Nelson Guzmán

Profesor de Pre y Postgrado de la UCV. PhD en Filosofía (Universidad de Paris 8, Francia) y PhD en Ciencias Sociales (Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales, Francia)

guznelson@yahoo.es

Política y quiebre de la cultura moderna

Julio de 2005

La modernidad insurge ante la quiebra de un mundo. Los paradigmas epistemológicos con los cuales se manejó la Edad Clásica y la época Medieval habían hecho aguas. El mundo necesitaba otra forma de tolerancia y desarrollar los artificios del manejo de la razón instrumental. La modernidad había anticipado un mundo que sería gobernado en base a la razón científico técnica. El presupuesto teórico fundamental con la cual operó la modernidad fue la razón. La razón ilustrada pretendió devolverle la mayoría de edad a los hombres, las viejas instituciones eran declaradas simplemente irracionales.

La modernidad habló de la categoría de progreso; éste no sólo se refería al maquinismo, a la industrialización, sino a la fe que se puso en devolverle a los hombres su libertad de conciencia. Sin embargo parecía estarse construyendo un mundo que ofrecería la vida buena a los hombres. El saldo de estas ilusiones no dio el resultado esperado, unos eran los sueños y otra cosa distinta las realidades donde vivían las colectividades. La modernidad había construido un mundo de eficacia, el Estado y la ideología reglamentaban la vida imponiendo una moral de conveniencias para la burguesía. Se edificó un modo de vida que pronto tendría que olvidar los derechos. Kant, Hegel y Marx apostarían a la subjetividad, en el último filósofo señalado el cognomento real lo tendrían las clases sociales. La sociedad industrial sería el escenario de la pugna entre la burguesía y el proletariado.

El gran ideario de la modernidad ha sido la planetarizaciòn. Los mass media han creado un mundo unidimensional. Las distancias y los tiempos ha sido confinados a un solo lenguaje, el utilitario. La razón instrumental y su universalismo ha ido avanzando en un afán de borrar las particularidades. Se trata tan solo de estatuir a la razón occidental. Los medios en los comienzos de la modernidad estuvieron vinculados a la fuerza, posteriormente al consenso, hoy de manera Vargasviliana se ha recurrido a un popurrí donde se mezclan: seducción, fuerza y espanto.

A la alta modernidad, post modernidad o como quiera llamársele se le han planteado otros retos, uno de ellos el pluralismo, desde el punto de vista de estructuración y de la construcción del imaginario social, se ha comenzado a defender los intereses de las minorías (homosexuales, prostitutas, etc) otro de los puntos de importancia capital a debatir está referido a los intereses de las mujeres. El léxico del machismo, su carga simbólica ha tenido que ceder ante el empuje de nuevos reclamos. Si todo fuera filosofía y construcción de un nuevo cuadro hermenéutico las cosas tal vez fueran más plausibles. Sin embargo el mundo no parece haberse regulado desde la construcción de una civilidad calma.

Georges, W, Busch apoyándose en la sofisticación de la alta tecnología ha lanzado un ataque despiadado al mundo. Las armas nucleares pueden diseminar en un instante las ambiciones de varios siglos. Se ha comprobado que en una guerra nuclear nadie gana, está en peligro la raza humana, está amenazada la vida en la tierra. Lo histórico se ha vuelto cada vez más pasional, el cálculo frío y objetivo de cualquier religioso capitalista ha cedido a las ambiciones de los banqueros norteamericanos, a los malos humores de los inversionistas de las casas de bolsas. Vivimos simplemente en un pesadillezco sueño del cual tal vez nunca salgamos.

Gianni Vattimo se batido lanza en ristre contra la institucionalización de una ética fuerte (la de la modernidad) y ha postulado el relativismo epistemológico. Para tomar el vocablo de Max Weber diremos que el mundo está arreglado de acuerdo a valores. La modernidad tenía un mapa claro, la existencia de Dios suponía que el mundo iba a ser más seguro, ante la aparición de la crisis del sentido, y no estando nada firme, lo que queda según Vattimo son las significaciones. Se está anunciando un mundo construido por encima del miedo al castigo, el Dios oracular y testamentario ha sido substituido por la praxis y los intereses.

Para Vattimo vivimos un mundo construido en torno a la red de valores, la disolución hizo explotar la razón estatutaria hacia la diseminación. Ante se mataba en nombre de Dios, de la equidad. La catarsis del asesino parecía constituirla las horas pesadas de la cárcel y de la expiación de la conciencia. Hoy por el contrario la moral se ha vuelto más laxa, se mata con un cigarrillo en la mano, se hace lo mismo sumiendo a pueblos enteros en la miseria y el hambre. El encargado de lanzar la radioactividad probablemente no tenga cargo de conciencia, no ha podido sopesar con precisión el alcance de su osadía, serán las imágenes las que le muestren posteriormente el poder siniestro de una tecnología en nombre de la cual se hicieron tantas promesas.

La filosofía discute hoy en Venezuela sobre los alcances de un mundo en experimentación. El Logos clásico parece siniestrado. Las escuelas de la modernidad: hegelianismo, marxismo, estructuralismo, posestructuralismo, psicoanálisis y pare de contar han visto sucumbir sus esencias; se ha vivido en un mundo en crisis en donde todo se hace inaudito. La crisis de la política mundial ha derrumbado los viejos imperativos. Los socialismos reales constituyeron el espanto, la ética social aplastó la individuación. Los crímenes del partido liquidaron las pretensiones teóricas, un crimen es un crimen desde donde se lo plantee, es desde allí donde discute la postmodernidad, sin embargo no son debates concluyentes. El mundo se intenta investigarlo y examinarlo en la desnaturalización que le ha impuesto al planeta la contaminación y las ambiciones de los imperios.

Las guerras son por el petróleo y por el control de la energía. Los consumidores de las grandes potencias sólo están preocupados por estar suficientemente abastecidos. Como en el inicio del capitalismo cuando las flotas de los Países Bajos se disputaban el Atlántico con España, los imperios se han lanzado a la guerra por el mercado. Cada quien sabe que el futuro tiene una filosofía y ella sea posiblemente el poder.