Kappito

Somos tierra ¿Qué te hizo pensar que no nos levantaríamos?

mayo del 2004

Desde este pequeño pedazo de tierra, invadido por el sabroso calor del trópico, pero también asediado por tu desmesurada y enfermiza ambición, te preguntamos.

¿Cómo quieres tapar las ahuecadas ruinas de nuestra memoria con tu riqueza? ¿No es suficiente el analgésico que día a día propones inyectar como suero? Y como si necesitásemos tu lástima, te atreves a darnos las migas recogidas de nuestra propia mesa, y pretendes seguir alimentándote de nuestros senos, de los que siempre ha brotado abundante leche. Pero se acabó, ya no hay más para ti.

¿Cómo te atreves a intercambiarnos tu veneno por vida? ¿Cómo puedes enriquecerte con nuestro pueblo cobijado siempre con tu manto de miseria? ¿Cómo te atreves a dejarnos en medio del descampado, mientras que tú te resguardas en nuestras casas? ¿No es acaso suficiente? ¿Es que a pesar de tu fortaleza envidias la inagotable vitalidad fecundada en nuestro suelo?¿Es que eso puede ser posible?

Responde, ¿a qué vienes?  Ese insistente querer joder te ha convertido tristemente en enemigo de todos, de ti mismo.

¿Es que no sabes que llevamos nuestra pobreza con dignidad porque no es el corazón lo que nos falta? Dime, ¿de qué está hecha tu fortuna? ¿Crees que puedes seguir comprándolo todo y que seguiremos siendo los esclavos que esperan tus sobras?

¿Qué pasó con tu sangre? ¿Acaso tienes? ¿Es roja como la nuestra, como la de aquellos que has visto derramar?

¿Acaso nunca fuiste niño? ¿Acaso nunca jugaste festejando la infancia con sonrisa inocente?¿Acaso se te olvidó que la vida siempre nos pasa factura, y que la muerte avanza con sus dientes y nos muerde a todos? ¿Acaso piensas que no habrá pena para ti? ¿O piensas que eso lo vivirás en el más allá? ¿Serás tan ingenuo? ¿Crees que los únicos que llevamos los muertos a nuestras espaldas somos nosotros? ¿Piensas que no te pasará a ti? ¿Piensas que tantos años de inescrupuloso reino pueden otorgarte más años de vida, evitando enfrentarte con tu propia miseria?       

Tu tiempo está pasando, debes sentirlo rechinar entre tus dientes, pero tú no lo has comprendido.

¿Es que acaso no has entendido que ya no te vamos a pedir permiso para vivir? ¿No entiendes que la vida, en este pedazo de tierra, nos está regalando nuevos aires? Dime, ¿a ti qué te ha regalado? ¿Acaso eres feliz? ¿Acaso te quieren? ¿Supiste amar alguna vez? ¿O eso también creíste comprarlo con publicidad?  

¿Te has visto de frente en el espejo? ¿Puedes soportar que esa imagen que esperas ver de ti no existe sino con la mentira?  Nosotros, si nos vemos al espejo todo el tiempo. Nuestros rostros envejecen, pero no es una vejez amarga, ¿te das cuenta? Nuestros ojos brillan como quien ha vivido sabiamente en la esperanza, es un brillo que tú no conoces. De nuestros vientres, nuevas y hermosas vidas surgen aún.

En este pedazo de tierra, tú no has podido enterrar nuestras canciones, no has podido con nuestras palas, ni con los picos ni con los machetes, y no podrás.    

Te has empeñado en comprar nuestro destino, pero éste no tiene tu nombre ni se vende. No te tenemos miedo, dejamos de vivir bajo el temor de tu despiadada y corrupta grandeza. No eres invencible. Nunca lo fuiste, invencible es quien puede ganarle a la muerte, y tú, sólo lo has sido por alimentarte de nuestras debilidades.

¿No te has dado cuenta que no podrás contra esta tierra joven? ¿No te has  dado cuenta que son otros tiempos? ¡Ya no somos los mismos, coño! ¿No entiendes que decidimos no seguir siendo tus tontos complacientes?¿ No entiendes que a pesar de tus mecanismos de terror y tus amenazas de muerte, intentaremos ahora más que nunca, conservar a pulso y sudor esa dignidad que ha crecido reverdeciendo entre los frescos caminos de nuestro continente?

Respóndenos, si acaso sabes, grandísimo de la nada:

¿Qué te hizo pensar que nunca nos cansaríamos de obedecer?

¿Qué te hizo pensar que nunca nos levantaríamos?