Omar Ovalles

multiversidad1@hotmail.com

 

Pobreza y nuevo socialismo: seamos realista pidamos lo imposible*

(*Grafiti sesentoso reciclado)

julio de 2005

1  Un nuevo enfoque político para la pobreza

Décadas enteras  perdidas en un supuesto combate a la pobreza hacen que hoy más que nunca deben replantearse todas las estrategias sociales  que hasta ahora se han implementado en nuestros países. No sólo el modelo de desarrollo económico imperante ha excluido a grandes mayorías de sus beneficios, sino que las acciones planeadas por los Estados  han tenido  muy poca repercusión y más bien,  han creado una enorme burocracia que las administra ineficientemente, ya sea desde las instituciones oficiales como  desde las llamadas organizaciones no gubernamentales de corte social. 

Se trata entonces de lograr un cambio de paradigma, de la forma de pensar y concebir las soluciones de este problema  que crece cada día en América Latina  sin que se vislumbren cambios sustanciales en las maneras de implementar las políticas sociales. 

Hoy por primera vez en la historia  es urgente un cambio de rumbo,  toda vez que generaciones enteras pueden quedar inhabilitadas biológica, social y culturalmente para emprender su propio desarrollo,  mientras su hábitat social se deteriora casi irremediablemente y la violencia se convierte en la única forma de resolver  sus diferencias.  

La mal llamada lucha contra la pobreza, con todas las connotaciones que este término tiene, logró su inspiración con  las llamadas teorías del bienestar que acompañaron el desarrollo de la revolución industrial durante el siglo 18, cuando se pensaba que toda la humanidad podría alcanzar un estilo de vida  muy particular, basado en el consumo de bienes y servicios que les aportaba  el capitalismo  . Este estado de bienestar,  que guió la acción de las economías desarrolladas y que ofreció a un importante contingente de su población este estándar de vida, fue replicado, sin el mismo éxito,  en las sociedades subdesarrolladas, generando enormes expectativas y  haciendo crónicos los enormes déficits. 

Sobre la base de este particular enfoque teórico  se adelantaron enormes y complejas políticas sociales de dudosa efectividad, al menos a la luz de los indicadores que se manejan comúnmente hoy día en cualquiera de nuestros países, siempre como categorías de déficit que no pueden ser saciadas fácilmente. Analfabetismo, enfermedades, muertes, falta de agua potable, carencia de viviendas, déficit escuelas, ausencia de  hospitales, exclusión de la cultura etc. etc.  son parte de la jerga dominante que perpetua esta condición, hace nacer un sector  burocrático que vive de ellas y alejaba cualquier  posibilidad de desarrollo propio basado en los potenciales reales de los países  y sus  justas aspiraciones.   

Lograr un cambio de paradigma en la concepción de la política social pasa  por eliminar los conceptos de pobreza como situación de déficit y sustituirlo por el de construcción de ciudadanía a partir del propio potencial de nuestro pueblo. Se trata así de identificar las condiciones estructurales, políticas e institucionales que impiden el desarrollo de un potencial que esta latente en cada uno de los latinoamericanos, independientemente de su situación actual.  

Para ello el cambio constitucional es el requisito sin ecua none de la nueva política social, toda vez que significa la ratificación de todos y cada uno de los derechos sociales y en consecuencia de los deberes, que se adquieren al nacer y que deben ser satisfechos por una alianza entre el Estado, como ente rector y regulador, y todos las fuerzas  sociales que bajo la figura de corresponsabilidad asumen para sí el destino de sus propias vidas. El desarrollo del potencial ciudadano en cada latinoamericano significa el empoderamiento  de sus organizaciones, que bajo un origen profundamente democrático debaten su destino y las vías para hacerlo realidad, sin mas especificidades que las derivadas de sus condiciones éticas, de genero,  etarias, culturales, geográficas etc. 

Partiendo de este novedoso enfoque se hace necesario ratificar que la mejor política social es aquella que entrega el poder al ciudadano como se ha dicho reiteradamente,  para que en corresponsabilidad con el Estado defina su propio camino de superación, y son las constituciones nacionales, y los movimientos sociales  internacionales  las vías para universalizar  el acceso a los derechos de todos y cada uno de los habitantes de este continente. 

