Peli
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Nueva asonada comunicacional en desarrollo

septiembre de 2006

La guerra es la continuación de la política por otros medios.

Barón von Clausewitz

 

La comunicación es la principal arma de guerra.

Maestro Sun. 

Para la estrategia subversiva del funesto agavillamiento ultraderechista nacional e internacional —que agrupa malinches, felipillos, correveidiles, ganapanes, plumarios cagatintas, cipayos, militares mayameros, pitiyankis y business men empresariales— la alternativa táctica de retirar ahora o mantener sus candidatos presidenciales de pacotilla hasta el 3 de diciembre, no cambia en modo alguno el objetivo irrenunciable, que es liquidar de una vez por todas el proyecto revolucionario de desarrollo nacional independiente iniciado por el presidente Chávez en 1999. La gran meta inmodificable, fijada por sus amos imperiales, es recuperar el control absoluto de Venezuela para uso y disfrute irrestricto de los oligopolios planetarios que dan forma al modo de producción capitalista. Por tanto, al igual que todos los intentos fallidos perpetrados con anterioridad, la estrategia reaccionaria  en ejecución diseñada, financiada y comandada por EE.UU., forzosamente implica liquidar y arrancar de raíz todo el proyecto antiimperialista, y no sólo sacar de Miraflores al presidente Chávez, que sería el logro —obviamente hipotético— de un triunfo opositor en la elección del 3 de diciembre. Los expertos imperiales y sus lacayos locales saben con certidumbre que es imposible, de manera que el despliegue táctico que lanza y mantiene candidatos realizando una campaña electoral tiene un objetivo totalmente diferente al juego político de la alternabilidad democrática, garantizada por la Constitución Nacional y sugerida por candidatos opositores en campaña. Todo indica que el plan estratégico que se desarrolla frente a nuestras propias narices no tiene que ver con una acumulación de fuerzas para cambiar la correlación a mediano plazo. Por el contrario, la salida que necesita el imperio es urgente, a corto plazo y referida a todo el proyecto bolivariano en ejecución. Seguramente la estrategia imperial está destinada al fracaso como las anteriores, pero potencialmente es capaz de introducir graves distorsiones en el positivo clima de desarrollo económico, social y cultural propiciado por el proyecto revolucionario antiimperialista. De hecho creo que tenemos en pleno desarrollo un nuevo intento de asonada comunicacional con asistencia terrorista armada imperial, y que urgente entender lo que tenemos al frente y, por tanto, qué hacer. Sólo una hipótesis a debatir.

El imperio sin alternativas a la asonada comunicacional

 

La guerra es la continuación de la política por otros medios.

Barón von Clausewitz

 

La comunicación es la principal arma de guerra.

Maestro Sun. 

Los expertos imperiales no sólo saben que ya no es posible acabar electoral, legal, pacíficamente y a corto plazo con el proyecto revolucionario antiimperialista. También saben  

  • Que la pulcritud del proceso electoral de diciembre será validada por todos los observadores internacionales.

  • Que no hay posibilidades de implementar un golpe de estado con el apoyo de la Fuerza Armada Nacional como el intentado en 2002 y que, por el contrario, la FAN trabaja aceleradamente en un replanteamiento estratégico militar antiimperialista, basado en el concepto de guerra asimétrica; en la creación de un enorme contingente de reserva entrenada enlazado con el pueblo y en la sustitución del equipamiento militar dependiente de EE.UU. orientado a crear un escudo defensivo con tecnología de punta.

  • Que la República Bolivariana de Venezuela ganará un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

  • Que el gobierno nacional está estrechando relaciones de todo tipo con Cuba (punto estratégico irrenunciable para la política interna norteamericana); con China Popular; con la Federación Rusa; con Irán; con Bielorrusia y con Siria: nada menos que el club en pleno de estimuladores de la paranoia imperial.

