Dr. Edgardo Condeza Vaccaro

Ex Secretario General 

Miembro del Comité Central del PS  -Chile

econdeza@entelchile.net

Eugenio González, un humanista socialista

28 de agosto de 2006 

En el exilio el 28 de Agosto de 1976 los chilenos nos impusimos con dolor de la muerte de Eugenio González Rojas. Escritor y Político, adhirió tempranamente a las ideas socialistas. Postulaba que ‘’el Socialismo es, en su esencia, Humanismo. Por lo tanto todo régimen político que implique el propósito de reglamentar las conciencias conforme a cánones oficiales, siendo contrario a la dignidad del hombre, es también incompatible con su espíritu. Ningún fin se puede obtener, a través de medios que lo niegan; la educación de los trabajadores para el ejercicio de la libertad tiene que hacerse en un ambiente de libertad’’

 

Su actividad frente a la Federación de Estudiantes Secundarios, primero y luego como Presidente de la FECH, de esa inolvidable generación del ´´20´´ estrechamente ligada a las luchas sociales de su tiempo, de las que es partícipe como dirigente sindical del Magisterio, le significó ser desterrado a una Isla de Juan Fernández.

‘’Más afuera’’ título de su primera novela y en la que, según el crítico Juan Armando Epple, su autor no opta por el "relato cronístico de su experiencia personal y su situación de preso político, sino el mundo aledaño que descubre de pronto ante sus ojos, el submundo lumpen cuya realidad es tanto o más dramática y opresiva que la del duro mundo del trabajador  y que ni siquiera es reconocida como parte del cuerpo social’’.

 

En 1947 redacta, junto a otros socialistas, la ‘’Fundamentación teórica del programa del PS’’. Allí se expresa visionariamente: ‘’En resumen, la trágica experiencia  soviética ha demostrado que no se puede llegar al socialismo sacrificando  la libertad de los trabajadores, en cuanto instrumento genuino de toda creación revolucionaria y   garantía indispensable para resistir las tendencias hacia la burocratización, de la arbitrariedad y el totalitarismo. El sacrificio de las libertades en un régimen colectivista conduce inevitablemente a inéditas formas sociales de carácter clasista y antidemocrático, del todo ajenas al sentido humanista y libertario del socialismo’’.

 

Este proceso tuvo en Eugenio González uno de los conductores más brillantes como fundador del Partido Socialista del que fuera Secretario General y Senador, como Ministro de Educación de la efímera República Socialista  y finalmente, como Decano  y Rector de la Universidad de Chile entre 1963 y 1968.

 

En el Senado de la República, fue considerado como El Maestro, por el alto nivel de su participación. Su última intervención  en el Parlamento constituyó un verdadero legado moral cuando sostuvo  ‘’No concebimos la Política como medio de encumbramientos personales. Tampoco como ocasión de popularidad y vanagloria, menos aún como empresa de utilización partidista  del estado. La concebimos como actividad de servicio, como vocación patriótica’’.

 

Defensor a ultranza del concepto del Socialismo Humanista  y Democrático, planteó al asumir la rectoría de la casa de Bello; ‘’Otro deber, altamente significativo, que compete a la Universidad, es el de tomar como suyos los problemas de nuestro pueblo y proponer soluciones trascendentes. La Universidad es una institución nacional, es un órgano del estado. Por lo mismo, debe estar al margen de política partidista, de las disensiones ideológicas y confesionales; pero por su condición de entidad moral, no puede estar al margen  de los imperativos de la justicia que impulsan, el progreso social.

La justicia es, en el alma y en la ciudad de los hombres, armonía lograda: el ideal de inmarcesible vigencia que propuso la sabiduría antigua. Es la conformación de nuestro ser por la eficacia de valores dignificantes y es, en la sociedad, el orden espontáneo que resulta del trabajo solidario.

 

Hagamos con denuedo y fervor, como universitarios, nuestra parte en la realización de la justicia’’. Eugenio González trabajó toda su vida por los ideales, los valores, los principios humanistas, la ética en la política y en la vida.

 

Destacar un hombre es, a la vez, rendir tributo y homenaje a muchas mujeres y otros hombres honestos, sencillos, anónimos que laboran  en el campo y la ciudad por los mismos sentimientos, principios e ideales.

 

Ellos no aspiraron ni lograron notoriedad, pero sí obtuvieron la gratitud y reconocimiento de los que los conocieron y de los que saben que los cambios en la sociedad son la obra de miles de personas que sueñan y trabajan por un mundo mejor para todos.