Cecilia Bustamante Moscoso

Austin, Texas

bustam824@aol.com

Centralismo de la crítica        

Cecilia Bustamante©Extramares Editions. Austin, Texas

febrero de 2005

En la suma de actitudes, costumbres y creencias que  en parte es la cultura,  es la Literatura con la que los escritores trabajamos una alquimia asediante de amorosa memoria liberada, en el afán de nombrar palabras, inmersos en el ininterrumpido torrente de la herencia colectiva.  El lenguaje, nos retribuye con su seducción y pasión, una visión de la realidad y la experiencia.  Las resonancias de esta aventura se entrecruzan  no sólo durante  la evolución intelectual personal sino que se van integrando en un mismo destino, en una ardorosa síntesis de la descripción del espíritu de la raza.

Esta continua evocación y reflexión nos permite desarrollar nuestro estilo, nuestra posición literaria y en el caso de un país tan real como el Perú, nuestra posición política. Nos da licencia para esperar un cambio en la sociedad de nuestro tiempo nuestra esperanzada visión del futuro. En mi caso personal, poseer conciencia política, no fue estar fuera de la realidad. Soy una poeta peruana que vivió su niñez y adolescencia en la zona andina, cuando ésta era desconocida para la mayoría de escritores peruanos. Así, mis primeros poemas (1956-63) fueron lenguaje ajeno para críticos que no atinaron a decir nada mejor que calificarme de "romanticona, sentimental." Resolví protegerme, ingresando al periodismo, dando mis primeros pininos políticos al conformar la Comisión Permanente del Comité Ejecutivo Nacional de la Federación de Periodistas del Perú, siendo la primera mujer en ese cargo, fui impulsada por Genaro Carnero Checa (PCP) y Manuel Seoane (APRA), quien me enseñó periodismo en la práctica, confió como para incluirme en la plana Editorial del diario "La Tribuna." Fui la primera mujer editorialista de un un diario y jefe de la sección cultural.  Desde entonces nunca he dejado de ejercer el periodismo. Traté de obtener mi título, ya emigrada, con ayuda de mi amigo Andrés Townsend Ezcurra; desde entonces empecé a sentir “la resaca de todo lo vivido” – y en mi joven vida se me cerraron puertas sin explicación. De hecho, había pasado por las tiendas del APRA, el PCP, cultivado amistad con gente rebelde de izquierda radical.

Como muchos juicios de "críticos en busca de autor", el que recibí fue arbitrario. Aunque Ernesto More, respetable puneño y hombre de ideas, deja consignada  en la solapa de mi primer librito su llamada de alerta  aclarando que mi lenguaje provenía de otra realidad. Probó estar acertado cuando varias décadas después (1992)  estos poemas juveniles son reconocidos y distribuidos en la "Cima de la Tierra" (Earth Summit) en Brasil tanto por ser poesía, como por  hablar de ecología. Mis versos fueron impresos en las camisetas que los delegados llevaron a muchos países del mundo. 

Hoy en este Coloquio* hay interés en debatir el rol de la actual crítica literaria peruana, su genealogía caracterizada por intentar destruir vocaciones y censurar en mi tiempo nombres como los de Manuel Scorza y otros. Desde fines de los 50s se define un intento clasista, por desviar a los lectores subordinándose a  servir sus propios intereses, de figuración y finalmente comerciales, a  comienzos de los 60s debido a la visita del traductor de Vallejo al inglés, Clayton Eshelman, y de las visitas del poeta Allan Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, se mira hacia el Norte como plaza de trabajo.  Se  desatiende el análisis serio de los valores estéticos poniendo atención a oportunidades de trabajo en la academia. Y desde entonces quedan muchos vacíos que las nueva generaciones tratan de explorar y poner en perspectiva dentro de nuestra historia cultural.

La siguiente década vive el cambio social provocado por el gobierno golpista y renovador del General Velasco Alvarado. Y como siempre algunos dilettantes se acercan al aparato cultural pero quieren ser a cualquier precio buenos burgueses, muy pocos eligieron ni apoyaron mayor radicalismo. Ansiando "el refinado encanto de la burguesía"  cayeron más bien en la cursilería, en su afán de parecer "refinados" y en aras de la publicidad.  Subordinándose a intereses comerciales y de trepadera social.  El sabor del poder.

