Alfredo Torrealba

Asesor de la Comisión de Contraloría Social de la Asamblea Nacional

segulac38@hotmail.com

Cinco estrategias políticas para evitar la des-integración  de los proyectos de integración económica

julio de 2005,  publicado en julio de 2006

Resumen.-

Las contrariedades son un tema habitual a la hora de consolidar proyectos de integración económica. Ellas aparecen de forma multiforme en las diversas etapas de transición causando diversas e inesperadas consecuencias que retrazan la evolución del proyecto, sin embargo, existen cinco formas habituales para contrarrestar su existencia de forma que se abran las puertas para el armonioso acercamiento entre los Estados. Estas cinco percepciones demandan gran voluntad política de las élites que controlan el destino de los millones de ciudadanos que participan en la unión, pero incluso así, y gracias a la incesante interdependencia de los mercados mundiales, es difícil instrumentar estas formulas de respuesta sin poder amoldarlas a los casos específicos y coyunturales que se vayan presentando y, a la vez, sin alterar la razón original que las identifica. En el siguiente informe, analizaremos resumidamente algunas implicaciones al respecto.

INTRODUCCIÓN.- 

Dentro de los procesos de integración económica, ya establecidos, es muy típico notar como inciden un conjunto de hechos que, lejos de afianzar la unión entre los países participantes y sus sociedades civiles, surgen como una suerte de factor discordante para todos ellos ya que entorpecen el desarrollo y progreso de toda la unión y, además, dependiendo de su intensidad, pueden recrear, en teoría (poco probable), un piso favorable para una futura des-integración[1], o por lo menos, así lo sugiere soslayadamente Juan Torres López al referirse a la Unión Europea: 

La profundidad de los desequilibrios regionales y de las desigualdades personales que afectan a la ahora Unión Europea han sido contemplada de manera reiterada como un riesgo que podía afectar gravemente al propio proceso de integración europea”.[2] 

Estos hechos no se les mira como un obstáculo (ya que éste concepto se vincula más a la etapas originarias del proceso de integración), al contrario, se les conocen como inconvenientes (o desequilibrios), en cuanto a que dificultan y retrazan el camino por donde debe transitar la unión. Los inconvenientes acarrean indeseables consecuencias no meramente económicas, sino muy variadas, como también sociales. Éstas últimas son las más importantes, porque cuando la confianza del ciudadano decae, pierde la confianza en la integración económica una vez que reconoce que no hay mayores ventajas que aquellas cuando su Estado no estaba asociado a ningún otro. Los Estados asociados, en ese sentido, procuran corregir estas inconveniencias a fin de salvaguardar la consolidación del proyecto y, especialmente, mantener el apoyo del pueblo para bañar de legitimidad todas las acciones políticas que genere el gobierno. De no actuar así, el gobierno corre el riesgo que aparezcan fuerzas sociales emergentes dentro de su sistema político que se alcen como movimientos separatistas para que su Estado se aparte de la unión. Si ocurriera eso, se desvirtuaría la razón que en su momento llevó a Europa a creer en este sistema:  

El proceso de integración económica es el conjunto de acciones que visan aproximar o unificar las economías de los países miembros. Tal proceso es fruto de acuerdos internacionales que tienen por objetivo reducir o eliminar... las restricciones... que dificultan o impiden el comercio internacional”.[3]

Ahora bien, existen varias clasificaciones muy distintivas para manejar estas inconveniencias y así podemos mencionar las siguientes: 1) Ajustes Intertemporales; 2) Control de Vulnerabilidades (fluctuaciones exógenas); 3) Políticas Sobre la Percepción del tamaño (Poder del país respecto a los otros y soberanía); 4) Políticas dirigidas sobre la polarización y desigualdad (regional y social); y 5) Armonización de Políticas y Competitividad Incrementada. Cada una de ellas dificulta la estabilización de las inconveniencias y apelan a reducir las asimetrías lo que resulta ideal para el desenvolvimiento de los espacios integrados[4]. O por ejemplo, a los ojos de Juan Carlos Martínez: 

Los procesos de integración económica internacionales avanzan imparables. La integración es el resultado de fuerzas incontrolables e irresistibles. En algunos casos, la integración se produce de forma ordenada, consensuada y equilibrada. En otros casos, movimientos espontáneos de capitales y migraciones de población masivas conducen a desequilibrios, tensiones, desigualdades, debilidades y graves riesgos sociales y económicos”.[5]