  • Que el proyecto nacional independiente del presidente Chávez cuenta con capital y reservas alimentarias para resistir con éxito, y por el tiempo que sea necesario, un nuevo lockout empresarial financiado por las agencias de seguridad imperiales, como el intentado a comienzos de 2003.

  • Que PDVSA está replanteando el negocio petrolero con una orientación que discrepa totalmente de su propia estrategia de aseguramiento de los recursos energéticos mundiales para EE.UU. y Europa, punto estratégico, también irrenunciable para la política imperial.

  • Que la economía nacional marcha viento en popa, demostrando prácticamente la falacia descomunal contenida en la retórica neoliberal fondomonetarista al servicio de los oligopolios transnacionales.

  • Que los últimos reductos internos de la oposición política y golpista están en una situación cada vez más precaria, con su capital político totalmente dilapidado y organizaciones políticas en plena desbandada, como consecuencia del desastre de las fallidas estrategias de liquidación de la revolución bolivariana intentados desde 1999.

  • Que si la campaña presidencial estuviera contenida en una acumulación de fuerzas a largo plazo, orientada a reaglutinar la clase media, dividir el chavismo y penetrar la FAN, los candidatos escogidos no serían los guasones lanzados al ruedo sino Borges o Petkoff

  • Que el escenario a largo plazo contiene el enorme riesgo de seis años más de Chávez en el poder, que seguramente consolidarían social y militarmente de un modo irreversible el proyecto revolucionario de independencia nacional en desarrollo.

  • Que gran parte de su fuerza interna está reducida a las empresas privadas industriales de comunicación, que en todo caso no es poco.

  • Que el fracaso de todas las tentativas golpistas anteriores ha contribuido fuertemente a que no haya más opción imperial que insistir en la violencia a corto plazo apoyada por un fraude comunicacional colosal, que es el esquema ya utilizado en Venezuela entre 2001 y 2003.

 

Los candidatos de pacotilla no dejan ver el bosque comunicacional

 

La guerra es la continuación de la política por otros medios.

Barón von Clausewitz

 

La comunicación es la principal arma de guerra.

Maestro Sun. 

