Luis Palencia

Docente-Investigador de la UCV

lupatv@gmail.com

Pensar la Universidad y la Nación...

22 de enero de 2011

Las universidades e institutos de educación superior –al igual que las academias (la "cacaademia" como lo decía Francisco Mieres, individuo de número de las mismas); las instituciones culturales y esa inmensa hemorragia de invenciones de la representación canónica, se constituyeron como espacios clientelares para y con el propósito de legitimar el acuerdo, consenso político del régimen Puntofijista, la democracia representativa, que hoy muchos quieren celebrar y añoran, como lo son los 65 diputados de la derecha que están presentes en la Asamblea nacional y sus asesores mediáticos.

Una vez "superado" el escollo de las contradicciones políticas e ideológicas, fundamentalmente en el período de los años 60 e inicio de los 70, el propósito clientelar se consolidó gracias –en buena parte–, a la coyuntura económica del periodo democrático populista conocido como."La Gran Venezuela" del gobierno de Carlos Andrés Pérez. Es el inicio de la consolidación y dominación ideológica cultural del modelo rentista redistributivo petrolero y subalterno que se materializa con la farsa de la "nacionalización" petrolera y su inciso art. 5to. Se cumple el deseo betancourista de… "La Venezuela para todos" con la invención de la ... "Gran Venezuela" de ilusión y armonía de CAP: "Tá barata...dame dos".

Las universidades y las instituciones culturales como las invenciones canónicas, le aportaron a las clases medias el deseo de prestigio y reconocimiento de una modernización sin modernidad, un espectáculo maltrecho. La reflexión y la ética como responsabilidad para el verdadero desarrollo nacional, no existió. El venezolano de la clase media y muchos sectores populares llevados por las manos blancas de cuello sucio se lo creyeron, se lo tragaron, se lo gastaron... y aún hoy muchos siguen creyendo lo que el capital estéril y parasitario, inventó en sacrificio del trabajo productivo y su contradicción inevitable con el capital en tanto relaciones sociales de producción y valores de cambio. Es decir, la verdadera constitución del capitalismo modernista y decadente en confrontación con los trabajadores… la lucha de clases, el camino hacia la verdadera emancipación frente a la dictadura del capital y la construcción del verdadero desarrollo nacional soberano, autónomo, independiente y antiimperialista. A propósito del 23 de enero y en homenaje a Fabricio Ojeda, está hoy presente Fernando Soto Rojas, testigo ejemplar de la memoria y recordar que la historia no debe repetirse como tragedia y como farsa... como muy bien lo alertó el filósofo alemán...