Mario González Valdés "El Huillimario"

Ginebra

maminigonzaval@yahoo.es

Colaborador y corresponsal de www.clarinet.cl

El fantasma de una moto recorre América…

enero de 2007

Hace una cinquentena de años, dos estudiantes egresados universitarios argentinos salían a recorrer América Latina en una vieja moto desde la ciudad de Rosario rumbo al sur de la Argentina.

Aventuras y peripecias fueron haciendo su destino, recorriendo los caminos de nuestro surcontinente. Así atravesaron, entre la nieve y el frío, la cordillera andina.

Pasaron por Puerto Montt y se aventuraron hacia el norte de nuestro país. Acompañados sólo con el deseo de llegar lo más al norte posible de nuestro continente y su destartalada moto, no muy segura para seguir recorriendo el itinerario trazado.

Cerca de Los Ángeles lanzó su última acelerada y de ella nunca más se supo hasta que Walter Salles rescató entre los apuntes y el recuerdo esta aventura para llevarla al cine. De la moto, por supuesto, nunca más se supo, hasta transformarse en un fantasma a lo largo de ese viaje.

Los dos estudiantes continuaron, como podían, con su aventura, iniciada un día de enero de 1952. Muchos meses después llegaban a Venezuela. Atrás quedaban miles de kilómetros, de experiencias y su vieja moto abandonada en una zona rural de Chile.

En Venezuela, luego de llegar por los ríos amazónicos, sus caminos se separan, para encontrarse algunos años después en La Habana.Uno de ellos se queda en Caracas y el otro sigue su camino hasta llegar a Guatemala y a México, donde se encuentra y conoce a Fidel Castro.

Era Ernesto Guevara, conocido desde aquel momento como el "Che" Guevara, o simplemente el Ché. "Fuser" en su aventura en motocicleta por el sur del continente.

Por México, en una moto, anda recorriendo los caminos de Emiliano Zapata y de Francisco Villa, el subcomandante Marcos. Lleva la voz de los indígenas, de los campesinos y de los oprimidos, la que clama y pide justicia por todos los olvidados y marginalizados de su país.

El fantasma de una moto anda recorriendo los caminos de América Latina. Es la moto del Ché, cinquenta años después.

En Venezuela, el presidente Chávez ya había  hecho acelerar sus motores. Hoy en Bolivia con el "peñi" Morales, pareciera que esa moto haya comenzado a acelerar hacia un nuevo destino.

En ese país, en el corazón altiplánico de Sudamérica moría  el Ché. Treinta y tantos años han pasado desde su muerte. Y hoy Bolivia siente su presencia. Vuelve a vivir y ser sacado desde las tumbas de la manipulada historia.

El fantasma de la moto ruge con la acelerada de su motor a lo largo y ancho de este continente. Nunca ha muerto y sigue recorriendo, como un fantasma, esta tierra americana que saliera a recorrer en un día de 1952. De ella nunca se fue.

Y así va, esa nueva América sobre el fantasma de una moto que pinta de nuevos colores las rutas de su esperanza.