Aunque la naturaleza de las contrariedades varía según la etapa de integración económica[6] y las posibilidades reales para establecer un ritmo acelerado y sostenido de desarrollo socioeconómico de la unión dependerán de la existencia o no de ellas, éstos mecanismos de respuesta tienen la capacidad de controlar, en cualquier etapa, el desequilibrio que se provoca y reducir las incertidumbres e imponderables que impiden el cálculo político y, por ende, el tomar decisiones acertadas[7]. No obstante, poco puede hacerse si estos mecanismos de respuesta carecen de voluntad política, porque es éste el verdadero punto de apoyo que hace posible la aplicación de éstas políticas de control y la que tomará en cuenta las circunstancias imperantes que diferencian a las sociedades y el aprovechamiento de las experiencias acumuladas para lograr un proceso de integración económico sólido[8], el cual, tampoco podrá desconocer los valiosos aportes que se puedan obtener de la reflexión en torno al orden internacional[9]. 

Finalmente, y en vista de lo anterior, en el siguiente informe se analizarán cada uno de los mecanismos de control de inconveniencias y contrariedades que atentan contra la estabilidad de los procesos de integración. Para ello nos enfocaremos, por un lado, en el único proceso de integración exitoso de nuestros días, la Unión Europea, y en la manera de cómo este espacio integrado ha podido manejar con políticas activas y acuerdos regionales las inconveniencias; mientras que por otro lado, y en razón que muchos de los aportes teóricos que se relacionan con las inconveniencias no se vinculan a éste espacio, también centraremos nuestro interés en otros grupos conformados de menor desarrollo, como el MERCOSUR (Mercado Común del Sur) o la CAN (Comunidad Andina). 

1) Ajustes intertemporales:

Dentro de los espacios integrados, como la Comunidad Europea, es posible distinguir una serie de experiencias comerciales que, como mencionamos anteriormente, no son del todo beneficiosas para el desarrollo del proceso, por cuanto, no fueron precisadas por las normas previamente establecidas, lo cual, amerita un ajuste o modificación del ambiente regulador para subsanar la identidad no funcional de esa experiencia.

Los Ajustes intertemporales son fórmulas o mejor, períodos de análisis, conformados por la toma de un conjunto de medidas aplicadas en espacios de tiempo determinados y enfocados en estructuras aún más específicas, es decir, no son prolongados ni imprecisos, con el fin de evaluar el desenvolvimiento de la nueva estrategia para, en último caso, definir su aplicabilidad a todo el sistema integrado.

Normalmente, estos ajustes intertemporales se vinculan a la variación en los costos de importación y comercialización, retorno del capital externo[10], los impactos sobre intermediarios, las restricciones a la oferta de diversos productos que implica el pago de un sobreprecio por parte de los consumidores, y los posibles cambios (o no) a los mecanismos de monitoreo y fiscalización que administran los organismos reguladores en su nivel intra o extra regional. 

Lo anterior lleva a analizar el comportamiento de cada agente en la búsqueda de hacer cumplir, en lo posible, con la regulación establecida (lo cual sería entendido como un principio), sin embargo, se corre el riesgo de que la aplicación de un ajuste afecte algún principio de la organización integrada. Marcel Ramírez de la Torre, sugiere este riesgo:

Sin embargo, vale la pena tomar en cuenta que la satisfacción simultánea de los mencionados principios es en muchas ocasiones complicado y sujeto definitivamente a una priorización. En otras palabras, no podremos favorecer algunos de ellos, sin distorsionar algún otro”[11].

Los ajustes intertemporales, son, en si mismos, formas de políticas fiscales y se caracterizan, no sólo, por que sus efectos son inmediatos, sino que se sienten a lo largo de períodos futuros, por lo que se hace necesario que para su verdadera efectividad el gobierno indique de manera transparente y explícita cómo se verán afectados cada uno de los sectores involucrados en el corto, mediano y largo plazo en que se aplique este tipo de ajuste[12]. 

2) Control de vulnerabilidades:

El desconocimiento de las vulnerabilidades por parte de la élite política de un espacio integrado es, sin duda, un pasaporte al desmantelamiento de las conquistas logradas. Pensar que en un proceso de integración se fortalecen irremediablemente los diversos sectores que componen a las sociedades es más bien un sofisma que procura ganar apoyo social para el Estado que cualquier otra cosa; y que conllevará a defraudar a la sociedad de manera inexorable. Por ello, es preciso distinguir cuáles sectores son los más afectados (en sentido negativo) en un proceso de integración económica, y, más vital aún, es prever cuáles son sus causas y las posibles formas en que asumirá el problema.