Esto contrasta con las políticas  sociales de focalización, tan afines a los ajustes macroeconómicos que ha sufrido nuestro continente  y que se circunscriben sólo a aquellos sectores mas empobrecidos  por el mismo modelo de desarrollo capitalista, dejando enormes mayorías excluidas de estos beneficios.  Cuando se universaliza el acceso a la educación inicial y básica y cuando hoy se intenta lo mismo para la educación superior, sé esta rindiendo cuenta de un  enfoque que privilegia a la sociedad en su conjunto versus  el simple individuo pobre. 

Del mismo modo, el concepto de políticas compensatorias o remediales queda excluido de esta nueva concepción,  dado que la mejor política social es también aquella política económica que sea concebida socialmente, que tome en cuenta sus implicaciones, directas o indirectas en el resto de la sociedad y por lo tanto, no sean independientes o auto referenciadas, sino que estén supeditadas a las estrategias de  desarrollo de ese  potencial social. 

Tal es el caso del pago de la deuda externa, que significa hoy en día la posposición de la cancelación  de la deuda social, por lo cual se convierte en una situación verdaderamente odiosa, ya que perpetúa infinitamente el monto de lo adeudado, no sólo a los bancos internacionales, sino con la población que sufre sus consecuencias. 

Del mismo modo, los modelos de desarrollo económico capitalistas basados solamente en los ajustes del mercado, dejados al libre juego de la oferta y la demanda de la inversión, la tecnología, el conocimiento y los recursos humanos conducen inexorablemente a la perpetuación de la exclusión y significan el retrazo y la inhibición de todo el potencial de desarrollo que disponen nuestras comunidades. 

El cambio en la política social, del asistencialismo y  del caritativísimo, hacia la participación y el protagonismo implica también un cambio cultural profundo,  que ya hoy se manifiesta en el lenguaje, cuando se habla de dignificados y no de damnificados que han perdido su casa o de patriotas y no de  analfabetos para quienes  han decidido liberar su potencial de comprensión lectora y de escritura. 

En fin de cuentas,  nuevas fuerzas  sociales, orientadas por el Estado, emprenden  la enorme tarea de cobrar la deuda social por sí mismos, rescatando su potencial de desarrollo personal y grupal en una misión compartida y acotada en el tiempo, que incluye a todos por igual y revindica sus  derechos fundamentales de vivir en  la sociedad. 

Esto ya es realidad en las Misiones  de vivienda, educación, salud, asistencia social en general y las consecuencias que  de este  trabajo se deriven fortalecerán  el cambio constitucional emprendido hace varios años, en el momento que los preceptos fundamentales de nuestra sociedad son concretizados con logros alcanzados por la misma sociedad. 

La estabilidad en el empleo, la renta básica al nacer  y el derecho a la información veraz son dos elementos claves  de esta perspectiva; los dos primeros  permiten el acceso a los demás beneficios de la seguridad social y el tercero,  al libre juego de opiniones,  sin que los poderes mediáticos prostituyan las verdades. 

2. El surgimiento de  nuevo paradigma político  

Dentro de este proceso de cambios estructurales, amparados por el protagonismo cada vez más notorio del propio colectivo social administrando sus políticas sociales,  cobra especial relevancia el rol de una serie de profesionales  y técnicos claves para este  proceso de auto desarrollo endógeno. 

El docente, el médico, el comunicador social, el abogado, el ambientalista y los trabajadores sociales etc. requieren de una urgente redefinición de sus perfiles y estrategias formativas, por lo que el surgimiento de un nuevo dirigente político es indispensable. La reforma de la educación técnica, el rescate de las universidades experimentales y el surgimiento de nuevas universidades son los elementos sustanciales de este proceso que reivindican una nueva ética social en los profesionales pero también en los dirigentes sociales . La inserción social de la ciencia y la tecnología apunta en ese mismo sentido. 

La articulación de toda esta estrategia  social, que se comparte con la que deviene de los líderes de los movimientos sociales y otras expresiones de la sociedad se haría  con la formulación de  un Plan de la Nación Participativo y una programación  presupuestaria transparente, que permitan el control social de sus ejecutorias. De esta manera, una nueva política social requiere de un método de planificación que no coopte el poder de la sociedad para debatir sus destinos, para construir su propia vía de superación, para administrar sus recursos. 

La búsqueda de la  información básica y  las estadísticas deben estar sometidas también a este mismo supuesto y por lo tanto, deben fluir libremente por toda la sociedad. Los Infocentros, observatorios sociales, centros de datos y otros instrumentos informáticos mantienen su carácter de herramientas para los cambios, sin que su novedad y desarrollo tecnológico, sustituyan el leiv motiv de la política social: transferir poder al pueblo. 

