Conexión Social Para el Poder Popular

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Hacia el Estado Popular Participativo y Protagónico

Caracas, 5 de mayo de 2004 (Actualizado el 17 de julio de 2004)

En este momento histórico hay que unir esfuerzos y trabajar coordinadamente para promover  el gobierno directo del pueblo a través de una plataforma de acción conjunta de las organizaciones sociales, políticas, económicas y culturales que apoyan este proceso revolucionario. La gran mayoría de organizaciones populares, conservando cada una su carácter diverso, han acordado unirse en un mismo espacio, que se ha dado en llamar Conexión Social para el Poder Popular, con el objeto de impulsar el proceso constituyente del poder popular, participativo y protagónico, a través del gobierno directo del pueblo, para  profundizar la transformación y consolidación del nuevo Estado, como lo prevé la Constitución Bolivariana y así mejorar sustancialmente la gestión de la administración pública. Entre esas organizaciones que han decido unirse en este esfuerzo común están algunos Comités de Tierras, Comités de Salud, gente de Barrio Adentro, Misiones Ribas, Robinson, Sucre, Vuelvan Caras y Francisco de Miranda; la coordinación nacional de los Círculos Bolivarianos, los grupos ANROS (Asociación Nacional de Redes y Organizaciones Sociales), ANMCLA (Asociación Nacional de Medios Cominitarios, Libres y Alternativos), Gobiernos Comunitarios, Red Nacional de Organizaciones Populares, Red Colinas de Bello Monte, Clase Media en Positivo, Plataforma Unitaria, Movimiento 13 de Abril, Red de Articulación Popular, Unidad Nacional Ecológica, Grupo Urquía, Red Social Solidaria, Escuela de Formación Ideológica Alí Primera, TV Nuestra América, Coordinadora Simón Bolívar, Artistas y Trabajadores de la Cultura con la Constitución, Gente de Ciencias, Siembra, Asociación de Abogados Bolivarianos, periódicos alternativos La Mancha, El Zancudo y Juntando Caminos, Radio Urape, Nuevo Sur Sudaca, Funda Tuarte, Cooperativa Manojo de Ideas, Unión de Cooperativas Unesscoobol y Subsidio Social y Proyecto Nuestra América, entre otras. Están como asistentes al espacio, y estudiando suscribir el documento de plataforma común, los grupos Sociedad Venezolana de Educación Comparada, Unión de Jóvenes Bolivarianos, Federación Bolivariana de Estudiantes, Comisión Nacional Indígena Venezuela (Conive), Corpas, Equipo de Formación, Información y Publicaciones (EFIP), Foro Social Nacional, Junta Parroquial San Juan, Movimiento Popular Bolivariano, Colectivo de Acción Popular, Juventud Obrera Catolica, Escuela de Gerencia Popular Alternativa (EGEPAL), Red de Medios Alternativos de Comunicación, Radio Alternativa de Caracas, Círculos Femeninos Populares, Coordinadora Nacional Ezequiel Zamora, Red de apoyo al Proyecto Educativo Nacional (PEN), India, Comisión presidencial para la comisión del Alca.

La mencionada decisión se ratifica en la presente coyuntura de la Batalla de Santa Inés para reafirmar al Presidente Hugo Chávez Frías. Ha llegado el momento, especialmente a partir del triunfo del 15 de agosto,  de que el pueblo asuma el poder que le corresponde en el nuevo marco jurídico, y en la nueva etapa de este proceso para darle sustentabilidad y permanencia a la revolución, para que no dependa, entre otras cosas, de un proceso electoral como el presente. Sin la participación directa del pueblo en el gobierno, el aparato de un Estado burocrático, deformado y lleno de mecanismos que cobijan institucionalmente la corrupción, terminarían por mediatizar y hasta impedir que cualquier cambio revolucionario, impulsado sólo desde el gobierno, tuviera lugar y permanencia en el tiempo.

Las diferentes misiones que se están llevando adelante, marginales desde el punto de vista de los recursos que utilizan, que han estado realizándose paralelamente al aparato burocrático de un Estado que consume el grueso de  sus recursos sin un impacto social apreciable, son uno de los ejemplos de cambios positivos que estamos experimentando, y  reflejan necesidades históricas insatisfechas de la población. De hecho, especialmente luego del referéndum, el pueblo necesita asumir esas misiones en sus propias manos de manera más sistemática, profundizándolas, corrigiendo errores donde los haya, para que puedan tener arraigo y continuidad. Si el notable impacto social de estos programas ha ocurrido usando sólo una parte ínfima de los recursos del Estado, determinando de esta manera, paradógicamente, el triunfo revolucionario en el proceso de referéndum reafirmatorio, ¿Cómo no será  el impacto de proyectos económico-sociales no sólo gestionados por la propia población, sino planificados y programados por ellos, con todas sus sinergias y la riqueza de la identificación de necesidades y recursos no financieros específicos, los de la solidaridad en particular,  cuya ejecución sea sometida a control social, en un proceso que incluye la evaluación y el aprendizaje continuo que incluye los métodos de crítica y autocrítica constructiva?

La transformación completa del Estado debe contar ineludiblemente, en efecto, para que pueda aspirar a un cambio genuino y permanente, con la acción transformadora que viene del gobierno directo del pueblo, con sus ingredientes de sabiduría sobre prioridades reales y recursos disponibles, con la capacidad de fiscalización controladora, con su gestión solidaria y efectiva para satisfacer sus propias necesidades, y con su capacidad de diagnóstico y evaluación política y gerencial de la acción de gobierno y de sus estructuras institucionales, para reorientarla y transformarla. El pueblo ha estado madurando mucho políticamente, y la revolución dentro de la revolución, sobre todo luego del triunfo de la Batalla de Santa Inés, debe impulsarse no sólo "desde arriba", sino, sobre todo, "desde abajo", pues la filosofía de cambios "a dedo" ha implicado demasiados errores, inadmisibles en el proceso revolucionario que recomienza ahora con mucho más fuerza y no debe, de hecho no puede, decepcionar una vez más a las bases populares.