Un retiro previo y sin más por falta de condiciones como sucedió en las elecciones para la Asamblea Nacional, o la participación cándidamente democrática en las elecciones —sabiendo de antemano que van a perder por margen amplísimo en un proceso irrefutablemente limpio— no sirve para nada al imperio ni a sus office boys criollos. Por tanto, desde la perspectiva imperial debe producirse un tour de force que altere radicalmente la paz social conseguida por el proyecto revolucionario. La única alternativa táctica útil para los fines imperiales es necesariamente inmediata y violenta. Las dos candidaturas presidenciales guasonas son parte de un escenario urgente, violento y a corto plazo. Son obviamente señuelos distractores, cortinas de humo que ocultan la verdadera estrategia en desarrollo, porque le comunican a las fuerzas del cambio la ilusión de haber recuperado la normalidad democrática. El sistema comunicacional estatal y de las fuerzas del cambio se ha enfrascado en un análisis de los programas de gobierno alternativos de Rosales y Rausseo, como si efectivamente las candidaturas opositoras estuvieran buscando votos, y como si las propuestas demagógicas delirantes fueran realmente lo que haría la gavilla golpista en la eventualidad de alcanzar el gobierno nacional. La  primera fase táctica de la maquinación imperial desarrolló el tema de la amenaza de retirar las candidaturas si el CNE no accedía a un listado de exigencias de garantías, dejando a Chávez solo y propiciando un alto índice de abstención. El CNE no aceptó el chantaje que aceptó erróneamente en las elecciones parlamentarias, de manera que la posibilidad de impugnar la legitimidad del proceso electoral por esta vía quedó cancelada. Además las elecciones presidenciales no son lo mismo que las parlamentarias. Todo indica que el chavismo acudirá a votar masivamente, haya o no haya candidatos opositores. En este momento los principales defensores de la inocuidad de las capta huellas y de la seguridad absoluta del secreto del voto…son los portavoces opositores. No obstante, el llamado a votar no tiene como objetivo lograr más electores, sino apoyar de antemano las cifras de resultados contrarios a Chávez completamente falsas que lanzarán el día de las elecciones. ¡El pueblo venezolano perdió el miedo y salió a votar masivamente contra el tirano! La segunda fase táctica llega más allá del 3 de diciembre. La supuesta campaña electoral opositora consiste en realidad en la articulación de un gigantesco fraude comunicacional destinado a imponer en el mundo una visión de Venezuela en situación de colapso en todos los órdenes de la vida social: hundida en la pobreza; arrinconada por la inseguridad; agobiada por el desempleo; corroída por la corrupción; indignada por el despilfarro en asistencia internacional y frustrada por la ineficiencia generalizada de la gestión gubernamental. El pueblo democrático venezolano ha decidido sacudirse la amenaza totalitaria votando masivamente por la oposición. El presidente pierde las elecciones frente a Rosales, tal como profetizan una avalancha de encuestas fabricadas entre gallos y medianoche, e intenta perpetuarse en el poder mediante un descomunal fraude electoral acompañado de una represión dictatorial feroz de la masiva protesta democrática. ¿Le recuerda Ucrania y Bielorrusia? La plaza Altamira y la máquina comunicacional se trasladan a Maracaibo, que es donde Rosales tiene gente suficiente como para comunicar la impresión de apoyo mayoritario, y que es la región del país donde subyace la fantasía separatista de la República del Zulia, respaldada más allá de la frontera por la amenazadora presencia del ejército norteamericano y un enorme contingente de paramilitares desmovilizados. ¿Le recuerda el modelo Santa Cruz de la Sierra en desarrollo en Bolivia? ¿Le recuerda la contra introducida en Nicaragua desde Honduras? Como es inevitable que el chavismo salga a la calle para celebrar y defender el triunfo, cuanto más si la industria cultural canta fraude, la mesa estará servida para generar enfrentamientos y, en definitiva, repetir el mismo esquema de provocaciones articulado el 11 de abril. La maquinaria falsificadora de la realidad que llamamos industria cultural necesita insumos provenientes de su “resistencia democrática heroica”, de la represión de los “esbirros” y de la violencia de las “hordas” para reconstruir comunicacionalmente una realidad a su amaño. El objetivo de los disparos asesinos a puente Llaguno fue una provocación a la espera de reacción. La protesta democrática acantonada en el Zulia podría asumir la forma comunicacional de una guerra civil frente a una supuesta arremetida criminal dictatorial, que en realidad sería despliegue de fuerzas paramilitares criollas y colombianas introducidas desde Colombia, obligando a la intervención de la FAN y, por tanto, haciendo viable la posibilidad de una intervención internacional. No debemos olvidar que el asesinato de Gaitán generó una grave ruptura extendida por décadas en la sociedad colombiana y en las regiones fronterizas venezolanas y ecuatorianas, pero el imperio continuó ganando y “cobrando”, al igual que sigue ganando y cobrando en toda la Centroamérica arrasada por sus intervenciones. La estrategia imperial pasa necesariamente por desmontar informativamente cualquier asomo de logro en el proceso de liberación nacional, perpetrar terrorismo y achacarlo al proyecto revolucionario. No debería extrañarnos para nada si en el momento culminante de la escalada violenta —tal como sucedió con la edición extra de El Nacional publicada por Otero y Dahbar horas antes del golpe del 11 de abril denunciando lo mismo— el cartel comunicacional transnacional de ultra derecha también descubra pruebas fehacientes de que el nuevo armamento venezolano está pasando a manos de las FARC, tal como lo ha profetizado Rumsfeld recientemente, implicando directamente a Colombia en la nueva asonada comunicacional con apoyo terrorista imperial

Comunica, que algo queda

 

La guerra es la continuación de la política por otros medios.

