Edwin Sambrano Vidal

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Cambio revolucionario. Frente a la crisis: el socialismo

junio de 2005

La Crisis

El sistema capitalista de producción y organización social se encuentra en crisis. Es una crisis profunda, ESTRUCTURAL. A pesar de los descubrimientos científicos y los adelantos técnicos, por una parte, y por otra de su hegemonía política e ideológica y de su expansión absoluta por todo el planeta este sistema no ha dado solución a los graves problemas de la humanidad. Los llamados índices de desarrollo humano son sencillamente espeluznantes. Parece más bien que los problemas de sobrevivencia, carencias y sufrimientos se han agravado a dimensiones infrahumanas y genocidas. El siglo XXI se inauguró con el dominio más extendido de una potencia altamente industrializada como no se conoció nunca sobre la economía, la política y la cultura mundial. Tales poderes son incapaces de llevar paz, bienestar, dignidad y, mucho menos, felicidad a la población mundial, ni siquiera a la mayoría. Solo una ínfima minoría que se hace cada vez más pequeña disfruta del bienestar sin límite que la organización económico-social del planeta es capaz de producir. Esa es la crisis: la incapacidad de hacer realidad el bienestar de la mandad, no obstante que dispone de todos los medios necesarios para ello.

El Socialismo como propuesta.

En el siglo XVIII  surgió el socialismo como idea o proyecto para dar solución a la pobreza, la injusticia y la explotación. Sin embargo la sociedad carecía del desarrollo necesario para que ese proyecto fuera formulado teóricamente con suficiente fundamento material y experiencia. Era más bien una especie de “utopía” misericorde alentada por buenos sentimientos. En el siglo XIX la propuesta socialista tomó cuerpo científico con el portentoso pensamiento y la acción de Carlos Marx y Federico Engels. Estos ilustres revolucionarios, mediante el uso de nuevos métodos para la investigación histórica, el estudio económico-social de las sociedades más avanzadas de la época y la rigurosa observación empírica de los acontecimientos políticos de su tiempo lograron darle a la “utopía” una base real. Una propuesta asumida por las clases explotadas y los sectores oprimidos de todo el mundo para impulsar su acción y analizar sus experiencias, construyendo así mediante cada presente una parte de su futuro, encontrando respuestas a los retos y enigmas de la existencia y avanzando sistemáticamente en la construcción de las soluciones a los terribles problemas de la existencia.

El Socialismo como experiencia

Desde el siglo XIX comienza la experiencia socialista como resultado de la acción política de los trabajadores y de las grandes masas desposeídas. La recordada Comuna de París en 1871, monstruosamente masacrada por las oligarquías europeas y sus ejércitos y en el siglo XX la gloriosa Revolución Rusa y la incorporación de las masas obreras y campesinas al ejercicio del poder, con su victoria sobre el fascismo italiano-alemán, la incorporación de cientos de millones de personas a la industrialización, el apoyo a la lucha contra el colonialismo y la cooperación internacional con las revoluciones antiimperialistas, democráticas y socialistas. El campo socialista de Europa, México, China, Cuba, Vietnam, Chile, Nicaragua y otras son experiencias que hacen avanzar la propuesta socialista, no obstante los errores, desviaciones ante los desafíos planteados y las debilidades que hayan presentado ante las agresiones de la poderosa maquinaria militar-industrial capitalista.

El Socialismo del Siglo XXI

Esas experiencias son la fuente en la que se alimentará el socialismo que nos toca construir en este nuevo período de luchas de los trabajadores y el pueblo, especialmente del continente americano, donde Venezuela, Brasil y Uruguay inician caminos de liberación y justicia. Ya las políticas imperiales nos tienen la eficacia demoledora de otros tiempos y los pueblos de América Latina y el Caribe buscan su destino mediante iniciativas revolucionarias y liberadoras de diverso tipo, antiimperialista y democrática y con el socialismo como solución de fondo. No es un solo acto ni un solo modelo. Será un proceso y una construcción plural, progresiva y sistemática que irá marcando el nuevo tiempo de nuestras sociedades hacia su liberación; en la cual otra vez, la capacidad de lucha y sacrificio del pueblo se juntará con su disciplina y su experiencia para dar nacimiento a un mundo mejor, posible y necesario.