En la Unión Europea, las vulnerabilidades han sido tipificadas de diversas maneras, desde vulnerabilidades digitales hasta de información, de comerciales hasta jurídicas, fiscales y sociales, entre muchas otras, no obstante, han sido asumidas desde tres posturas-objetivos (a defender para no interferir con los principios básicos de la unión), aparentemente, únicas, a la hora de asumir una política: 

“Dado el elevado diferencial en renta per cápita entre los miembros actuales y los países candidatos (de la Unión Europea), el principal reto que afrontan estos últimos es avanzar en la convergencia real. Tres factores son esenciales para aumentar el crecimiento económico de estos países de manera sostenida: la estabilidad macroeconómica, las reformas estructurales y el desarrollo del sistema financiero. A pesar de los progresos realizados en el primer ámbito, la consolidación fiscal es aún muy escasa y existen también vulnerabilidades en el ámbito de la sostenibilidad exterior. En cuanto a las reformas estructurales, la estructura económica de estos países es cada vez más similar a la de los países de la UE, gracias a la integración económica y financiera. Además se ha producido una asimilación del entramado institucional con la adopción del acervo comunitario. A pesar de ello, existen aún diferencias institucionales importantes que han de reducirse, además de avanzar en la liberalización de los mercados y la política de competencia. Finalmente, los sistemas financieros siguen siendo muy pequeños y relativamente ineficientes para poder coadyuvar al crecimiento. Será esencial que en los próximos años crezca su tamaño, en especial el del crédito al sector privado, pero de manera controlada para evitar posibles crisis”[13].

En este sentido, las reformas estructurales (institucionales), judiciales y financieras lucen como métodos casi universales para manejar los problemas; sin embargo, dado que la mayoría de las vulnerabilidades más prioritarias de la Comunidad Europea (las cuales son definidas en la medida de cuáles son las que más retrazan la aplicación de otros programas) se vinculan a ámbitos sociales y financieros cada vez más interdependientes de las fuerzas internacionales, lo que favorece la aparición de crisis inesperadas, necesariamente, no hay que concebir estas acciones como “panaceas”, más, bien hay que tenerlas presentes, a la mano, sin olvidar que también existen otras respuestas políticas alternativas. 

3) Políticas sobre la percepción del tamaño:

Ya en un ámbito menos sustancial, la percepción del tamaño de un país, con respecto a la consideración simbólica que posee en función del grupo de socios que componen un espacio integrado, es una de los inconvenientes más curiosos de los tratados en este informe, puesto que, si bien, en los espacios de integración económica subyace el palpable interés financiero, también, en cierta medida, los espacios integrados son una forma de “integración perceptiva”, ya que las sociedades involucradas poseen, ahora, una nueva manera de entender el significado del poder, la soberanía, la cultura, su pertenencia y, en defecto, su misma identidad nacional.

El inconveniente de esta noción surge cuando se ejecutan un conjunto de acciones por parte de la élite política de la unión en detrimento o menoscabo de los valores nacionales e históricos de algunos de los socios, el cual, deberá acceder y obedecer la voluntad general de la unión aunque esto le signifique asumir grandes sacrificios[14]. Por ejemplo, en un caso hipotético, si la Unión Europea inicia una ofensiva militar a través de la Organización del Tratado Atlántico Norte  contra un país del mundo (gracias a los ruegos de Estados Unidos de América quien solicitó la intervención por una razón que no se refiere al terrorismo, sino como una acción más que todo preventiva para la salvaguarda de su seguridad nacional), probablemente, la sociedad civil española reaccionará de una manera poco conforme a la disposición, y aunque no lo desee, será coaccionada a acceder abiertamente[15].

Es preciso resaltar que este tipo de inconveniente no es un elemento perturbador del libre desarrollo de la unión europea (hasta ahora), sin embargo, modula y distrae las bases sociales hacia ámbitos pocos dignos que mancillan la unión. Y aunque las versiones economicistas afirmen, ya casi irrebatiblemente, que las potencialidades de desarrollo económico que ofrece la Unión Europea son garantía suficiente para entender que si un Estado socio desea salirse, éste esta cometiendo un grave error político porque soslaya ese elemento tan axiomático para las sociedades, como es el ansiado desarrollo socioeconómico; la lógica histórica y politólogica nos hace considerar que si bien eso puede tener grado de certeza, también es interesante mencionar que los esfuerzos de integración económica pueden fluctuar ante iniciativas separatistas originadas en fracturas políticas o sociales cuyo origen podría no estar muy lejos de la conformación de élites políticas dentro de la unión que, paulatinamente, vayan colocando en una posición políticamente subordinada a un Estado, que por su percepción de tamaño, puede considerar que ha sido excluido de las tomas de decisiones.