Sin embargo, el cambio social no será completo sin la transformación  a escala personal. Los hábitos y costumbres cotidianas  están  enraizados en una forma aberrante de consumir bienes y servicios, de dirigir autoritariamente las organizaciones y de relacionarnos con los demás. Las modificaciones en la estructura social, en los mecanismos constitucionales y legales y en la propia dinámica de nuestras instituciones y organizaciones sociales  no estarán  completas hasta que cada ciudadano se empodere con su responsabilidad y lo que es más importante, de su actuación, de formarse a si mismo como ciudadano.

La salud mental y el desarrollo espiritual son dos nuevas dimensiones a tomar en cuenta en esta reivindicación de enfoques y roles social,  porque de nada vale mejorar las estadísticas sociales si  el ámbito psíquico está fragmentado, disperso y angustiado, es decir sin sentido de vivir en sociedad. 

Por estas razones,  sólo un concepto social  que supere las mal llamadas categorías de déficit   y que establezca los derechos y deberes  ciudadanos puede aportarnos una vía justa de transformación , que no se obnubile con las profecías auto cumplidas del bienestar de los países desarrollados y que recree nuestra propia vía de cambios. 

Cuando un comunidad establece una relación orgánica con su escuela, o centro de atención primaria en salud como se intenta hacer hoy día, se esta llevando el proceso de cambio a todas las escalas de la sociedad, desde lo más micro hasta lo mas macro. Cuando se atiende a todos los niños por igual y se trata a los individuos sanos en una acción preventiva, se está afectando la propia lógica de este sistema basado en el egoísmo y la muerte diaria.      

Como puede observarse,  se trata de construir una agenda de cambios que abarque la escala del ciudadano, la de sus organizaciones  sociales, el Estado Nación y la cooperación internacional;  agenda que se construye en colectivo, se discute permanentemente y se instrumenta mediante las fuerzas  sociales concretas.  

Por ejemplo, a escala internacional los cambios en los ámbitos del sistema de Naciones Unidas o la OEA son indispensables y para ello se espera el concurso de representantes gubernamentales conscientes y consecuentes con el pueblo que los eligió, pero actuando en armonía con los movimientos sociales internacionales que enfrentan el proceso de globalización cultural y económica. De esta manera, las sociedades adquieren  conciencia de la necesidad de sus cambios y retransmiten este deseo de urgencia a sus Gobiernos y representantes internacionales.

Venezuela  como caja de resonancia de las realidades políticas del continente y como instrumento de integración debe cumplir un rol fundamental en la construcción de esta vía, reinvidicando los congresos y las  asambleas nacionales como sitios de encuentro y de debate, como entes garantes de la cabal ejecución de las políticas sociales y como correa transmisora de las inquietudes y legítimas aspiraciones de un pueblo organizado. Adelantar los esquemas de integración política, constitucional  y cultural  se hace cada vez más indispensable en un continente en el cual la presencia de enormes poderes transnacionales y de esquemas de anexión tipo ALCA  podría  dar al traste  con todos estos sueños pospuestos de año en año, década en década, siglo en  siglo, milenio en milenio.  

Pero si todo esto es viable y posible hoy hace falta también un horizonte móvil , algo así como los espejismos que nos refería Pascal, que ponían  en movimiento a muchas caravanas en el desierto, sin que fueran algo tangible. Hace falta entonces una imagen objetivo, un alimento para el alma para que la vida tenga mas razones para ser vivida. Algo que huela a ilusorio, a irreal y que con fuerza motive la voluntad de cambios. Que mas que el socialismo, eterna utopía no cumplida para cumplir este papel de dinamizador de la rutina cotidiana, del pragmatismo insulso, de la cruda realidad del presente. 

3 LA CONSTRUCCIÓN  DEL NUEVO SOCIALISMO

El socialismo también servir en cierta forma la imagen-objetivo compartida que nos permita   orientar la construcción  de un proceso de transformación social radical. Los preceptos de esta doctrina en las áreas de salud, educación, seguridad social, empleo, vivienda, recreación., ambiente, servicios públicos, identidad cultural, ciencia y tecnología, discapacitados, minorías étnicas, etc, nos pueden guiar en forma concreta en esta búsqueda a una alternativa a este sistema capitalista.

De igual manera, como este socialismo no será puro ni científico  se estará  elaborando en forma participativa a nivel nacional e internacional, el  permite reforzar y profundizar los derechos políticos de las comunidades y lo que es más importante, incorporarlo  a la formulación de las políticas sociales  y especialmente  de la integración latinoamericana y caribeña.

