José Cruz Shilling

Tinaquillo, edo. Cojedes

cruzshilling@yahoo.es

Rémoras de Chávez

junio de 2005

Diputados, Gobernadores, Alcaldes y hasta Juntas Parroquiales, todos electos por voluntad popular con la imagen y la tarjeta de Chávez; en fin “Revolucionarios”. 

La realidad es que los Diputados electos por  voluntad popular deberían ser los organizadores de la política en los Estados donde fueron electos, la  Contraloría Social, como órgano inspector, estaría bajo su tutela y esos Diputados responsables ante el Presidente y Líder la Revolución Hugo Chávez  de toda acción y omisión en la región.  Evidentemente la Revolución tendría mayor eficiencia y mayor control del ritmo desbocado que hoy impera en el proceso revolucionario.   

Los Gobernadores son ejecutores de los programas y proyectos en el entorno geográfico que les compete;  hoy la codicia de estos infiltrados en la Revolución, tal es el caso del Estado Cojedes es crear un pequeño reinado, dominando los partidos políticos de la revolución, los poderes legislativos y judicial y colocando acólitos en los puestos claves o estratégicos del poder regional.   

Los Alcaldes;  seguimos poniendo ejemplo a los de Cojedes, el de Tinaquillo concretamente, electo por  ir retratado junto a Chávez en las publicidades eleccionales; hoy vemos en forma pública y notoria que se trata de un infiltrado plenamente identificado con la contrarrevolución en la gestión administrativa o social de la Alcaldía; está la pasta de la contrarrevolución en cargos directivos, candidatos a la alcaldía por Proyecto Venezuela, jueces corruptos, miembros activos de AD, Proyecto Venezuela, Primero Justicia, en fin, una guarimba. 

No hay discusión en el sentido que la revolución apenas está con dolores de parto y resulta fuera de la realidad emitir una evaluación de la misma pero identificando las corruptelas y los corruptos,  el tránsito del ritmo revolucionario será más fluido y transparente.  La contraloría social es sin duda, una herramienta indispensable para la permanencia en el tiempo del proyecto revolucionario bolivariano.  La conformación evidentemente de abajo hacia arriba en cuestión de jerarquizarla y por elección popular en los barrios, parroquias, municipios, Estados.  Necesariamente tienen que tener autonomía para no ser instrumentos de manipulación de Alcaldes, Gobernadores, etc., y lo más importante, una red de comunicación barrio, parroquia, municipio Estado, Gobierno Nacional en forma directa. 

Explico, un Barrio puede comunicar, tal vez vía Internet, cualquier cuestión de salud o denuncia, un acto de comunicación en  forma directa del Gobierno Nacional.  De igual forma, la parroquia, el municipio, el Estado para evitar el filtro en la pirámide de jerarquía.  Estimo que esta sugerencia es viable y de implementación urgente.  El dinamismo que adquiría el proyecto revolucionario bolivariano sería notable en busca del pináculo de la revolución ya que sabemos y tenemos identificados a los infiltrados, lo que resulta fácil sabiendo que todo aquel que no actúe en búsqueda del bien común es un infiltrado y/o una Rémora de Chávez.