Alfredo Gutiérrez Gómez

México

La Univermoción y los significados del pensamiento complejo        

octubre de 2004

1.-La Univermoción, es plástica de la mente aplicada a la plástica del mundo.  Es una forma de aludir más que a un nombre o a una forma institucional, a los dinamismos acentuados con los que se verá caracterizada la universidad del siglo XXI.

Es agitación creativa de todos los componentes universitarios en un movimiento de autosuperación permanente, en iniciativas colegiadas de optimización académica y compartición solidaria de sus propios avances, en contacto abierto con el mundo.

Más que una institucionalidad consagrada, ya sea por el tiempo o por sus méritos productivos, por su prestigio o su tradición, por sus instalaciones o su materialidad organizacional, normativa y declaratoria, la Universidad es una forma flexible, mezcla de lo  estable e inestable, es movimiento, conservación e invención a la vez, reflexionando dentro de su propio tiempo y definiéndose dentro del contexto y las urgencias sociales que la enmarcan.

Si bien guarda y desarrolla en su definición el tema central del conocimiento que cultiva y trasmite, hoy se le impone perentoriamente la búsqueda de las articulaciones y entramados complejos del saber, y ensayar cotidianamente la observación de esa maya de nudos y tramos interactivos, fiel a la vida, a la solidaridad y a la tierra, convirtiéndose a la generación de una “ciencia con conciencia”, como califica Edgar Morin la calidad del conocimiento que hoy requerimos.

Así que Univermoción alude a la revisión, a la evolución de la mirada que revisa permanentemente, que vuelve a ver con otros ojos, nunca conforme o final. Es movimiento por esto,  y porque en la universidad el conjunto humano y sus recursos está directamente conectado con la marcha de las ideas, proceso que no se detiene; con la reflexión y el diálogo, con la energía y la palabra, con lo que existe y lo que se crea y transforma, con la innovación, el descubrimiento y la crítica, con la duda y  la rectificación en circuitos de creación e imaginación inagotables.

Ese mundo noológico que no deja de multiplicarse y diversificarse, mundo de los productos espirituales que mutan constantemente, es el mundo del movimiento por excelencia que la universidad debe reproducir en su propia constitución abierta, dúctil y actualizada. La observación se observa a sí misma en el ambiente universitario dando cuenta de su propio desarrollo y de la relación cognoscitiva. 

2.-Se trata de una tarea poliédrica y multisignificativa que se descubre a sí misma en la destrucción y la construcción; que  se enriquece tanto en el registro ordenado cuanto en el espectáculo caótico donde se revela e ignora lo que existe, donde se ofrece y se recibe la noticia que a la vez expone y oculta la realidad, dando fe de un discurso que ésta dicta y adopta, alud de ideas, interpretaciones, evaluaciones y propuestas que le otorga máxima relevancia a la aventura de su quehacer.

En la docencia, la investigación y la difusión, la Univermoción es la reconstitución permanente de sus términos, estudiantes, profesores, funcionarios, personal administrativo y de servicio, egresados; reconstitución de las partes que une y separa recreándolas, es reconstitución de la realidad y del sujeto que pregunta por ella; en el juego de estos elementos mutuamente referidos de donde surgen sus propios cambios solidarios, su co-creación: mutuo alumbramiento y crecimiento recíproco.

Por lo mismo que no es una entidad acabada y completa, nunca puede cerrar sus fronteras materiales, sus lenguajes, sus veneros simbólicos. No hay autonomía que valga lo suficiente como para impedir que la circunstancia la invada y ella se vierta en su entorno. Sus valores se difunden afirmándose o negándose en la sociedad que la  sostiene. Sus miembros son actualidad social partícipe en los objetivos universitarios; no idealidad o realidad simples, sino sociedad dedicada especialmente a cumplir, con sus medios y objetivos, con la elaboración del conocimiento. La universidad es, no otra cosa que sociedad donde su trabajo y sus frutos son aprovechados bajo la mirada del examen, la discusión y la crítica. Cada confluencia de posibilidades, mentalidades y esfuerzos permite diseñarla para mundos concretos y demandas tangibles. No es una fórmula universal, sino una posibilidad abierta. Es el lugar y la oportunidad de las transformaciones, el espacio para la profesión del cambio.

Por lo mismo, la Univermoción no funciona desvinculada de la trama interinstitucional que la sociedad dispone para la socialización de sus miembros y dentro de la cual irrumpe creativamente la experiencia cambiante de las generaciones, diversificada en los encuentros y desencuentros, complementarios y conflictivos, tanto como en las emergencias sociales, en las innovaciones. Más, entre la Universidad y las instituciones económicas, políticas, culturales,  no se trata de una vinculación indiferente de instancias autosuficientes y herméticas, con lógicas únicas y opuestas. Implica esa interacción la colaboración congruente de las demás instituciones y de las prácticas civiles del conjunto humano que la acoge. La Univermoción no puede transmitir lo que otras agencias y poderes se encargan de negar, con mayores recursos. Supone una sociedad educadora abierta y plural, pero acorde en procesos fundamentales que no admiten indefinición.

Implica un circuito co-generador en el que se espera desarrollar la coherencia y la correspondencia entre las diversas agencias educativas, privadas y públicas, nacionales e internacionales, y entre las diversas esferas de actividad que en la vida social se producen. La Universidad se hace con las sociedades y con la naturaleza, no existe en su materia ni en su sentido sin esta doble vinculación comprometida y altamente interactivada. En adelante, sólo ofrecerá sus mejores frutos sobre la base de un acuerdo esférico y recursivo entre el foro interactivo de una democracia cognoscitiva de sociedades partícipes e incluyentes y el entorno natural de la vida en nuestro planeta, formando una unidad solidaria.

El pacto igualitario con la sociedad  no puede no ser a la vez el pacto con la naturaleza que la posibilita, sostiene y explica. El pacto con la naturaleza no puede no ser a la vez con las sociedades humanas que la nombran, conocen, transforman y la hacen existir desde sus cuerpos y desde su observación inteligente.

Al lado de la primera ley, la segunda nos exige amar al mundo, solicita de nosotros el amor universal a la tierra física. Es imposible separar esas dos leyes so pena de odio, nos dice Michel Serres. [1]

3.-La humanidad ha avanzado en su capacidad productiva, hoy todo lo que nos rodea sirve para algo, nos ofrece satisfacción, comodidad, facilidad, diversión, acceso, realización real y virtual, y hasta velocidad y diversidad a nuestros sueños; pero ha avanzado y retrocedido a la vez, porque es la misma humanidad que está hoy siendo cercada por su propia producción, amenazada de autodestrucción, puesta en riesgo por su mismos beneficios, tropezando con sus obras.