En este sentido, el debate sobre el socialismo es  de por sí un instrumento de integración internacional solidaria, inclusiva y efectiva que apuntalará todas las políticas sociales basadas en el estado de derecho  y un claro distanciamiento de las políticas anteriores caracterizadas por ser focalistas, excluyentes e ineficientes como se dijo.

El difuso y confuso  se convierte así en la esencia del ALBA como proceso de integración social solidaria que hay que construir, aunque pocos tengan la certeza de cómo hacerlo.  Pero no basta con tener claro los objetivos sociales del proceso del transformación  e incluso que estén garantizados como derechos en un instrumento jurídico    Es indispensable discutir sobre las posibles vías para  alcanzarlos, es decir,  las estrategias concretas para poder verlos satisfechos,  porque inclusive la orientación que tome esta acción política, puede en algunos casos y por ciertas circunstancias, desvirtuar la satisfacción de estos mismos derechos. Eso también es parte de la historia del socialismo.

Por eso es indispensable discutir sobre los procesos de cambio, sus prioridades, fuerzas, actores estrategias, tácticas, contradicciones, fortalezas y debilidades y en especial:  su orientación.

Estamos conscientes que es poco lo que podemos rescatar de la vía capitalista de desarrollo, los indicadores sociales que se conocen y su permanencia en América Latina  con niveles de  alta gravedad  por largos lapsos de tiempo, nos llevan a concluir que este modelo no nos conviene y más aún es suicida e inviable.

Por otro lado, estamos conscientes de las dificultades, logros y limitaciones de la vía socialista de desarrollo ya que  la historia ha demostrado que tampoco ha logrado satisfacer en forma integral todas las necesidades de las comunidades humanas que en ciertas circunstancias se han dedicado a explorar esta vía de desarrollo.

Sin embargo, la historia también nos demuestra que la idea de  socialismo esta unida a  la capacidad de transformarse y adecuarse a las diversas realidades en donde le ha tocado implantarse.

Analicemos brevemente éstas hibridaciones que el socialismo ha tenido y retomemos de ella sus especificidades:

Por ejemplo, en sus inicios el socialismo se veía influido por  un fuerte componente utópico que,  sin prescindir de sus principios básicos le imprimió  una fuerte carga proyectiva y de una serie de experiencias muy diversas. Desde Owen, Fourier hasta los anarquistas se observó una enorme capacidad de soñar destinos alternativos, aunque sea a  una pequeña escala, la cual  caracterizó esta etapa primaria  de la evolución del socialismo.

 Carlos Marx  luego  impregnó esta idea con  un contenido científico y político ,  sentando las bases para las primeras  revoluciones centro europeas y soviéticas, las cuales deberían iniciarse bajo un terrible clima de guerras mundiales, sean calientes o frías, como la que terminó bien entrado el siglo XX.

El autoritarismo, burocratismo  el centralismo y la deshumanización de este modelo  se arraigaron  fácilmente y se aceptaron y justificaron bajo este clima de permanente confrontación, en el cual las decisiones de Estado prevalecían sobre las  ideas de los ciudadanos o de las comunidades e incluso de los principios fundantes del socialismo. Más que una macabra excusa se trata de una clara y patente realidad. Un ejército ruso victorioso del nazismo no tardo en reproducir contradictoriamente muchos de los vicios que combatió en los campos de batalla  de Europa,  mientras intentaba en vano construir naciones que superaran en capitalismo,  aun sin criticar su contenido industrialista y desarrollista.

La implosión de este modelo comunista dejó entrever toda la enorme  contradicción implícita en él y sentó las bases para una reflexión profunda entre los socialistas de este continente. Por eso surge, casi en paralelo una vía socialdemócrata del socialismo, muchas veces sin mayor éxito,  otras con una gran carga mimética  que intentaron reconciliar el ideario del socialismo con el capitalismo y lo que es más osado, sintonizarlo con el  modelo de  democracia que fundamentaba este último tipo  de sociedad.

También como en Europa el repensar del socialismo fue el deporte favorito de los políticos e intelectuales latinoamericanos, la socialdemocracia  y el socialismo latinoamericano se condujeron hacia una encrucijada dilemática, o abrazaban  cínicamente al capitalismo o evolucionaba hacia modelos de socialismo diferente y más radical. Por eso muchos guerrilleros terminaron como  tecnócratas.

