William Querales  

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La sociedad diversa y plural: Más allá del Partido Único

26 de octubre de 2006

El  Presidente Hugo Rafael Chávez Frías se conecta en forma muy sencilla con la sociedad venezolana, ese es un gran atributo comunicacional. El gran Séneca, asesor de César, solía decir que el lenguaje sencillo es la mejor verdad porque es llama y es clara. Esta cualidad seguramente es la mejor herramienta política de este protagónico proceso de cambio y de transformaciones que hoy vive Venezuela. La comunicación y la conexión popular es un recurso humano eficaz y de un alto valor de sociología política. Son muy pocos los líderes políticos que en el mundo de hoy  logran conectarse con las mayorías nacionales y logran trascender sobre esas mayorías que resguardan altos valores democráticos. Carisma, razón y pasión, tres elementos fundamentales para lograr un vínculo eficaz con la sociedad. La revolución Bolivariana tiene ese problema resuelto; la comunicación. La revolución transciende y debate. Critica y se autocritica. Tiene una alta compresión de que este proceso le pertenece a la calle y no a los cofres burocráticos de la política. El Proceso posee una alta conciencia política sobre lo importante y necesario en la presencia de los partidos políticos que acompañan la revolución, llámese MVR, PODEMOS, Patria Para Todos, PCV, MEP, UPV, Tupamaros, Círculos Bolivarianos, Unidades de Batallas, etc. Esta comprensión y esta consideración constituyen un poderoso paso de avance. Lo más importante; el propio presidente Chávez ha destacado este gran valor de amplitud política en el llamado abanico social. Más allá de los partidos organizados y estructurados en la revolución existen miles de organizaciones sociales muy útiles en el piso social de apoyo que le ponen a la revolución. La diversidad y lo amplio de este proceso es lo nuevo en el contexto revolucionario. Desde sus discursos y conversaciones el Presidente ha hablado sobre la necesidad de un Partido Único que le de conducción eficiente al proceso revolucionario que se construye en Venezuela. Este tema de alta monta política ya cogió la calle, los hogares y las esquinas del barrio y la urbanización como una propuesta que se introduce en la agenda del debate político para después de las elecciones de diciembre del 2006 y donde se reafirmará una vez más y en forma democrática el liderazgo del presidente Hugo Chávez Frías. El Partido Único y el tema del Socialismo del Siglo XXI serán dos temas conexos y afines, dos temas simbióticos, uno estrechado y vinculado al otro. Básicamente quienes estamos y apoyamos este proceso revolucionario Bolivariano somos gente de izquierda, somos portadores de un histórico valor ideológico a favor de los pobres y los trabajadores de nuestro país. Esa indeleble identidad de izquierda nos vincula a una poderosa razón social, creemos profundamente en la construcción de una nueva sociedad, democrática, humana y libertaria y creemos en un Estado de derecho que nos dejaron como herencia los clásicos de la revolución francesa y nuestro próceres patrios. Pero la revolución venezolana da un paso más allá, creemos en un estado de justicia. Este es un concepto  que se sitúa  mucho más allá del reformismo legal - jurídico, y una superación del llamado socialismo real del siglo XX asfixiado por el burocratismo y la carencia de valores democráticos.

Una primera premisa que debemos tener a la mano la constituye la propia Constitución Bolivariana. La Carta Magna Bolivariana de Venezuela recoge un reconocimiento de la sociedad venezolana: somos un país pluricultural, somos un país diverso, somos un país plural.  Estas definiciones contenidas en nuestra Constitución y auspiciada por la Constituyente, son premisas de mucho valor ético, de mucho peso político y de un gran contenido moral. Es allí donde se encuentra la fuente de la fortaleza del liderazgo bolivariano de hoy. La fortaleza de Chávez está en lo diverso de su apoyo, en lo plural a su apoyo como líder de esta revolución para una verdadera democracia y una verdadera libertad. Lo plural, lo diverso y lo pluricultural son tres factores que nos conduce vía rápida al siglo XXI. Nos vincula a una sociedad dinámica y abierta, moderna y protagónica que resguarda lo que de hecho es un valor de la humanidad: La democracia, que no es patrimonio de ninguna potencia en particular. Es valor de Aristóteles, Platón, Jesús el Nazareno, El viejo Marx, Saint Simon, Voltaire, Benjamín Franklin, Jefferson. Bolívar, Simón Rodríguez, y otros cientos de grandes valores de humanistas. El partido único nos vincula inexorablemente al socialismo del siglo XX, el socialismo que luego de conquistar el poder ante el aberrante complejo poder del zarismo en la Rusia de 1917, sucumbió por temor a reelegitimarse en valores democráticos. La revolución Bolchevique tuvo pasión y carisma, sin lugar a dudas, pero le faltó desarrollar su poderosa razón: El socialismo de valores democráticos. El Zar fue sustituido por la dictadura del partido y ese fue un costoso error histórico. Esta desviación revolucionaria fue tema de preocupación del propio Lenin, quien murió muy angustiado apenas comenzando el proceso en Rusia. Había que avanzar más allá del nepotismo y más allá  de la cruel dictadura que imponía el Zar. Ante la dictadura familiar del Zar la solución histórica no podía ser la Dictadura del Proletariado. Aquí encontramos una neurálgica y primera encrucijada del socialismo. Precisamente, la fuerza de la Revolución Venezolana está en su apertura, en su profundo valor democrático, en el respeto que le guardamos a quien disiente. Nuestra fortaleza es lo diverso y lo plural. Nuestra fortaleza está en el reconocimiento de los derechos de las naciones indígenas, en la identidad y la fortaleza de los consejos comunales constituidos en autogobiernos ciudadanos. Nuestra fuerza se sitúa en la lucha sin cuartel contra el atraso del latifundio. Nuestra predica socialista es la de darle pleno reconocimiento a los derechos humanos como herencia indeclinable de la sociedad moderna. Los partidos son una expresión de la sociedad, una expresión plural y diversa y la Constitución Bolivariana conceptualiza muy bien esos principios. Reitero: La fortaleza del chavismo está en la diversidad, en su pluralidad y en sus matices. Ese es el socialismo del Siglo XXI.  Hasta una nueva oportunidad.