A esta situación se ha llegado tanto por lo que la sociedad sabe y ha obtenido en sus conquistas, cuanto por los peligros que, sin saber o a sabiendas ha desatado y convocado sobre sus propias condiciones de existencia.

“El conocimiento del conocimiento” [2], en la medida en que lo asumimos como nueva prioridad académica y social, nos ha permitido la posibilidad de captar la otra cara de sus beneficios, la faz predadora y suicida de su aprovechamiento; igual que su insuficiencia, sus zonas de oscuridad, sus desviaciones y descontroles. En adelante, la visión eufórica debe tocar suelo y aprender con humildad que la ciencia no lo es todo; el saber no es, necesariamente más poder, como rezaba la antigua consigna, nos puede invalidar y desproteger, puede inhabilitar, confundir, ocultar con su misma información la información sobre sus consecuencias nocivas y sus efectos secundarios, pueden sus derivaciones contraproducentes directas o indirectas, a mediano y largo plazo, posibilitar el desperdicio y el desgaste de los elementos y ambientes que constituyen el nicho de la vida; también afectar la salud, el equilibrio psicológico y social de los humanos, sus formas de relación y su coexistencia con el resto de las formas de la vida en el planeta.

4.-Por eso, ante esta circunstancia ambigua y contradictoria, la universidad no puede establecerse en ideas fijas, definiciones consumadas y perfecciones que le son ajenas; tampoco en sus edificios y rutinas, en sus espacios departamentales, en sus divisiones tradicionales, en su incomunicación interna y en el aislamiento temático de islotes autoplausibles; no debe anclarse en cualquiera de sus partes perdiendo el panorama o negándose a ver el horizonte a título de desarrollar las especialidades, habilidades y competencias de sectas autosuficientes en su parcela; el surco no debe impedirle la visión  del territorio. Con fines orientadores precisos y funciones consistentes en su núcleo, puede permitirse la flexibilidad y la errancia buscadora en todas sus capas periféricas. Por eso es que tiene que rebasarse a sí misma y no estancarse en esquemas obsoletos ni casarse con una organización sólo monodisciplinar.

Desde las partes excedidas en celo independentista y autosuficiente captamos una realidad deformada porque no se pueden ver, desde cada parcela, las cadenas de los impactos actuales y futuros del mismo conocimiento, las series de acciones y retroacciones que rebotan y cambian de rumbo y sentido generando lo que no estaba en los planes y cálculos de partida, no se ven los conjuntos interactivos de más amplia dimensión y diversidad, no se ve la interdependencia y el movimiento en dimensiones espacio-temporales que rebasan nuestro objeto de investigación. No se ve lo que están haciendo los demás investigadores, las otras disciplinas, las diferentes prácticas. No se ve la realidad, sino sus figuraciones inmediatas, sus tramos próximos, sus instantáneas, eslabones irreales porque, al fin y al cabo,  todo va unido, como bien lo sabía el Jefe Seattle de los pielrojas, que contestaron al Pdte. de los Estados Unidos: nosotros no vendemos el aire y el agua, que junto con el árbol y el río son nuestros hermanos, y lo que se le hace a la tierra se le hace a sus pobladores. 

La universidad está siendo observada con mayor atención y se está exigiendo hoy más de ella, porque corre el riesgo de estar egresando profesionales no sólo para el desempleo, azote de este tiempo, sino egresando verdaderas encarnaciones de alto riesgo, especialistas de grave potencial destructivo, cíclopes de visión lamentablemente reducida, prácticos individualistas de torpe desempeño colectivo, aun  y si los dota de armas para la subsistencia a corto plazo. Sin capacidad relacionadora de saberes diversos, sin visión de conjunto, sin capacidad prospectiva, somos atentados vivientes, armas de destrucción masiva no identificados suficientemente, aptos para sabotear el esfuerzo de los científicos vecinos, a quienes también se les ha formado en la consigna antisolidaria de  “cada quien para su santo y a los demás que se los lleve el diablo”. Estas bombas humanas son la condición previa y el antecedente ideal para la fabricación de las otras armas de alto poder destructivo que tanto se empeñan algunos en encontrar. Con gente así se puede acabar con todo, porque aquí estaríamos cumpliendo, desgraciadamente, con esa antigua constatación, no sabemos lo que hacemos, aunque estemos cubiertos de títulos. No sabemos lo principal.

5.- La interacción permanente y asincrónica de la diversidad universitaria nos permite proponer que la universidad consiste más en sus emergencias, innovaciones, yerros, propuestas y rectificaciones. No es un patrimonio, un almacén o un museo de lo ya adquirido; es una acción concertada en pos del universo que, puesto allá afuera nos es igualmente interior, tanto como nosotros somos los denunciantes y testigos, quizá las partículas fundamentales, las condiciones pensantes y parlantes de la existencia del universo.

Es a partir de la incertidumbre y de lo desconocido que toma impulso todo conocimiento. En el conocimiento habita su siamés, el adverso de la información, su negación, ese ayuno radical de datos; su dificultad y su desafío, pero también , paradójicamente su satisfacción. Contradictorio, el conocimiento funge como recipiente potencial de cualquier información, palabra o sueño humano, pero también del vacío, del silencio. No es la cabal constitución, la perfecta satisfacción, la plenitud lo que arranca su marcha y lo lanza en todas direcciones en un camino sin fin; es la deficiencia, el faltante, la incompletud, el misterio y la opacidad el espacio donde puede encenderse su luz.

Y esa contradicción lo acompaña siempre, retándolo, resistiéndole, permitiéndolo. De ahí que Morin suscriba la existencia de ese proceso inconcluso y trunco del esfuerzo cognoscitivo, que en su centro guarda un punto ciego que le impide verse cabalmente y dar cuenta de sí antes o después de conocer lo que le interesa. Hasta ahora no parece que podamos regresar al momento inicial del universo o al punto cero del conocimiento. De eso no hay quien dé cuenta. Por eso partimos a la vez sabiendo e ignorando, y ninguna de estas partes es posible sin la otra. Buscamos porque no estamos en posesión de todo,  la mente humana vaga en un ambiente que la niega y la afirma al  mismo tiempo; el cerebro humano se hace con el universo y es posible que éste exista sólo por las facultades de nuestro aparato neurocerebral. Como en todo lo que decimos que existe, hay aquí una correspondencia funcional-disfuncional entre ambos.

