Movimiento de Artistas y Trabajadores de la Cultura con la Constitución - ATCC

marzo de 2004

Comunicado sobre las jornadas del CONAC 

Los trabajadores de la cultura al país:
Ante el desarrollo infructuoso de la reciente Jornada de Planificación Participativa de la Cultura y, en  vista de la necesidad de fijar posición ante lo que creemos, tergiversa el concepto de participación, los creadores, desde la certeza del compromiso político- sociocultural  y  con miras a los cambios necesarios y la consolidación del proyecto que desea la mayoría, queremos manifestar nuestra opinión al respecto,  en el entendido de que las instituciones y en este caso, el máximo ente rector de la cultura nacional, el Consejo Nacional de la Cultura o Viceministerio, no responde a la necesidad de virajes urgentes y radicales que impone la realidad política, económica, social, por ende cultural del país. Es así que, al respecto, exponemos los siguientes aspectos:

En el nuevo modelo de sociedad que construimos, a partir del soberano ejercicio del Poder Constituyente Originario y en el legítimo sistema de gobierno de Democracia Cultural Participativa y Protagónica, las políticas de Estado deben estar encaminadas a una auténtica  democracia para el fomento de la cultura, de modo que se permita el desarrollo colectivo y la expresión artística y cultural sin discriminación de áreas, procesos y
actividades con especial énfasis en los campos tradicionalmente desasistidos, lo cual tiene que ver con una distribución justa, equitativa >y participativa de los recursos destinados a esos fines.

Las políticas que lleva  adelante  el CONAC niegan totalmente la visión democrática y participativa. Si bien el mencionado organismo enarbola como discurso la participación y el protagonismo, en la práctica esta supuesta intención se diluye en decisiones verticales y en un quehacer que restringe la democracia corresponsable, desconociendo los aspectos fundamentales de la transformación. ¿Para qué discutir políticas y estrategias culturales, si al final no se construye la política cultural, y la distribución y asignación de los recursos continua igual o, incluso, peor?. Este organismo asigna a instituciones privilegiadas de siempre, denominadas por el CONAC "consolidadas, de prestigio, labor e infraestructura" (en su gran mayoría instituciones mimadas por la anterior burocracia cultural desde las cuales se continua conspirando contra el conjunto de principios y valores que encierra la Constitución), una cantidad de recursos financieros que, además de perpetuar la dominación cultural, no están sujetos a ningún tipo de contraloría y evaluación social, y son  totalmente desproporcionados, comparándolos con lo asignado a grupos culturales representativos del universo total de habitantes y de la diversidad cultural.

La historia vuelve a repetirse:

Representatividad e impacto social, cuantitativo y cualitativo de: Instituciones consolidadas Ejemplo: Ateneo de Caracas, y las orquestas estadales al servicio desmedido de tributo cultural a los valores de dominación y dependencia cultural de impacto social limitado. Con una asignación de 24 millardos.

Trabajadores culturales y  organizaciones de todo el país (agrupaciones comunitarias, grupos populares y expresiones de la cultura de transformación revolucionaria así como de creadores e intelectuales independientes), presentes en los centenares de Municipios y Parroquias del país, al servicio de todos los venezolanos, de dilatada trayectoria y en sintonía con los nuevos tiempos. Con una asignación de 23 millardos.

El CONAC, partiendo de algunas reuniones diseñó los criterios, herramientas, metodologías y asesoramiento para la evaluación de los proyectos culturales, su aprobación y la asignación de recursos. Estas herramientas, metodologías y asesoramiento nos  fueron "facilitadas" a los participantes en las Jornadas  de Planificación  Participativa  de la Cultura, realizadas los días 11, 12 y 13 de marzo pasado, para poder realizar la tarea de evaluación y aprobación de proyectos que se nos habían encomendado  y de la cual dependen los aportes financieros. Estos instrumentos de evaluación son desacertados, deficientes y muy limitados; manejan una concepción caduca de las Bellas Artes, no integradora y ajena a las dinámicas de un país pluricultural, y una cultura participativa en plena efervescencia.

Creemos que la "consulta" para la elaboración de este el proceso y su resultado, no se ajusta en lo más mínimo a las condiciones concretas y dificultades más recurrentes, que se evidenciaron en jornadas anteriores y que son la vida diaria de quienes nos hemos propuesto trabajar para los más desasistidos y con abierto compromiso revolucionario. Pareciera que se hicieron para cubrir los requisitos del discurso de participación que enarbola el CONAC, profundizando la desigualdad existente y la injusticia.

Nos parece un buen intento de participación en la evaluación de los proyectos que allí se presentaron, pero no hubo una  metodología compartida, ni las condiciones necesarias que la hicieran posible y adecuada a principios de justicia y de valoración, e igualmente con mecanismos de igualdad y reciprocidad. La participación es plena y con la posibilidad de cambiar todo o simplemente no es tal.

