua que
fluye y no logra quedarse en la mano. Sin embargo
a veces la brisa y el agua crean una tormenta y la
conciencia no puede detenerla.

Si el agua que fluye por un rió es siempre un agua distinta.
¿Qué diríamos del pez y del pescador?

Dios existe en el lápiz muriendo en la tinta renaciendo
en cada punto y seguido.
 

Eres coleccionista de ideas
de mundos paralelos
de estrellas apagadas
de risas maquilladas
de camisas con mostaza
y de música chatarra.

Eres coleccionista de ideas
de espacios ya cerrados
de caminos sin veredas
de almuerzos en volcanes
de relojes ya sin cuerda
de lápices sin tinta y de latas vacías.

Eres coleccionista de almas
coleccionista del viento
coleccionista.

Apareces sin nombre y te veo sin verte sé que estuviste
ayer y que el reloj de tu cama aún marca las 2 de la tarde.

Sé que le cantaste a un descuido
mirando mi mirada
nombrando mi nombre
aunque no lo sepa lo sé

Naciste el mismo día de mi muerte
esperando la resurrección del olvido
y anhelando el reencuentro
de los sordos.

Analiza la ausencia reciente de mi presencia constante
respirando el aire de mi sombra
esperando la espera
cayendo en silencio
atravesando un suspiro
existiendo sin existir.

No sé si esto ayudará a entender lo que se quiere, si es que se quiere. Yo por mi parte intento transitar por mundos aparentemente antagónicos, como lo son la razón y la emoción. Para  Pascal está muy claro:

“El corazón tiene razones que la razón no entiende”.