Pero además la ciencia y los científicos, como advierte Edgar Morin, no pueden dominar su propia materia, su producción, los resultados de su investigación. Y por pretendidos purismos que en la historia se han introducido, como requisitos para conocer, la ciencia no ha podido dar cuenta suficiente de sus objetos desde que tiene que ignorar a su autor para alcanzar la exactitud objetiva más ilusoria.

Semejante tarea, la del conocimiento, no puede darse más sin ver el movimiento, la circulación, los dinamismos, los errores y aciertos, avances y retrocesos que ese trato con la realidad conlleva, y no como sus defectos o patologías, sino como sus condiciones y provocaciones. Sin percatarnos de nuestras deficiencias y limitaciones, de nuestras fallas en la perspectiva y en los medios e instrumentos que utilizamos, sin advertir los ruidos y confusiones en el mismo funcionamiento de  nuestros sentidos y en las complejidades del funcionamiento cerebral, dentro de cada individuo, circunstancia o cultura, el conocimiento es más incompleto, fijo, lento y también ignorante.

No puede cumplirse si olvidamos que todo está relacionado y que el caballo, el relámpago, las estrellas, el matorral, el agua, la bacteria y el sueño son parte de la misma familia, y que esa trama de interdependencias e interacciones no se suspende nunca en el vértigo de ese movimiento que somos, con las partículas y las constelaciones. Que igual un virus invisible puede vencer al dominador de la tierra, como el dinamismo del sistema solar puede determinar nuestros ritmos vitales más íntimos, y que no hay célula que valga sin ese horno gigantesco que arde a millones de kilómetros de distancia, perfectamente calculada. Que somos naturaleza con la naturaleza y que la atmósfera está disponible para nuestros pulmones, tanto como éstos están dispuestos para respirar precisamente y sin equivocación en esa envoltura atmosférica. Hoy el conocer es ya un proceso de altísima complejidad y humildad. 

6.-Y por eso, no basta con el conocimiento, porque éste es hoy precisamente algo  más que el conocer simple y llano. Tampoco basta con profundizar en un solo tipo de conocimiento. Menos con profesionalizar y apropiarse de una parcela de lo real excluyendo de su observación a los demás con presupuestos divisorios, aduanas migratorias, pasaportes y permisos tan condicionados. El conocimiento no tiene fronteras. Nosotros hemos inventado sus delimitaciones políticas, económicas y culturales.

Si desplegamos generosamente el arco que lleva del individuo a la sociedad y de ésta a la especie, no podremos eludir que este milagro vital se da en esta casa planetaria privilegiada y que todos formamos una inextricable unidad competitiva y solidaria.

Desde esta conciencia se está ya reconstruyendo lo que sabemos para edificar el gran escenario de las confluencias y composiciones disciplinares con capacidad proporcional a la complejidad de una realidad que siempre fue así de compleja, pero que sólo en nuestro tiempo estamos en posibilidad de aludir, reconocer y confirmar como tal. 

7.-En la educación tenemos pendientes que nos mantienen en el rezago. Los nuevos contenidos interactivos requieren de un medio ambiente articulador. Las divisiones y exclusiones herméticas no dejarían pasar los significados del conocimiento asociado en conjuntos y dimensiones mayores.

Requerimos de espacios comunes, ámbitos físicos y arquitectónicos adecuados al giro revolvente en que se manifiestan las co-causalidades y retroacciones complejas, ambientes en los que podamos ver crecer la información en  su valor y su sentido múltiple, edificaciones donde sistemática y espontáneamente se pueda desarrollar la visión de conjunto creciendo en espiral, incluyendo e incorporando mayores zonas significativas de información sobre el “antiguo objeto de estudio”, ejercitar la capacidad relacionadora y percibir las correspondencias y analogías dando cuenta de los puentes, vínculos y goznes entre las cosas, del intercambio entre los observables, y así descubrir algo más de las tramas, redes, mayas, mantas, planos, murales, panoramas y universos del universo que nos grita de su interconstitución, no de sus ladrillos sueltos. 

Es con un instrumental informático y audio visual organizado en secuencias y sucesiones inteligentes y sorprendentes, racional y mítico,  y dentro de un  dispositivo unificado, múltiple y armónico de espacios que se podría facilitar la exhibición, el descubrimiento y la captación del espectáculo de los ciclos y entretejidos que confirman la unidad del mundo como un caso de desarrollo envolvente, y  adiestrarnos en la visión de esa  circulación activo-retroactiva de la información sobre la realidad.

Las etapas y los órdenes en el proceso educativo han estado invertidos en obediencia ciega a un paradigma que vio al mundo en cadenas causales de dirección única y determinismos insalvables. Las prioridades se invirtieron al preferir la selección útil de objetos particulares aislables, y los resultados están a la vista en la devastación, el desorden, la inconciencia de nuestro lugar y del lugar que nos soporta y mantiene.

Junto con esa selección, discriminamos lo fundamental por lo práctico inmediato; sustituimos la vida arriesgada por la seguridad profesional y el oficio remunerativo; nos encargamos de volver insignificante, aburrido y secundario aquello que debiera desafiarnos más. El análisis y la clasificación, tan productivos y esclarecedores, nos impidieron mirar lo clasificado en su natural integración sintética.

Las materias generales cayeron en descrédito por maltrato y discriminación, los temas que llamábamos “de relleno”, esa “música de acompañamiento”, “lo cultural”, “lo social”, los contenidos que cursaríamos forzadamente, esos “demás” sí, que se nos convirtieron en obligación y molestia, en optativas y relajadas maneras de perder el tiempo, allí precisamente, en todo esto es donde hizo agua nuestra canoa educativa, maltratada y semihundida durante todo el siglo XX en este país.

Con el error deseducativo perdimos la visión de la correspondencia y la unidad de las partes de este rompecabezas. y cultivamos juicios aberrantes y prejuicios peores. Desde las ciencias exactas discriminamos las sociales y las humanidades; desde éstas olvidamos las ingenierías, las  matemáticas, las ciencias de la vida y del cosmos. Desde la biología creíamos que la vida era una autoproducción sin base físico-química. Desde la física no sospechábamos que nuestras observaciones estaban condicionadas socialmente, económicamente, políticamente. Desde las humanidades y las ciencias sociales nos calificamos de sobrehumanos, sin raíces animales ni pertenencias físico, químico-biológicas. De este desperdigamiento no pudo producirse sino un ataque artero, arbitrario, multifrontal al medio que nos permite vivir y a nuestros propios congéneres, que se imprimió en nuestra misma constitución psicológica y en nuestra perspectiva y comportamiento fragmentario y predador. La práctica productiva, obsesiva e irresponsable, refleja esa división y su resultado anuncia la máxima destrucción que podemos desencadenar desde que la especie “sapiens-demens” apareció. 