La crítica que nace bajo la larga sombra de Sebastián Salazar Bondy, se fortalece desde  fines de los 50s, y la longevidad de su arbitrio atraviesa el panorama de  la cultura peruana sin oposición hasta fines de los 90s.  Su sprit de corp    responde casi siempre a intereses clasistas, comerciales, racistas, machistas, o a reacciones hormonales. Cuando empiezan a emigrar a las universidades del exterior, por lo menos durante los últimos 20 años he sido testigo de cómo han bloqueado la difusión y oportunidad de trabajo a la nueva generación. Conforme afirmaron su comercio y aseguraron  la obsecuencia de sus favorecidos, abrieron un poco el market. Se puede definir hoy esa argolla como una profesión más afín al comercio  que a la cultura o la  literatura en sí. Y posee los mismos tentáculos y métodos.  Encuentro que, con pocas excepciones, la argolla se fue desligitimizando al haber intentado crear una historia sagrada y tergiversada que recién en los 90s es cuestionada por los jóvenes  escritores, a su saludable audacia y esfuerzo, así como a la presencia de la Internet se debe su divulgación y emergencia en el ámbito literario internacional y cómo no, encontraron trabajo en las universidades americanas.  

El "reconocimiento" entre comillas que nuestros parásitos del último medio siglo quieren dispensarnos, está bajo la insignia de "ávida dollars"  se atribuyen el rol  de  armar caballeros o damas mientras les acepten sus corruptoras reglas del juego. Esta clique, maffia, o argolla -  se caracteriza por ser expresión de una sui-generis gama de intereses personales o de grupo, ajenos  a la cultura misma, su líquido amniótico es el mercado. Convergen  en una conexión entre ideología y economía a expensas de los artistas. Sus métodos de administración del market cultural especialmente desde los medios de comunicación, les permite bloquear indiscriminadamente a escritores nuevos que si intentan independencia, resistencia, serán víctimas de este elemento decadente, no sólo por su edad sino por su filosofía fascistoide, clasista, que está cómodo, atrincherado en  los medios de comunicación, en las editoriales, y en los canales consiguientes de la línea de producción,  ejerciendo su propia dictadura. Mas... “Oh, Hada Cibernética!” llegaste con tu screen mágico.

Promover la economía no sería censurable en si, pero que, con el pretexto de la cultura pongan en funcionamiento las características más indeseables del sistema, demanda denuncia y discusión. La Universidad de Huancayo es valiente de incluir el tema en este Coloquio.   Esta situación bien merece el viejo debate iconoclasta de parte de los escritores jóvenes actuales, una toma de posición. La calidad de los creadores peruanos es actualmente de primer nivel, así estén o nó endosados por la maffia. Nuevos nombres se abren paso internacionalmente, nuevas voces efectúan o nos obligan a efectuar la aventura germinal  e inequívoca de  examinar y re-examinar el pasado, su significado hoy, el futuro de los valores que conducen al cauce de la historia. Una crítica abierta y sustancial es necesaria. Hoy esta potencialidad  se hace multifacética con el advenimiento de la era digital .  Aunque es cierto que dicho acceso es un lujo para un país en debacle económica constante como es el Perú, creemos que es posible mejorar la situación a través de la participación en el diseño de la política cultural, y una administración más racional de los recursos existentes. La administración gubernamental de la cultura pretende crear un Ministerio de Cultura,  bien pueden desde la Comisión de Cultura** atender este aspecto de la disposición de facilidades técnicas. Y dar cabida a los que conforman el sector cultural.

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* Intervención en el Coloquio sobre Poesía Peruana actual. Mesa, Centralismo de la Crítica. Univeridad de Huancayo, Peru, 2000.  Esta versión contiene leves cambios.

** Nota. El año 2002 (Julio) , dicha Comisión de 38 personas presidida por el artista Víctor Delfín, evacúa los Lineamientos de Política Cultural, que perciben mas bien como trampolín hacia la creación del Ministerio de Cultura. Me niego a colaborar con mi antiguo compañero de estudios Víctor Delfín, en la creación de mas burocracia y afirmación de la segunda generación de la elite cultural que aquí menciono.  La Comisión representa en gran número lo que justamente discuto aquí.  Con el agregado de obtener protagonismo y publicidad: el uso de los medios y el poder del Estado para legitimar nombres que ya veremos si representan a nuestra cultura.

Los grandes cambios futuros arrancarán del sector cultural, el lenguaje del futuro. (v. El cuerpo y la escritura, C.B. Revista Extramares, Austin, 1989) ) Que no es sólo la gramática, sino también las ciencias.  El nivel de participación futura merece la atención de la intelligentzia peruana.

Nota – En retribución a este artículo censurado en el Perú, la revista Ciudad Letrada, No. 9, de la propia Univ. de Huancayo incluyó un cuento apócrifo titulado “Ascensorofobia” que aparece en la Internet  con mi nombre. Y datos biográficos falsos. Vade retro..! Touchée!