Ahora bien, el edificio del poder popular debe comenzar a nivel local, donde debe impulsarse con más urgencia, y debe usarse para ello la figura de los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP), pero sólo como un nivel de síntesis, de vinculación de los poderes vinculantes de los Consejos Comunales, que son las asambleas del pueblo, las células básicas del poder popular en el nuevo Estado Participativo y Protagónico. Pero el gobierno directo del pueblo no puede quedarse a nivel local, por muy perfecto que sea, pues si así fuera habría, por un lado, el problema de la falta de gobierno popular directo sobre otras instancias territoriales, la regional y la nacional. Por otro lado, el efecto regional y nacional de los gobiernos locales, no interrelacionados, sería anárquico: no conviene al pueblo nacional tener asambleas vinculantes desvinculadas. El gobierno del nuevo Estado en sus aspectos de planificación, como de gestión, de control y de evaluación, debe ser concertado y coordinado entre comunidades, localidades, regiones y el poder central, y esta coordinación y concertación deben formar parte de la naturaleza misma de ese nuevo Estado, como un todo.

El Congreso Nacional y los Congresos Estadales del Poder Popular, Participativo y Protagónico

Por esto que se propone la constitución de un CONGRESO NACIONAL DEL PPPP, conformado por delegados de las comunidades de base, los Consejos Comunales, a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Este Congreso sería el espacio natural para el trabajo del Consejo Federal de Gobierno, cuyo proyecto de ley no permite en la práctica el gobierno directo del pueblo, y es simplemente, si se deja como está diseñado hasta ahora, un organismo más de coordinación de políticas públicas, al ser conformado por unos cuantos ministros, gobernadores, muy pocos alcaldes y poquísimos representantes directos de las comunidades organizadas. El Congreso se convertiría, si hay voluntad política de los gobiernos regionales y el nacional, en el mecanismo institucional de co-gobierno de los poderes ejecutivos, regionales y nacionales.

Uno de los primeros actos del Congreso debería ser promover el compromiso de todos los acaldes y gobernadores electos, en el proceso que se avecina, de gobernar con el pueblo. Esto implicaría que los alcaldes respetarán en la práctica la ley de los CLPP, sometiendo a ese cuerpo el incluso el 100% del presupuesto y otros ingresos extraordinarios, y permitirían los  CLPP ampliados en las grandes ciudades. A nivel estadal, se propone la constitución del Congreso Estadal del PPPP, de manera que el Consejo Estadal de Políticas Públicas, que ahora tiene una mínima participación en las comunidades, pasaría  a ser un comité ejecutivo de ese Congreso, de la misma manera que el Consejo Federal de Gobierno pasaría a ser el comité ejecutivo del Congreso Nacional del PPPP. Por otro lado ese Congreso nacional del PPPP sería el espacio legítimo para tomar iniciativas legislativas que tengan que ver con la participación ciudadana y la planificación participativa y el control social. En particular sería el espacio natural para proponer leyes de su propia legitimación como organismos de co-gobierno territorial del país.

La "Asamblea del Poder Popular y la batalla de Santa Inés" y las Asambleas Regionales del Poder Popular Participativo y Protagónico

Como pasos previos a la conformación de dicho congreso, se propone, por un lado, realizar durante el día 25 de julio, una asamblea nacional de promotores del Poder Popular, en el auditorio de la Universidad Bolivariana, con el objetivo de conformar un equipo de gente que se comprometa a trabajar en función de la organización del Congreso Nacional, tomando conciencia del momento político anterior y posterior al Referéndum Reafirmatorio. Este equipo de promotores realizará en las distintas regiones Asambleas Regionales del PPPP, con el objeto de juramentar a  los equipos de dirigentes naturales de las comunidades de base para que convoquen a las asambleas populares en la mayor cantidad posible de barrios, urbanizaciones y grupos organizados de todo el país. En el proceso que se avecina a partir del triunfo del 15 de agosto, va a ser muy útil utilizar como saldo organizativo, para propósitos de la constituyente del poder popular, la estructura empleada a propósito de la Batalla de Santa Inés, que deben pasar de ser UBE a UPPPPP (Unidades Promotoras del Poder Popular Participativo y Protagónico, Unidades de las cinco P, U5P)). Las U5P no deben tener un carácter partidista, sino que deben tener un carácter amplio, popular, y las antiguas UBE deben integrarse a estas nuevas formas organizativas, con un objetivo más amplio y permanente. Las reuniones regionales, promovidas por las U5P, que están conformadas  tanto por los participantes en la Asamblea Nacional del Poder Popular y la Batalla de Santa Inés, como por los grupos organizados y otros promotores a nivel regional, usando las UBE's para este propósito, deben contener talleres doctrinarios y organizativos, y deben tener carácter asambleario para decidir la estrategia de promoción del poder popular en la respectiva región. Invitamos al Presidente a sumarse a este esfuerzo y a ser un líder del empoderamiento del pueblo. Nuestra consigna en Conexión Social, nombre que se ha dado a esta unión de esfuerzos de los grupos organizados, es:

¡Todo el poder para el pueblo organizado!