Frente a esa dispersión onerosa y traicionera de conocimientos que se vuelven en contra nuestra es imperativo un cambio de perspectiva. Tendremos que introducir ambientes académicos de circulación informacional constante y un intenso ejercicio formativo de la mente en hábitos relacionadores que servirán a la expansión de los circuitos conceptuales y las esferas temáticas, permitiendo el desarrollo de observaciones entretejidas con las que se pueda definir, en grandes  tramos conceptuales o macroconceptos (Edgar Morin, Ciencia con consciencia, Barcelona, Anthropos, 1984, pp. 204-205) las series y los dinamismos de lo real por los que se capte mejor la unidad de los campos, las prolongaciones, continuidades y anticipaciones que vinculan seres y cosas aparentemente suspendidos en un vacío de dudosos cortes y discontinuidades. Los conceptos insulares y cerrados, captados mejor  en su coproducción y secuencia , muestran la relación recursiva de su interdependencia. Entre las cosas y entre los conceptos la solidaridad, el acompañamiento y la organicidad son las notas elementales de su composición, de su existencia, de su inteligibilidad reticular, serial. “ Todo va unido”. 

Esta resignificación del conocimiento en formaciones conceptuales amplias requiere de otra materia y otros contenidos, será más semejante al modelo real que la atomización anterior formulada bajo los efectos del pasmo analítico; recogerá los conjuntos más que las partículas flotantes, advertirá las convergencias, reincidencias , reflujos y composiciones de lo que se muestra en vibraciones co-funcionales, desplazándose con muy variadas formas y velocidades, en medio de la incertidumbre y la sorpresa, más que en direcciones fijas como líneas, rutas y orientaciones dispersas, indiferentes y oscurecidas por el mutuo extrañamiento. Campos de conocimiento articulados, con diversas avenidas y espacios comunes de encuentro y mutua fecundación, serán requeridos para abrir la conciencia a la medida de la realidad de hoy:  El ladrillo elemental del que suponíamos que todo estaría hecho no fue encontrado; se ha descubierto la realidad compleja, como formación móvil de compuestos y combinaciones, de conjuntos, series y cadenas, de tejidos y redes.  

8.-Así las cosas, los temas globales no serán  más la excepción, ni operarán como relleno o como materias prescindibles. Requerirán de una reformulación  radical y de significados explícitos, concretos y generales. No serán más materia distractiva, baúl de generalidades insignificantes o de abstracciones inimputables y delirantes.

Así como el universo gira en formaciones que gravitan en torno a centros poderosos, y todo parece reconocer sus rutas de encuentro e interacción, sea lo ínfimo o lo descomunal, así mismo, como Morin propone, la indivisibilidad temática de fondo atraerá hacia el vórtice de las ciencias de la tierra los datos geográficos, la información planetaria en todas sus ramas; el núcleo del conjunto viviente convocará las materias que se refieren a los seres vivos en todas sus manifestaciones y transformaciones evolutivas; la realidad inescindible de la especie, la sociedad y el individuo humano formará su propio nicho temático de complementariedad y competencia; la obra productiva de las sociedades convocará las múltiples avenidas de la creatividad en la cultura, la imaginación y el sueño de las constelaciones psíquicas y espirituales de las colectividades y de sus miembros singulares; el conocimiento del conocimiento se ocupará de reunir todo lo que refiera y alimente las preguntas fundamentales que nos hacemos como seres de pensamiento, las formas de lo velado, lo incierto y misterioso, y las estrategias del descubrimiento en sus diversos grados y dimensiones de validez y certeza.

Igual podemos imaginar que las diversas zonas tecnológicas se verán en sus mutuas referencias y consecuencias, en su actualidad y en su prospectiva, para su avance, su  control ecoarmónico y prevención; y la reflexión sobre la ciencia articulará campos diversos de información que apoyen el esclarecimiento de sus funciones, efectos, derivaciones y accidentes para que se produzca en consonancia con las demás actividades del ser humano.

Estos campos no funcionan como continentes indiferentes y autosuficientes de conocimientos distintos, sino en estrecha interdependencia.

El ingreso a la Univermoción se diseñaría al revés de lo tradicional. Si bien se podrá ofrecer un recibimiento focalizado, particularizando la atención preferentemente en una rama del conocimiento o en una área de saberes profesionales, habrá que advertir que el desarrollo humano-intelectual efectivo, meta universitaria de máxima jerarquía,  consistirá en superar ese inicio en singularidades, acompañarlo y ampliarlo, ir abriendo el embudo por procesos de articulación progresiva, hasta alcanzar las habilidades, capacidades y hábitos, la sensibilidad y la información suficientes para la actualización de la visión de conjunto, el ejercicio articulador, la perspectiva de planos y panoramas interactivos donde la realidad pueda caber, con mayor objetividad relativa, en los espacios conceptuales crecidos y abiertos de la nueva ciencia.

Los méritos académicos para la titulación tendrán que ver con la comprobación de estas aptitudes y disposiciones, más que con la cerrazón de miradas herméticas, autosuficientes y predadoras extraviadas en una superespecialización miope y una autosuficiencia de alta peligrosidad social.

Y si las realidades observables en su continuidad interdependiente, en sus alteraciones y velocidades se han tornado menos dóciles a la simple observación analítica, ya rebasada,  y si la realidad se muestra más reacia a  la aplicación de herramientas conceptuales fijadoras, cristalizadoras y aislantes, entonces no podrá menos que ser ya parte de la técnica y la moral del conocimiento nuevo el exigirse la apertura al máximo del  ángulo de observación, la captación en movimiento de las tramas relacionales, y el registro de la composición de los elementos de la realidad que sólo en panoramas y conjuntos dinámicos se presentan en mejor objetiva-acción que en nuestras definiciones tradicionales.