Otras interesantes mutaciones que sufrió el ideario del socialismo y que lo enriquecieron altamente,  se sucedieron en las sociedades asiáticas y en especial China, Corea y Vietnam por un lado, y en Cuba por otro.

En el primer caso, todas las culturas y filosofías orientales se fundieron dialécticamente con el,  lo cual  significó nada más y nada menos que la instauración del llamado modo de producción asiático, pero no bajo el estilo que preveía Marx, sino al calor  de la profundidad del pensamiento y el pragmatismo del ser oriental. Un país dos sistemas como pregona hoy China es un claro ejemplo de estas increíbles simbiosis.

No hay espacio para profundizar estos curiosos  aspectos de la historia,  pero a todas luces, la distancia y la inmensa  brecha cultural, nos impiden valorar claramente  todo el aporte de Asia al socialismo hoy día.

El caso de Cuba también es llamativo, ya que si bien surge bajo la sombra  del  modelo   soviético, la implosión de este sistema y el bloqueo económico que esta isla ha sufrido, produjo un socialismo específico, muy caribeño y sui generis. Hoy podemos inventariar sus bondades y limitaciones pero más interesante aún sería poder predecir sus futuros cambios  cuando avance  el proceso de integración por medio del ALBA con un país también sui generis, capitalista, pero con intenciones claras de transformación, como es Venezuela.

Como se refirió anteriormente, no hay espacio para inventariar todos los aportes que la historia le ha hecho al socialismo y que es indispensable hacerlo, sobre todo porque otros modelos como el Árabe o el Africano,  con el mal llamado fin de la historia.

En este sentido, nos aventuraríamos a listar  los aportes que sin duda alguna ayudarán a construir el modelo de socialismo a la venezolana. Enumeraremos cada uno de ellos,  para luego realizar una pequeña descripción de cada uno . Estos aportes son:

1. Ideario marxista y todas sus acepciones existentes.

2. Pensamiento Bolivariano.

3. Efectos de una renta petrolera en expansión.

4. Presencia política  de un componente militar, pero con funciones sociales y civiles.

5. Los aportes de la doctrina cristiana y en especial la Teología de la Liberación.

6. Las innovaciones que surjan de una serie de comunidades activas, participativas y protagónicas que al empoderarse dan riendas sueltas  a su creatividad e inteligencia social, ejemplo: las Misiones.

7. El aporte de la transformación emprendida en la educación a todo nivel, que está hoy fundado bajo nuevas bases y en especial las de Simón Rodríguez.

8. El componente cultural caribeño, tropical que le imprimirán un sentido especial, festivo, lúdico y   fresco.

9. Un proceso de integración diferente,  pero efectivo con otras realidades sociales y culturales, con   coincidencias en algunos casos, pero con contradicciones   en la mayoría de las situaciones.

10. El azar como elemento que aporta hechos y situaciones fortuitas e  impredecibles que lo modifican drásticamente y para lo cual hay que estar preparados.

 

A continuación describiremos someramente cada uno de estos aportes:

 

1.  Ideario Marxista y todas sus acepciones existentes, la lectura crítica contextualizada y profunda  de las ideas del marxismo  originario y todas sus derivaciones nos pueden llevar a construir un corpus técnico que nos viabilice el cambio,  pero hay que estar conscientes que si no somos los suficientemente dialécticos podemos atrasarlo y encapsularlo en viajes categorías. Los arcaísmos modernos son parte de las exigencias de este inicio de siglo

 

2. Pensamiento Bolivariano, toda la carga transformadora de este ideario se actualiza y  se combina  desde sus orígenes aceleradamente hoy en día, tratando de activar cambios a todo nivel dentro del  espíritu de garantizar la libertad y la justicia. Sin embargo, es bueno recordar que históricamente el ideario marxista y bolivariano surgieron casi en paralelo en realidades muy disímiles e incluso hubo por parte de uno de sus propulsores una adversión manifiesta, no sabemos si por ignorancia o por convicción. El hecho es que hay dos  idearios que convergen hoy, dos tiempos históricos que se unen por encima de un bojote de años, en una historia no linear sino curiosamente cíclica. 

 

3. Presencia de un componente militar, pero con funciones sociales y civiles, en muchas oportunidades el ideario del socialismo se impuso con la hegemonía militar, ya sean  en guerras mundiales, regionales,  coloniales o bloqueos. Esto, sin duda alguna, lo marcó con una influencia muy sesgada hacia los autoritarismos, burocratismos y centralismo con efectos nefastos  en los  temas la seguridad y la disciplina social. En nuestro caso, la presencia de lo militar también es evidente con toda su contradicción  implícita,  pero con una marcada diferencia por su evidente  función social y civil tan  novedosa.