4) Políticas dirigidas sobre la polarización y desigualdad

Según Yon Millán Albistegui[16], dentro de los procesos de integración económica perviven tendencias, que a la larga, polarizarán las economías hacia ciertos centros industriales y financieros intra-regionales,  lo cual, creará desigualdades y allanará el camino para la acción inmediata del Estado afectado (en sentido negativo) que procurará hacer más competitiva su producción o apelará por la ejecución de políticas más justas aunque afecte al resto de la unión.

Esta percepción somete a latente riesgo a sistemas de integración como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la Comunidad Andina, el Mercado Común del Sur, la Unión Europea e, incluso, a todos aquellos proyectos de integración que se basen en los valores neoliberales como elementos constituyente de sus formas de intercambio comercial. En ellos, las libertades comerciales de oferta demanda favorecen la concentración de las fuerzas productivas y comerciales en centros geográficos, aunque, existen pensadores que se oponen a este principio al considerar que son controlables. Por ejemplo, la Declaración del Milenio de Naciones Unidas de septiembre de 2000 proclamó que la solidaridad (entre otros) era valor fundamental de las relaciones internacionales y por ello debía establecerse <<basándose en normas>> que “los costos y las cargas se distribuyan con justicia, conforme a los principios fundamentales de la equidad y la justicia social”. Esta declaración estableció un marco programático que asocia la justicia social a una triple exigencia: un sistema financiero transparente, aplicable a los movimientos internacionales de capital; que haga frente a la delincuencia transnacional y, desde luego, una regulación eficiente[17]. Y ante esta realidad el Tratado de la Unión Europea, según expresa su Preámbulo, se avocó por impulsar un espacio de libertad, seguridad y justicia social a partir de la promoción del “progreso social y económico de sus pueblos” y del “principio de desarrollo sostenible”, como pasos necesarios para contrarrestar la aparición de centros industriales y financieros intra-regionales.

Sin embargo, pese a la disposición decidida de los proyectos de integración por prevenir un  desordenado y excesivo desarrollo industrial y financiero entre sus socios, para Alejandra Krauss, estos esfuerzos son en vano. Para ella, poco puede hacerse para evitar que los espacios integrados no sean una excepción a estas fuerzas muy propias de la económica mundial moderna:  

Dicho en términos generales, la economía actual, marcada por el ascenso del capitalismo informacional global, se caracteriza por el simultáneo desarrollo y subdesarrollo de sectores económicos y la exclusión e inclusión social. Esto se traduce en una polarización en la distribución de la riqueza a escala global, una evolución diferencial de la desigualdad de la renta al interior de los países y un aumento de la pobreza y la miseria en el mundo en general, tanto en los países en desarrollo como en los en vías de desarrollo[18]. 

5) Armonización de ´políticas y competitividad incrementada:  

En el desarrollo de los procesos de integración económica desigual siempre han existido, y existirán, sectores, comerciales o no, que serán más favorecidos que otros. Por ello, este inconveniente ha sido tratado, normalmente, con la implantación de mecanismos de distribución y compensación, los cuales procuran tan sólo hacer más equitativa y justa las movilizaciones de capitales.  

Es cierto que los procesos regionales generan ganadores y perdedores, pero se pueden crear mecanismos para distribuir de forma equitativa las ganancias netas. Por lo tanto, para que el desarrollo pleno del regionalismo sea sostenible y equilibrado, es necesario instaurar mecanismos de compensación cuya norma de funcionamiento sea el criterio de la equidad”.[19]

Estos mecanismos generan sacrificios económicos debido a que siempre estarán latentes, como elementos tácticos de resolución, el posible desplazamiento de empresas y actividades productivas a otras regiones y la redistribución (mecanismos de distribución); o la aplicación de políticas fiscales con vista a la retractación de costos para un sector comercial, el cual, debe asumir grandes gastos en alguna actividad productiva que no puede ser alterada por las normativas de la unión (mecanismos de compensación). Así, de una u otra forma, es preciso tener en consideración que los perdedores y ganadores de un sistema integrado diagnostican la eficiencia real de la apertura comercial[20].