La perspectiva sistémica, hoy asumida provechosamente en todos los campos científicos, será una herramienta, entre otras, de alto valor para esta descripción de la realidad, siempre y que no se la idolatre y se la convierta en solución mágica de todo. La reinserción del sujeto en la ciencia que el sujeto hace, y que con tanta energía postula Morin,  posibilita que las formas y los flujos sistémicos no cobren realidad aparte y acaben por esfumar al autor del conocimiento consagrando la irresponsabilidad. Una perspectiva sistémica abstracta, convertida en pura lógica procedimental o formulario explicatodo, sin sujetos ni objetos, sino como pura trama relacional de entradas y salidas, acciones y reacciones físicas o electrónicas, ocultaría una vez más la profundidad del drama y la condición humana, eludiendo las preguntas fundamentales.  

9.-En Morin hay también el reconocimiento de la dialógica, y, entre otros, del principio hologramático y el de retroactividad, como orientadores de la perspectiva compleja que él propone.

La dialógica permite aceptar la coexistencia de afirmaciones que en principio parecen incompatibles y radicalmente antagónicas. La realidad no está compuesta de puros “contras”, “enemigos” y “opuestos irreconciliables”; en cualquiera de sus tramos o facetas la realidad está en tránsito, se mueve y se relaciona-continúa-anticipa-prolonga dentro de unidades mayores. No parece formada por fragmentos indiferentes de mundos irreconocibles, sino por familias de parientes más o menos cercanos. Antes bien, forma compuestos, series, pares, conjuntos de seres y cosas correspondientes y coexistentes que no se pueden explicar sin los seres y las cosas de al lado, sin las otras caras de las mismas medallas, por las que “el otro lado”, aunque contraste, no sustituye lo que se muestra  sino lo completa haciéndolo inteligible porque posible, y sin las cuales son inconcebibles aunque parezcan su negación, siendo más bien su reverso,  posibilidad de hacer alusión o posesión de ellas desde otro ángulo, lado o aspecto.  Es la paradoja de constatar que en las cosas o en los procesos, simultáneamente o después, aquello que parece sólo negarlos a la vez los confirma, o que los afirma permitiendo una primera y aparente contraposición o negación, pero que sin embargo hacen juego y entre todos se sostienen formando conjuntos mayores.

Lo que redondea y consuma la idea que tenemos de algo es un pendiente que se cumple con otras acciones, con el tiempo, que nos permite rodear el objeto y ver toda la esfera de radios, referencias y amarres que le permiten existir, precisamente existir con y en sus amarres, que no son un contexto pasivo, postergable o prescindible, sino la composición misma de su posibilidad.

La posibilidad de apoderarnos de todo o de ponernos en presencia de la totalidad de lo que existe, por fortuna no se nos ha concedido, de allí que tengamos que desplazarnos por tramos y selecciones de partes. Pero el faltante es parte de la realidad que debemos conocer y completar, aun y si  manejar sólo una parcela nos permite hacer negocios hoy, hacerla rendir inmediatamente y ahorrar costos y procedimientos comprometiendo los posibles beneficios de otros y de las generaciones futuras.

Hoy las consecuencias de la selección o de la distinción se producen simultáneamente y se reflejan en la práctica de modo inmediato.  La tecnología precede, avanza paralelamente y sucede a la concepción teórico-conceptual. La mente se materializa hoy inmediatamente. Y en el plano social, la distinción nunca es inocua, porque lo puesto en segundo lugar, como contexto, está vivo y reacciona a su postergación, a la jerarquización que le asigna una cualidad diferente. Lo no seleccionado es sensible a la condición que se le asigna, aquí la lógica toma carne, escucha, tiene sonido, valor y significado, no es operación neutra, remite a la cultura total y a la historia de las interacciones de los individuos y los grupos, no es decisión en el desierto despoblado, es operación impura, compleja, no una simple distinción terminológica o una secuencia de palabras. Por eso es que la superación del momento analítico en el conocimiento de las sociedades tiene una doble urgencia y un doble derecho.

La necesidad del momento de la síntesis hace sentir, denuncia conjuntos y totales, continuos y co-implicados, más que ideas y sonidos desarticulados. Escoger un hilo implica que el costal entero se verá afectado.

El principio hologramático brevemente, alude a la huella del todo holográmico en las partes que lo integran y  lo representan, a la vez que éstas participan en él con sus propias características singulares. Sin esta vista doble es imposible aludir a su realidad completa. En la célula viva se refleja la actividad solar, se guarda un astro rey en cada minúscula entidad celular. Al tiempo que esa masa ígnea de colosales dimensiones no adquiere realidad sin esta frágil caña humana; no hay firmamento del cual dar cuenta sin su pequeño testigo, el observador humano. Vivimos porque el cosmos es, en la tierra, nuestro ambiente propicio, en atmósferas, presiones, temperaturas, humedades respirables y trasmisibles a nuestros organismos por las condiciones ambientales y los alimentos que consumimos. Sin estas correspondencias y co-implicaciones que vienen de nuestro común origen, por oscuro que se presente, somos inconcebibles. Mientras alguien no demuestre lo contrario, venimos del sol y del primer momento de la gran explosión inicial, sino es que desde antes, de otros universos previos.

“Cada célula es una parte de un todo -el organismo global- pero el todo está a sí mismo en la parte: la totalidad del patrimonio genético está presente en cada célula individual; la sociedad está presente en cada individuo en tanto que un todo a través de su lenguaje, su cultura, sus normas”.[3] Así mismo, como cada punto singular del holograma contiene la totalidad de la información de lo que representa, cada célula singular, cada individuo singular contiene de manera holográmica el todo del cual hace parte y el cual al mismo tiempo hace parte de él.

La retroactividad rompe con la idea de la causalidad lineal. Describe mejor los procesos autorreguladores en los fenómenos económicos, sociales, políticos o psicológicos. Se ubica en el centro de una constelación de formas y acciones explicativas múltiples. Permite abrirnos a las inagotables formas y direcciones que asume la Inter.-producción de cuanto existe, y que solíamos expresar casi mecánicamente por la concurrencia de cursos lineales de causa-efecto,  que ahora podemos contemplar al revés, en sentido opuesto, pero también en base a circuitos de co-causalidad revolvente, por esferas de interactividad a la vez  aleatoria y determinista en cotas diversas dentro de la maraña de la multi-causalidad y accidentalidad en que consiste nuestra frágil y poderosa cuna de realidad.

