Alba Carosio

Docente UCV

albacarosio@hotmail.com

Mujeres emprendedoras

Diciembre 2004

El empleo, como expresión del trabajo fijo, ha venido disminuyendo a nivel mundial. El uso de las nuevas tecnologías y los cambios en la organización del trabajo han desembocado en inestabilidad de los empleos. La organización empresarial actual funciona sólo con una  parte de personal propio, y lleva a cabo sus actividades mediante la tercerización con otras empresas y con trabajadores independientes. Paralelamente se han creado muchas nuevas empresas de servicios, educación, comercio, finanzas, internet y otras, que están absorbiendo a mano de obra, bajo otras formas de trabajo y actividades productivas. La disminución del empleo ha producido el desplazamiento hacia la economía informal, como lugar donde se desarrollan las nuevas formas de trabajo.

Las mujeres se ven especialmente afectadas por la tendencia al deterioro del empleo que viene ocurriendo. Según CEPAL (2003) en América Latina, la tasa de desempleo de las mujeres supera en más de un 50% a la de los hombres. Especialmente en los estratos más pobres las oportunidades de empleo para las mujeres son más escasas, debido al impacto de la socialización de roles y el peso de trabajo doméstico. Así, la opción emprendedora representa una vía para la subsistencia y sostenibilidad personal y de su familia para una proporción cada vez más amplia de mujeres. En Venezuela en particular, la proporción de mujeres emprendedoras ha llegado a ser igual a la de hombres.

Los emprendimientos de mujeres están obteniendo un reconocimiento creciente puesto que cada vez con mayor claridad se observa su impacto positivo en el crecimiento y la generación de empleo. Además, proporciona oportunidades económicas a las mujeres para mejorar el status social, educacional y de salud, tanto de ellas mismas como de su familia. “Emprender” es también apoderarse de un espacio, abordarlo, apresarlo, hacerlo propio, en un proceso en el cual no sólo el “objeto” de la empresa, sino también el sujeto emprendedor queda prendido y prendado de su propia acción. Las mujeres mediante los emprendimientos incrementan la posibilidad de configurar sus vidas, profundizando el proceso de autodeterminación por el cual ganan control sobre su propio camino de vida. Este es un proceso de liberación, de ganar poder de decisión sobre su propio destino.

Pero, las empresas dirigidas por mujeres no pueden ser consideradas aisladamente del entorno económico y sociocultural en que se desenvuelven. Este entorno puede ser propicio o no. Los valores sociales, tales como la subestimación de la función económica de las mujeres, la existencia de estereotipos en cuanto a las funciones propias de cada sexo, el acceso limitado de las mujeres a ciertos tipos de formación profesional, las políticas o la legislación son factores que influyen en la creación, supervivencia y desarrollo de las proyectos productivos de mujeres o pueden incluso excluir a éstas de importantes segmentos del sector de las microempresas y de las pequeñas empresas (por ejemplo, empresas con un alto potencial de crecimiento, empresas de base tecnológica, ciertos tipos de empresas industriales o agrícolas). Por otro lado, el sector de los servicios está considerado como el sector “femenino” por naturaleza, de allí también que una proporción importantísima de empresas dirigidas por mujeres se establezcan en este sector. La opción empresarial también se caracteriza por un sesgo de género.

El acceso al capital es un aspecto clave para el desarrollo de las emprendedoras, pero no es por sí mismo suficiente. La sostenibilidad y capacidad de generación de bienestar de los proyectos de mujeres, son factores críticos que necesitan ser promovidos.

Por ello, las iniciativas de apoyo para los negocios de las mujeres deben incluir asistencia para el fortalecimiento de redes de apoyo, que proporcionen asistencia técnica, entrenamiento y consultoría para el crecimiento productivo.