 

La importancia de esta noción radica, también, en que si el sistema integrado favorece un ambiente propicio para aumentar y acentuar la brecha entre los ganadores y perdedores, las plataformas sociales de la unión de países comenzarán a crear mayor desigualdades tecnológicas, comerciales, de insumos y otros, lo que sería pernicioso para construir un patrón fiscal eficaz para dar cabida a los problemas originados por ese hecho.

 

Finalmente, es interesante aludir a Jairo Acuña, refiriéndose a la relación de ganadores y perdedores en el  Tratado De Libre Comercio de América Central (CAFTA): 

“Ante esta perspectiva, el reto de los países de la región es tomar acciones conforme a la lógica del proceso descrito, ya que indudablemente el tratado dejará ganadores y perdedores. Los esfuerzos de los gobiernos e instituciones de apoyo deben estar dirigidos a que el balance entre sectores ganadores y perdedores sea positivo. En cuanto a los sectores perdedores es importante tomar medidas para mejorar su situación productiva, compensando los costos de la transición productiva. Los sectores ganadores deben fortalecerse no sólo para la suscripción del CAFTA sino para aprovechar las oportunidades que podría brindar una mayor apertura comercial”.[21]

CONCLUSIONES

Aparentemente, luce difícil separar la relación causal del modo cómo se han implantado o instrumentado o armonizado las políticas entre los países participantes de un proyecto integrador y los inconvenientes que han surgido en cada una de las etapas del proceso. Sería, incluso, justo mencionar que las inconveniencias vividas ahora, por ejemplo en la Unión Europea, son producto de la errada concepción del orden internacional a la hora de establecer las políticas económicas y jurídicas comunes para sus países miembros. Sin embargo, en las relaciones internacionales, y más en los acercamientos comerciales, existen fuerzas profundas (concepto ofrecido por Demetrio Boesner) que siempre permanecen en estado latente, por no decir escondidas, y resultan inaprensibles por la razón humana. Estas fuerzas, son en si mismas alma originaria de las inconveniencias de los procesos de integración y aunque la Armonización de políticas que posibilitan la libre circulación de personas, junto a otros aspectos sociales, garantizan, de buenas a primeras, la noción de globalización en que se inspira la integración, ésta no es suficiente para agotar todas las posibles manifestaciones que puedan ocurrir. 

Ahora bien, algunas de estas inconveniencias podían ser previstas con antelación, no obstante, en el estudio se recopiló evidencias que indican que algunas no pudieron ser vistas como tales (ejemplo las magnitudes de los movimientos nacionalistas en Europa), pero sea de una u otra forma, las inconveniencias, previsibles o no, eran difusas en cuanto a las dimensiones que podían ostentar. 

Después de todo, los procesos de integración, como la Unión Europea, son escenarios novedosos para la misma historia humana, entonces, ¿cómo haber previsto algo que, en si mismo, no reunía una sola experiencia con la cual comparar? Difícilmente para este caso. Lo que si quedaría claro, por otro lado, es que de la manera cómo la Unión Europea asuma sus las nuevas exigencias operativas de la unión y tengan éxito sobre ellas, será la manera como otros proyectos de integración, menos evolucionados, puedan asumir semejantes responsabilidades, ahora, gracias, a las referencias históricas provenientes de Europa.

Notas


[1] Debido a que no existe una definición pertinente para establecer el fin de un proceso de integración preferimos utilizar este concepto. Las palabras disgregación y desintegración, las cuáles han sido muy utilizadas para referirse a ese tema, no nos resultan las más idóneas porque sugieren que un proyecto de integración económica entre Estados puede desaparecer de forma instantánea, cuando en realidad la des-integración es un proceso que amerita años. Dentro de los tratados internacionales que abren las puertas a la integración se establecen los lineamientos a seguir para desmontar la unión; en esos temas los países se comprometen a separarse siguiendo un proceso concertado y lento para que la salida de uno de los miembros no sea traumática para los demás Estados socios. A nuestro juicio, cuando los tratados estiman los pasos para la separación se arguye a la última etapa de la unión, es decir, la etapa de la des-integración, concepto que creemos se amoldaría conceptualmente a esta realidad.

[2] TORRES LÓPEZ, Juan. (1995). POLÍTICA SOCIAL Y CRISIS ECONÓMICA: LA DETERMINACIÓN DEL MODELO DE CRECIMIENTO. En: AVANCES EN POLÍTICA SOCIAL. Diputación de Granada. Granada.

[3] BUSTAMANTE, Lorena. (2003). LA INTEGRACIÓN ECONÓMICA. Gestión y Economía Ambiental. Perú.