Hay otros principios importantes en la obra de Morin, que nada más menciono. El del rescate del sujeto conocedor en los procesos de conocimiento, donde no estorbamos más, sino que enriquecemos con certezas y riesgos la investigación misma. La recursividad que alude a la auto-producción y auto-organización: los individuos que producimos la sociedad que nos produce (co-generación). La auto-eco-organización por la que los seres vivos se autoproducen  a la vez consumiendo sus propias partes, gastando energía para mantener su autonomía; por lo que son dependientes del entorno a la vez que autónomos. [4]

No es difícil advertir que la docencia sin la investigación, o ésta sin la docencia y la difusión se convierten en funciones fantasmagóricas de autoconsumo en una institucionalidad estéril, simple y sencillamente porque no tienen significado alguno si se les aísla; no podemos desconocer que con el cumplimiento de cada función se forma un circuito que otorga sentido a cada uno de sus tramos, que viven y se enriquecen de la mutua interrogación y de su desarrollo complementario y conflictivo a la vez.

Así la universidad no tiene como opuesto a la sociedad, ni la autonomía es lo contrario de la dependencia y la necesidad financiera, la búsqueda estructurada en la investigación no es la negación de la búsqueda abierta en la experiencia, la razón no es ajena a la pasión, y el sujeto no es extraño al objeto investigado.

La universidad o cualquiera de sus integrantes no puede no ser expresión del tiempo histórico que la enmarca, de los condicionamientos económicos, políticos y sociales que forman su entorno facilitador o impeditivo, y de los que todos los universitarios somos portadores. La libertad puede ser identificada y valorada sólo dentro de un mundo en el que otros disputan u ocupan espacios de acción (libertades), y porque la sociedad de sociedades elabora constantemente normas, barreras y exclusiones (limitaciones). El orden sólo puede ser observable en la condición del desorden que lo acompaña como su gemelo, como la posibilidad de su autofecundación. 

10.-En tanto se van multiplicando los campos donde se integrarán preguntas, respuestas, conceptos y enfoques teóricos de diversas áreas disciplinares en convergencia, formando avenidas más anchas y comprensivas, las rutas múltiples de la interdisciplina pueden abrirse, según las circunstancias concretas y las historias institucionales, con la crítica dialogada de los viejos linderos disciplinares infranqueables que impiden la mutua fecundación; con el destierro de políticas gremiales y presupuestales excluyentes que han dado pie a las  apropiaciones sectarias y monopólicas de la realidad; con la apertura franca de intensas comunicaciones e intercambios que desvanezcan las resistencias y acerquen los lenguajes; con la colaboración interdisciplinar en diversos planos de la investigación, la docencia y la difusión. Es un caminar que irá construyendo sus pasos y peldaños reconociendo sus dificultades a partir del obstáculo que nosotros mismos representamos, habituados más a la descomposición de la realidad en objetos manejables y redituables para el uso inmediato, que a la unificación de las ideas y las prácticas, que mira al contexto y atenta a la cauda evolutiva de la vida ausculta el porvenir de las posibilidades humanas.

Los marcos institucionales suelen ser igualmente reacios. El mercado de la investigación y la difusión está organizado por compartimientos separados y anaqueles que dividen, pero la transformación del mundo del conocimiento ya hace décadas que está en marcha y a cada universitario le toca hacer lo suyo en su medio. De lo contrario otras agencias sustituirán a la Universidad en la producción y transmisión del conocimiento. También otros valores, y no sólo el de la competición a muerte entre individualidades geniales, acompañarán a la investigación en su nueva fase.

Se trata de agregar y perfeccionar nuestros medios y alcances en el conocer; no de suprimir disciplinas, sino de llevarlas a niveles de apertura y comunicación que les permitan rendir más y evitar daños innecesarios a la vida y al planeta. Se trata de resignificar el conocimiento e incrementarlo en volúmenes y calidad imposibles de lograr con visiones reduccionistas y simplificadoras. La disyunción aísla a los objetos, no sólo los unos de los otros, sino que los aísla de su contexto y de su observador.  La reducción unifica lo diverso o múltiple reduciéndolo a lo elemental o a lo cuantificable. 

11.-La perspectiva de la complejidad abre el esfuerzo cognoscente a diversas estrategias, medios, afluentes y amplificadores del conocimiento, dentro y fuera del método protocolar de la ciencia anterior. Punto muy importante. Las expresiones artísticas, la literatura, las creencias, mitos y fantasías del sueño y la vigilia humanos no dejan de contener y enviar mensajes acerca de lo que somos los seres humanos.

El error, la desviancia temática y experiencial, la búsqueda espontánea, la intuición, el encuentro accidental, la combinación imprevista o la mezcla aleatoria, el descubrimiento paralelo, el registro involuntario de información adicional, la aparición de fenómenos aliados, asociados a los que nos ocupan denuncian todos ellos las tramas y planos más amplios que en la realidad se dan, más allá de los límites burocráticos y financieros de los proyectos de investigación institucional por los que nos casamos, muchas veces, sólo con una parcela acotada y manejable de lo real, con prisas de recuperación económica y condicionamientos más o menos evidentes de otros intereses. 

12.-El llamado Tronco Común de las disciplinas, al inicio de los cursos universitarios, ha funcionado como un disfraz distractor que aparenta cumplir la función de completar una supuesta formación integral. Ha funcionado como “cajón de sastre” donde se confunden hilos, agujas, botones, retazos, parches y cuanto pueda caber, sin pretensiones de formar un cuerpo coherente y con sentido inteligible. Se asume como una carga de lo innecesario y prescindible. No logra ni remotamente la formación cultural ni moral de nadie.

Más que ese pretexto devaluado y periférico de sobras o agregadijos sin orden ni sentido, ha de diseñarse una columna central de ideas maestras de apertura, compartición, circulación y elaboraciones grupales, en campos abiertos; una formación de criterios articuladores y prácticas relacionadoras, que desentrañe críticamente los problemas epistemológicos de la simplificación y el reduccionismo y avance gradualmente en dirección de una conciencia inter y transdisciplinaria para adiestrarnos en la vigilancia activa del movimiento reticular de lo real, en sus diversos dinamismos y modalidades, y nos comprometa en  una reflexión profunda y constante que se traduzca en el conocimiento mayor  del conocimiento, de  sus alcances, efectos, impactos, beneficios y riesgos, para llevarlo adelante con mayor lucidez y cuidado, siempre en libertad, pero siempre bajo la mirada inteligente, prospectiva y preventiva de otras miradas y con el aseguramiento de que el conocimiento sea un bien público. Sin este núcleo reflexivo exigente y esclarecedor, todo el andamiaje se monta sobre suelos inconsistentes y columnas falsas. En alguna parte de su obra decía George Steiner: “ Los campos cerrados son para el ganado, las pasiones en movimiento son privilegio de la mente humana”. La ciencia sin sujeto conocido es la más peligrosa de nuestras amenazas y fatalidades. Es pertinente precisar que el enciclopedismo que Morin postula se refiere a poner en ciclo, en circuito, en interacción los conocimientos aislados hasta ahora por las exclusividades y prejuicios disciplinares; no alude al dominio total de la información por un ser humano limitado espacial, temporal y neuronalmente hablando, como cualquiera de nosotros los mortales. La revolución informática es un vehículo prometedor a la altura de estos intercambios mutuos. 

