Luis Palencia

Docente-Investigador de la UCV

lupatv@gmail.com

El eje del mal

9 de enero de 2011

El tránsito del año 2011, se inicia en el mundo –y en Venezuela– con los antecedentes de que el planeta  va de mal en peor. Los acontecimientos ambientales son una manifestación de la crisis ecológica y, para una significativa representación científica, de carácter irreversible. Es decir, vamos mal y estaremos peor… La "preocupación" de la llamada comunidad mundial (ONU) iniciada tardíamente a principios de la década de los 90 con la Cumbre ambiental de Río de 1992 hasta la recién finalizada de Cancún, no han pasado de ser ejercicios de una retórica cínica que se niega a reconocer el mal originario perverso de la tragedia, la obsesiva y compulsiva acumulación de El Capital como sentido para convivencia y la sobrevivencia. En ese propósito no hay sosiego para ser humano alguno y la naturaleza.

Vista así esta patética realidad, es imposible seguir  realizando una historia estúpidamente optimista con una fe ciega en la idea de progreso y el llamado desarrollo tecnológico. Esta razón perversa de la modernidad capitalista arrastró a los países del viejo llamado socialismo real en esa carrera de la razón instrumental del economicismo como modelo de desarrollo humano y la entelequia del "bienestar social". De allí, la necesidad a poner en el centro de la memoria colectiva, que es lo que en realidad es la historia, al ser humano en inseparable relación con la naturaleza. De el control de la producción agraria en manos de los llamados empresarios del campo que explotan la tierra y la manipulan genéticamente con el concurso del capital transnacional, para acumular y reproducir más capital en detrimento de la naturaleza. Es por eso que el discurso del nuevo presidente de la Asamblea Nacional, el camarada Fernando Soto Rojas, cobra vigencia. La lucha tiene que ser del trabajo contra el capital como única vía para sobrevivir.