 

Como el pez en el agua, como una vez escribió uno de los ideólogos de Omar Torrijos, las Fuerzas Armadas se articulan en la sociedad con claras funciones sociales inéditas para este Continente, donde hasta no hace mucho pululaban los gorilas y sus  tecnócratas . Hoy lo militar es un elemento fundamental para este nuevo socialismo,  pero actuando muy diferente  a lo que históricamente había acontecido. Paradojas de esta realidad actual  cuando las organizaciones cambian de función si alterar su forma.

 

4.  El aporte cristiano y en especial la Teología de la Liberación, un cubano en La Habana le confesó a un amigo, con todo el riesgo que esto implica, que él prefería al Presidente Chávez que a Fidel, porque el primero estaba con Dios.

 

La reinterpretación teológica de la Religión Cristiana que se produjo hace unos años en este Continente, está aún latente y urgente, a pesar de la nueva inquisición de Ratzinger. Esta nueva espiritual new age sin duda alguna impregna, con una profunda influencia al nuevo socialismo, incluso con consecuencias insospechadas por este modelo, cuyos orígenes fueron explícitamente ateos, pero que curiosamente compartían dogmas y verdades últimas. Lo racional y lo incognoscible  se mezclan  con citas de la Biblia y el Che Guevara.

 

5. La Democracia participativa y protagónica, sin duda alguna ha incrementado la innovación social y la creatividad de las Comunidades Organizadas. Esto, sin duda alguna, da  pie a novísimas formas de organización, producción, comercio, servicios, cultura, formación, salud, etc., que enriquecen, por no decir que prefiguran,  un nuevo modelo de sociedad construida desde las bases. Este aporte disperso le ofrece al socialismo toda la riqueza de una sociedad en construcción . de los societal en expansión.

 

6. La Educación, es uno de los ámbitos en donde la transformación social se acentúa  y sin el ánimo de darle a esta actividad humana un carácter definitorio y decidido a la hora de los cambios de sociedad., sin duda alguna influirá en la  construcción del nuevo socialismo. La nueva generación de niños y jóvenes que se están formando en nuestra sociedad actual, con nuevos valores y principios serán los protagonistas de ese nuevo socialismo y  hay que darles la palabra aún si no vislumbramos  hoy todavía cuáles pueden ser los futuros pensamientos. Apostar a ello es un acto de fe y valentía pero también de desprendida  humildad.

 

7. El ser caribeño, tiene unas connotaciones culturales específicas que pueden incidir en  cualquier propuesta de sociedad. Eso lo demuestra Cuba y cada vez más se revaloriza como influencia  cuando se rescatan sus valores festivos, lúdicos, dionisíacos rumberos.  El nuevo  socialismo sin duda será muy alegre.

 

8. La Nueva Integración Latinoamericana, nos va a llevar a conectarnos con otras naciones, culturas y modos de ver el mundo. Esas interfases activas que hoy se abren con el MERCOSUR, con El Caribe, el Mundo Árabe o el Africano, e incluso con el mundo desarrollado, sin duda alguna nos influirá notablemente. El socialismo del Siglo XXI, estará influido por la masificación de la sociedad, de la informática, de la cibernética, de la buena y mala influencia de la globalización, sea ésta, competitiva o solidaria. Por todo ello, hay que estar abiertos  críticos y preparados.

 

9 Lo diverso, lo femenino, lo étnico, lo etario, más que un principio para ser cumplido o respetado  se nota en las calles, en el liderazgo social y dentro de poco en el  político. Todo ello aportará una nueva sensibilidad más allá del machismo tropical o el feminismo europeo,  del indigenismo puro o de las nuevas tribus urbanas  Es cuestión de esperar muy atento porque en todos lados se cuecen nueces.

 

10 Finalmente, el azar, deja un enorme campo de posibilidades para que no sólo se manifiesten los aportes  anteriores, sino que surjan nuevas realidades, hechos y formas diferentes  Lo inimaginable estará rondando en cada momento para aportar la hermosa carga de lo no pensado.

 

Estos son, pues, los aportes que enriquecerán el socialismo, que lo harán específico, particular, propio e nuevo. Quizás el socialismo del Siglo XXI, sea más del XXI,  que el socialismo que hemos conocido.