13.-Para evaluar nuestros rezagos y estancamientos, no está de más, aunque sea solo de manera general, hacer mención de los campos teórico-prácticos que desde hace décadas forman la punta de lanza de los nuevos conocimientos. La punta de lanza es económica, científica, tecnológica, bélica y política, no cualquier cosa. Refiere al poder en el mundo.

A partir de que se abren las fronteras y penetran las preguntas de unas disciplinas en otras, se encuentran los lenguajes y se encienden preguntas y perspectivas análogas, se descubren paralelismos y se ensanchan vínculos y puentes de comunicación interfecundantes, se posibilitan las combinaciones disciplinares, las innovaciones  surgen en medio de los campos disciplinares clásicos, y en los espacios que no ocupa ninguno de ellos porque los exceden o rebasan; es en esa agitación donde  aparece un hervidero de novedades, donde  los intercambios se generalizan y se revisan los prejuicios creando nuevas profesiones, espacios de conocimiento y denominaciones universitarias, con sus respectivas exigencias y competencias.

Las facetas más asombrosas del mundo en que estamos viviendo deben una buena parte de sus principales avances al desarrollo interdisciplinar del nuevo conocimiento y a las emergencias transdisciplinares de la cientificidad futura.

Primero la nota roja: Ésta se expresa en el valor estratégico insustituible que tiene el nuevo conocimiento para los Estados Mayores de las grandes potencias bélicas que dominan la tierra. De estas nuevas formas de ver la realidad surgen en serie diversos tipos de confrontación, más bien de ataque, formas de “guerra” que anteceden, coexisten y suceden a la guerra convencional. Hoy disparar una bala o un proyectil son fenómenos marginales. Hoy ese arsenal de armas antes impensables parece no tener límite. Me refiero a la guerra física, biológica, psicológica, comunicativa, ambiental, religiosa, cultural etcétera. Es en este contexto complejo donde la bala o el proyectil o el mero silencio surten sus peores efectos destructivos, materiales o psicológicos.

Otra, que va frecuentemente asociada a la anterior, es la que nutre y torna imparable la efectividad de los grandes monopolios económicos dotando a las más poderosas empresas transnacionales de un alto grado de previsibilidad del riesgo, confirmándolas en el cálculo del rendimiento en sus estrategias de expansión, penetración y predominio regional y mundial. El capital va a donde se le asegura la ganancia produciendo a los más bajos costos, y si se pensaba antes principalmente en el control político y jurídico de su aventurada decisión al desplazarse a nuevos lugares; bien, esa es una nota ya antigua, ahora se debe expresar que el capital va a donde se conoce exhaustivamente el espacio económico, político, cultural, psicosocial, religioso, comunicativo de la inversión. Y es en estos múltiples frentes donde se colocan hoy  las baterías que demolerán la resistencia o la indiferencia de los consumidores.

Estos dos brazos de la tenaza bélico-económica no funcionan sin el acopio y la organización de enfoques interdisciplinares y sin el funcionamiento permanente de equipos polivalentes capaces de ver más allá del enfoque monodisciplinar de antes.

Si el saber es poder, como se decía desde antaño, es esta clase de saber el que entrega ahora con las manos atadas, la mirada obnubilada y la mente tripulada a las sociedades, que hoy llamamos mercados, a merced de sus nuevos conquistadores. Para resistir a este dominio y contestar con otros proyectos se requiere también el frente interdisciplinar, no sólo gritos, marchas y sombrerazos, sino más conocimiento.

Por fortuna, es en otros planos más nobles que tiene suprema importancia el conocimiento interdisciplinar:

1.-    La era del la conquista espacial y sus derivaciones en todas las actividades humanas no se explica sin la interdisciplina y la transdisciplina. No es sólo una hazaña del transporte y la telecomunicación, es una explosión de logros que revolucionan los conceptos de la físico-química, de la electrónica, la cosmología, la geografía, la biología y la psicología, de las ciencias de la alimentación y la salud,  además de todos los campos de la imaginación tecnológica y artística de la humanidad.

2.-    La aparición y el desarrollo de la perspectiva ecológica, primer tema científico planetario de altísima magnitud, es desde su origen un campo interdisciplinar donde convergen los conocimientos sin pararse en cubículos, títulos, gremios profesionales, tradiciones aislantes. reglamentos obsoletos y mentes obtusas.

3.-    El arte multidimensional en crecimiento, por llamarlo así: expresión de formas integradas de las diversas manifestaciones artísticas, que convoca a  la vez a la pintura, la danza, la música, la literatura, el cine, el video, la fotografía, las técnicas del audio y la iluminación, además de los antecedentes biográficos y los estados psicológicos de sus autores y espectadores en ferias impredecibles que forman, invaden e imaginan instalaciones y espacios antes inabarcables.

4.-        Todavía la más prometedora transformación educativa depende en gran medida de los avances más profundos y amplios en estas perspectivas interdisciplinares y transdisciplinares si quiere dar cuenta de la complejidad del mundo y de la evolución de sus formas de vida, si pretende apuntalar la esperanza de sobrevivencia humana en la tierra,  si atiende a la recuperación de los equilibrios psicológicos y culturales que nos permitan pensar en algún futuro posible.

Si el esfuerzo del conocimiento es cada día mejor potenciado con el pensamiento complejo, la transmisión y difusión del mismo tendrá que adecuar sus formas y procesos para hacer de la educación el medio proporcional a la realidad no simplificable del mañana. La pluri-institucionalidad y la multi-medialidad educativa abarca ya una gran diversidad de agencias dentro de una gran iniciativa social educativa, que se desarrolla sin pausas ni deslindes claros. Un Movimiento  Educativo Nacional e Internacional será necesario para acortar las distancias.

Empezando desde la educación elemental y primaria, y continuando con la enseñanza media, tendrá su más amplio desarrollo en las nuevas universidades.