[4] Estas ideas se pueden contrastar con (Cfr.) CAPO PARRILLA, Javier. (2000). EL CAMBIO DE BANCO CENTRAL DESDE EL PUNTO DE VISTA REGIONAL. Universidad de  Illes Balears. España.

[5] MARTÍNEZ, Juan Carlos. INTEGRACIÓN ECONÓMICA GLOBAL Y REGIONAL. Universidad de Andalucía. España.

[6] Las etapas de integración económica son: 1) zona de libre comercio; 2) unión aduanera; 3) mercado común; 4) mercado único; 5) unión económica; 6) unión monetaria;  7) federalismo económico; 8) federalismo político; y 9) país único.

[7] Cfr.- LIZANO, Eduardo. (2000). INTEGRACIÓN ECONÓMICA. Banco centroamericano de Integración Económica. Discurso. Seminario: Finanzas Modernas. Honduras.

[8] Ídem.

[9] Cfr.- ARAVENA, Francisco. (2001). INSERCIÓN ECONÓMICA INTERNACIONAL DE AMÉRICA LATINA. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Editorial. Chile.

[10] Cfr.- CANUTO, Otaviano. (2002). CONJECTURAR E AJUSTAR. Instituto de Economía. En: VALOR. Brasil.

[11] RAMÍREZ DE LA TORRE, Marcel. (2004). EN POLÍTICA FISCAL, PARA LLEGAR A BUEN TÉRMINO DEBEMOS TENER BUENOS PRINCIPIOS. Centro de Negocios. Pontificia Universidad Católica del Perú. Perú.

[12] Cfr.- Ídem.

[13] GARCÍA HERRERO, Alicia. (2003). LA AMPLIACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA: LA ESTABILIDAD MACROECONÓMICA, LAS REFORMAS ESTRUCTURALES Y EL SISTEMA FINANCIERO EN EL PROCESO DE CONVERGENCIA REAL. Banco de España. México.  Extraído el 31 de Julio de 2004 De: http://www.mcx.es/barcelona/documentos/ICE8090303.pdf  

[14] Cfr.- DÍAZ, Daniel. (2003). ORGANIZACIÓN ECONÓMICA INTERNACIONAL. Centro para el Desarrollo Internacional. Universidad de Harvard. Estados Unidos de Norteamérica.

[15] La excepción de este planteamiento ocurrió en el 2005 cuando el gobierno español contra todo pronóstico retiró sus tropas de IRAK sin traer consecuencias aún bajo las recomendaciones de la OTAN de que no lo hiciera. Esto se puede entender como que la Unión Europea se ha vuelto más flexible a la hora de reconocer que sus Estados socios pueden recuperar parte su soberanía política en ciertos contextos históricos.

[16] Cfr.- MILLÁN ALBISTEGUI, Yon. (2003). EL RETO DE LAS NUEVAS INSTITUCIONES EN EL CONTEXTO DE LA INTEGRACIÓN ECONÓMICA. Ponencia en: Desarrollo Económico E Instituciones. Universidad de Málaga. 16 al 31 de Junio. España.

[17] CFR.- Jiménez Villarejo, Carlos. (2004). Especulación financiera y justicia fiscal. En: FORO SOCIAL EUROPEO. España. 3 de noviembre.

[18] KRAUSS, Alejandra. (2001). POBREZA, SOLIDARIDAD Y DESARROLLO SUSTENTABLE. En: ASUNTOS PÚBLICOS. Extraído el 02 de Junio de 2004 de: http://www.asuntospublicos.org/documento.php?id=4

[19] ZAPATA, Ricardo. (2001). PASADO, PRESENTE Y FUTURO DEL PROCESO DE INTEGRACIÓN CENTROAMERICANO. UNA INTERPRETACIÓN. Comisión Económica Para América Latina y el Caribe.

[20] Cfr.- COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE. (2001). ANALIZA CEPAL OBSTÁCULOS Y PERSPECTIVAS DEL TRATADO DE LIBRE COMERCIO ENTRE EL TRIÁNGULO DEL NORTE Y MÉXICO. En: COMUNICADO DE PRENSA NÚMERO 17. México.

[21] ACUÑA, Jairo. (2004). REFORMAS NECESARIAS PARA OPTIMIZAR LOS BENEFICIOS Y REDUCIR LOS PERJUICIOS DEL CAFTA. Centro Internacional para el Desarrollo Humano Sostenible. Guatemala.

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