Barón von Clausewitz

 

La comunicación es la principal arma de guerra.

Maestro Sun. 

La mañosa guerra comunicacional, transformada en práctica corriente de la industria cultural dependiente de los oligopolios planetarios en todo el mundo, no se ha detenido ni un solo momento desde 1999. Niega masiva y concertadamente los hechos, utilizando una compleja trama de falsificaciones aplicadas ahora al proceso electoral. Niegan logros constatables por cualquier votante real con sólo asomarse a la puerta de su casa. La visión de la realidad mostrada por la industria cultural golpista es una montaña colosal de mentiras y documentos forjados. No obstante, en la vida real no se puede hacer como Copperfield en la televisión y desaparecer un tren, un puente o un hospital sólo con juegos de espejos. La gente viaja en el tren, cruza el puente y va al hospital. En consecuencia,  la guerra sucia no está destinada a sumar votos a la candidatura de la oposición —las encuestadoras ya han anunciado con cuántos votos triunfará Rosales según el golpismo imperial— sino restarle la mayor cantidad posible de apoyo a Chávez en la clase media y fuera de Venezuela, preparando el escenario para el verdadero desenlace previsto por los golpistas. La facción comunicacional de la gavilla golpista tiene como prioridades fundamentales liquidar la enorme eficacia de la diplomacia desplegada por el presidente Chávez en todo el mundo y recuperar la cohesión de la clase media, reavivando el pánico anticomunista. No es lo mismo apoyar un candidato con un programa de gobierno alternativo, que intentar articular la desaparición fraudulenta, mediante juegos de espejos, del enorme cambio positivo introducido en todos los aspectos de  la realidad nacional por el advenimiento de la lucha por la independencia nacional. Por ejemplo, para los plumarios al servicio de las empresas comunicacionales aferradas al imperio, temas como los exabruptos policiales y militares sirven como demostración avant la lettre de la autoría gubernamental de los atentados criminales que planifican para dentro de poco. Ahora bien, es público y notorio que, en lo que concierne a las grandes masas populares que apoyan a Chávez, esta guerra sucia comunicacional no ha logrado un impacto significativo, por lo que es previsible que tampoco logrará un impacto consistente ahora. El sentido de la guerra sucia comunicacional no es ganar votos sino generar condiciones para la verdadera receta en desarrollo. La minúscula envergadura de los guasones escogidos como candidatos indica, con cinismo pero a las claras, el tenor de la morisqueta democrática fraudulenta que perpetra el combo golpista, y exime de cualquier análisis de las razones de Borges y Petkoff para su apresurado mutis por el foro. Las supuestas candidaturas democráticas enarboladas por los golpistas están descaradamente en manos de Abott y Costello. Asistimos cotidianamente al show de una pareja conformada por un anodino golpista, cínico  y peligroso, que para más señas firmó en vivo y directo —frente a la nación atónita— el infame decreto dictatorial, y un humorista provinciano a sueldo, empresario del showbizz margariteño. Ambos están desarrollando con mucho éxito sus respectivos cometidos de señuelos, porque muchos de nuestros dirigentes; las anclas de las empresas comunicacionales estatales a escala industrial; las empresas alternativas y mucha gente del proceso se han enfrascado alborozadamente en un exhaustivo análisis de la paleta de grises, o los enredos de las volutas espirales de la cortina de humo esparcida por las andanzas de estos correveidiles imperiales. Si fueran pulpos, muchos pensadores estarían preocupados de la densidad de los matices de la tinta expelida. Se han escrito toneladas de artículos analizando o burlándose de las tonterías a vuela pluma propaladas por el fantoche number one —ver Aporrea y la televisión y radiodifusión estatal se afanan mostrando la vida y milagros de los personajillos, tanto para cumplir con la ley cuanto para realizar una comparación del todo innecesaria con Hugo Chávez. Entendámoslo de una vez por todas: ¡no son candidatos presidenciales, por lo que ni siquiera se han tomado el trabajo de formular un programa de gobierno! Son señuelos comunicacionales, un tinglado que distrae del verdadero plan comunicacional en desarrollo. Inclusive nos mofamos del léxico precario de Rosales, como si este fuera un punto crucial de todo el asunto. ¡A Rosales y Guácharo los han escogido para desempeñar sus roles justamente por lo que son, y no por lo que no son! El verdadero objetivo del golpismo no es impulsar sus candidaturas sino intentar negar virtualmente, por el despliegue de un gigantesco fraude informativo, los resultados de la puesta en práctica del proyecto de independencia nacional; negar el inevitable triunfo de Chávez e intentar nuevamente la liquidación real y de un solo golpe del proyecto de liberación nacional, meta que no puede ser lograda en modo alguno aceptando lealmente las reglas de las próximas elecciones presidenciales. ¡Debemos prestar atención a Eva Golinger