En éstas la investigación tiende a concretarse en otras formas, por lo mismo:

-        abierta en sus protocolos y normatividades a la ventilación interdisciplinar y sus nuevos valores;

-        permitirá la participación de observadores con mayor permanencia y prolongación de sus observaciones, en secuencias de mayor duración o seguimiento permanente de una realidad altamente dinámica,

-       a la vez que la combinación de seguimientos  intergenéricos de la realidad;

-       se adecuará a las diferentes circunstancias de localización e itinerancia del trabajo de indagación,  adecuándolos a las circunstancias de la investigación en curso y a las características del llamado objeto, todos formando parte de la realidad en investigación (sujeto, objeto, método);

-        apuntará hacia una mayor  liberación y diversificación financiera,

-       se desplegará en espacios y temas plurales, con márgenes amplios para la espontaneidad, la búsqueda no estructurada y la experimentación libre, al lado de la investigación tradicional de alta formalización;

-        cultivará en su moral la solidaria noticia de sus alcances y dificultades,

-        asumiendo la obligación de adelantar la previsión y precaución de poblaciones en riesgo de ser afectadas, por lo que incluirá la publicidad de riesgos y efectos probables no controlados mediante formas de alerta social oportunas;

 -        tendrá en consideración el mundo de los imaginarios y los contextos que enmarcan el trabajo académico;

-        atenderá al  reconocimiento de los diversos tiempos y duraciones que diversifican la realidad observada;

-        respetará la acumulación de resultados emplazados en proyectos de investigación institucional tanto como los resultados que exceden los marcos financiero-normativos pero que registran zonas de faltantes, oscuridad y colindancia temática ineludibles, como investigación pendiente, listado de temas asociados y las preguntas generadas en torno a la investigación autorizada, pero excluidas de su informe final.

-        La noticia central sobre el sujeto investigador y acerca de los contextos envolventes nos dará mejor información sobre el proceso desarrollado en cada caso.

-        En cada investigación deberá cumplirse algún punto de la investigación sobre la investigación misma, los investigadores y sus instituciones y agendas. 

5.-    Estos desarrollos y muchos otros aquí no consignados, fruto del mismo desenvolvimiento interdisciplinar, servirán para el tratamiento de temas que hasta ahora resultan víctimas de simplificación y reduccionismos muy poco esclarecedores.

Sin pensamiento complejo resulta insuficiente la comprensión de:

-      la multiculturalidad, los fenómenos migratorios masivos,

-      las discriminaciones y racismos que se reponen ante situaciones angustiantes dentro de los modelos verticales que auspician desgracias económicas  para las mayorías,

-      las epidemias,

-      la inseguridad,

-      la violencia,

-      el desempleo,

-      las catástrofes naturales y sociales,

-      los cambios climáticos

-      los desafíos de la biología y la ingeniería genética,

-      la nanotecnología,

-      la ética multívoca y

-      las urgencias de certidumbre dentro del vértigo social que reclama decisiones, pactos;

-      las versiones complejas de las luchas femeninas y sus reivindicaciones,

-      las estrategias globalizadoras y las resistencias que generan,

-      las condiciones de vida de la infancia y la vejez,

-      la creación de unidades políticas-económicas de mayor dimensión regional y mundial,

-      el conocimiento de los fenómenos etarios, intergenéricos, inter-generacionales, interculturales,

-      el diseño de nuevos modelos educativos y universitarios,

-      la resolución de desafíos y enigmas de toda clase, con sus respectivos retos epistemológicos y 

-      las formas múltiples de organización social en que se manifiesta el tejido reticular de las democracias inconformes con la democracia sólo formal, estatal y partidaria.

-      Temas como estos son los temas de este siglo y no podemos ir a su encuentro y resolución con el manual monodisciplinar bajo el brazo.  

El movimiento de estas constelaciones de factores, energías, iniciativas, enlaces y reorganizaciones forma el nuevo espacio abierto de la interacción universitaria, de la Univermoción del siglo XXI, de las posibilidades de la humanidad, de la vida y de su bella y tormentosa casa de agua y oxígeno; en palabras de Morin : de nuestra Tierra Patria.

Si la universidad ha de sobrevivir, será porque tenga la lucidez y la energía de sobrepasar esa autodefinición estrecha como espacio de materias, disciplinas, licencias profesionales, contactos interpersonales estratégicos y bellas tradiciones académicas.

Más allá del uso entrenado de la memoria, del desarrollo de competencias y habilidades próximamente redituables, lo que debemos rescatar es la decisión de aventurarnos en la evolución intelectual, emocional y volitiva del quehacer clásico, que se propusiera un actuar con proporciones y cuidados en la reflexión del final al que dirige sus pasos, que no ha desechado las preguntas fundamentales de la humanidad y la osadía de su propia invención.

Es el tiempo de asumir el destino del planeta como propio, en una mutualidad renovada con la naturaleza, como destino personal, social y de la especie, así como de la vida general hasta hoy conocida. Tarea de jóvenes sí, pero también de los mayores y los ancianos, del impulso liberado y de la madurez, en cuya tensión se reconstruye la posibilidad de los que llegan ahora a heredar un mundo confuso e incierto, lleno de riesgos y desencadenamientos imprevisibles.

Resistir a la voracidad, al deterioro, al desgaste, a la violencia, a la indiferencia, a la injusticia y a la sumisión, es “resistir a la crueldad del mundo”[5] que teniendo en nosotros a sus portadores, tiene en nosotros también a quienes la resistirán porque somos a la vez solidarios, generosos, militantes de la paz y testigos amorosos de este misterio solitario que aquí navega sin más fuerza que la de sus sueños y su esperanza.


Notas

[1] Serres, Michel, El Contrato Natural, Valencia, PRETEXTOS, 1991, pp. 85-87.

[2] Morin, Edgar, EL conocimiento del Conocimiento, título del Tomo III de su obra El Método, y propuesta reiterada en toda su producción como condición de un conocer resignificado, que pueda dar cuenta de su propia operación.

[3] Morin, Edgar, La mente bien ordenada, Barcelona, Seix Barral, 2000, p. 124.

[4] Morin, Edgar, Op. Cit., Barcelona, Seix Barral, 2000, pp. 123-128.

[5] Morin, Edgar, Mis demonios, Barcelona, Kairós, 1995, pp. 287-291. …”resistir a la crueldad del mundo” y “vincular lo diverso”, son dos ejes orientadores de la vida y la obra del autor que ha aportado insustituibles páginas a la búsqueda del tercer nacimiento de la humanidad, a partir de no ocultar que pertenecemos a la especie del homo sapiens-demens.