Comunicación popular versus asonada comunicacional

La guerra es la continuación de la política por otros medios.

Barón von Clausewitz

 

La comunicación es la principal arma de guerra.

Maestro Sun. 

La estrategia imperial está condenada una vez más a un nuevo, estrepitoso e irremediable fracaso, por su absoluta falta de comprensión con respecto al inmenso prestigio alcanzado por Chávez en el imaginario venezolano, su percepción errónea de la aparente dispersión en el inmenso apoyo popular al presidente Chávez y, last but not least, por la concreción evidente de un proyecto nacional que por primera vez favorece las masas en quinientos años. Venezuela no es Cuba empobrecida sino un país petrolero con recursos que, gracias a la habilísima política internacional del presidente, cuenta con sólido respaldo internacional. No obstante, el nuevo intento de asonada comunicacional con asistencia terrorista imperial, ya en desarrollo, puede provocar enormes daños al pueblo venezolano, como de hecho ha sucedido en los intentos anteriores. Necesitamos asegurar la continuidad del proyecto revolucionario con todo lo que tengamos a mano. Nuestro primer deber absoluto e impostergable es votar en masa el 3 de diciembre sea cual sea la situación en desarrollo. Segundo, en lugar de enfrascarnos en un análisis y un debate completamente estéril e intrascendente alrededor de las propuestas de los farsantes, como lo hacen inexplicablemente algunos medios estatales, dediquemos el tiempo de aquí a diciembre a analizar públicamente y masivamente la campaña y las propuestas de Hugo Chávez Frías para el próximo sexenio y centrémonos en el golpismo imperial más que en la supuesta campaña electoral de una supuesta oposición política. No nos dejemos encandilar por la minúscula estatura intelectual de los antagonistas de Chávez. Los antagonistas verdaderos son otros. Hagamos énfasis en cómo se están concretando las alternativas tácticas del verdadero plan golpista en desarrollo, un nuevo intento de asonada comunicacional con asistencia terrorista armada imperial, que busca acabar de un plumazo con todo el proyecto revolucionario y para nada ganar una elección presidencial en buena ley. Analicemos y generemos organización y preparativos alrededor de la respuesta popular apropiada para diferentes hipótesis de desenlaces de la sórdida propuesta estratégica imperial. Minimicemos la exégesis de las correrías de los señuelos comunicacionales a lo señalado por la ley. ¡El eje político de la situación actual no está ahí! Mientras más cerca llegue la oposición al 3 de diciembre, más crucial es la mantención a ultranza de disciplina en las movilizaciones populares, del mismo modo que es absolutamente necesario documentar, en cualquier soporte gráfico o digital, todas las movidas opositoras, sean o no referidas a las candidaturas. Trabajo de sobra para todos los medios alternativos, que deberían centrar su enfoque en el golpe comunicacional en desarrollo. Al igual que en los otros intentos golpistas, la base de la contraofensiva y nuestra garantía de éxito es un arma que supera abrumadoramente todo el potencial de las empresas privadas industriales de comunicación: la comunicación popular.