En el fondo las mencionadas Jornadas fueron una formalidad que no propició una democracia efectiva, pues decisiones fundamentales ya estaban prefijadas.
Por eso nos preguntamos:

¿Quiénes determinan lo que es una institución "consolidada y con cuales criterios?

¿Por qué estos criterios y herramientas no fueron construidos de una manera participativa?

¿Quién ha evaluado y evalúa  a las instituciones llamadas consolidadas y, el impacto social que tienen en la generalidad del colectivo venezolano?

¿Por qué esta evaluación no fue materia de abierta discusión?

¿Hay una contraloría social sobre estas instituciones como lo exige la Constitución? ¿Hay voluntad política para ello?

¿Tienen estas instituciones mayores y mejores derechos que el resto de los trabajadores culturales o qué los ciudadanos y ciudadanas del país?

Por ello exigimos reciprocidad, igualdad y justicia en un esquema de libertades, derechos y deberes iguales para todos los venezolanos y venezolanas.

¡SE IMPONE QUE ESTAS INSTITUCIONES LLAMADAS CONSOLIDADAS PARTICIPEN EN LAS MESAS DE TRABAJO Y SE SOMETAN A LA MISMA EVALUACIÓN! ¡NINGÚN VENEZOLANO ES CIUDADANO DE SEGUNDA CATEGORÍA! ¡NINGÚN VENEZOLANO TIENE DERECHOS SUPERIORES A LOS OTROS!

La situación expuesta es sólo parte de los múltiples problemas que enfrenta la política de Estado para el desarrollo de la cultura, derivados principalmente de los vicios arrastrados por las sociedades excluyentes (verticalismo, burocracia, autoritarismo, etc), así como, de una casta de funcionarios que se dicen comprometidos ,y mantienen un discurso de cambio,
pero siguen manejándose con una concepción excluyente y reduccionista de la cultura, que privilegia a unas manifestaciones en detrimento de otras. El fondo del problema es la transformación política, ideológica y cultural de la sociedad y de las políticas y estrategias del Conac las cuales, si las hay, evidencian una gran contradicción cuando se otorgan los bienes patrimoniales para el desarrollo cultural.

Evidentemente la situación no se resuelve con una mayor asignación de recursos para los descontentos, esto es sólo un problema coyuntural, que no debe distraernos de nuestro verdadero objetivo del cambio estructural, que es institucional y social. No obstante, ha llegado la hora de que este punto nodal y sensible de la política cultural del Estado cambie de una vez por todas. La disyuntiva expuesta se suma a una permanente crítica que hemos hecho al CONAC, y a su imposibilidad de variar radicalmente (y no solo desde las palabras) su relación con el llamado "sector cultura" y con el resto del país que son la Cultura Nacional. ¿Cómo se corresponden estas líneas de acción del CONAC con el Plan Ribas, el Plan Robinson y el Plan Sucre?. Estos planes buscan cambiar acelerada y masivamente determinadas condiciones culturales y educativas que nos han mantenido atados a la dependencia, no pasa lo mismo en el plano artístico y  en el ámbito para el cual el CONAC debe funcionar.¿Será necesario crear una nueva misión? ¿A que se le teme? ¿Acaso se le tiene miedo a la Revolución?

Fundamentados en el derecho a ejercer la Contraloría Social de la Gestión Pública según los artículos 62, 70 y 143, entre otros, de la Constitución Bolivariana, los artículos 1, 8, 14, 59, 60 de la  Ley Orgánica de Planificación y los artículos 5, 6 ordinales 2 y 3;  artículo 7 ordinales 1-2-6 y 8; artículos; 8, 9, 11, 15, 133, 135, 136 y 139, de la Ley Orgánica de Administración Pública, entre otros; exigimos al Conac- Viceministerio de la Cultura, la paralización de la ejecución del presupuesto 2004 - 2005 y se nos informe y muestre la programación presupuestaria y su distribución, en atención, a que consideramos que no se ha cumplido con el principio de corresponsabilidad para su formulación y ejecución, para así fomentar el desarrollo cultural endógeno integral e integrado, en sus cinco ejes de equilibrio, y cumplir los fines del Estado.

Es indispensable y urgente una transformación profunda del CONAC, organismo que sigue siendo administrador de los recursos financieros para la gestión cultural del Estado venezolano, lo cual no permite se implementen las políticas respectivas de acuerdo a los modelos de desarrollo y justicia contemplados en nuestra Constitución Bolivariana, el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001 - 2007 y de la visión de país, que estamos construyendo en este proceso revolucionario los que no formamos parte del aparato estatal.

Para poder avanzar en el ámbito de la política y gestión  cultural, es imperativo llamar a una Constituyente Cultural Originaria, que refunde o cree una nueva institucionalidad estatal en sus diversos niveles (nacional, estadal, municipal y comunitario); es necesaria una Ley Orgánica de la Cultura producto del  debate, la  participación y discusión generalizada, y
sobre todo, es urgente, que las autoridades del Conac, independientemente de los ambiciosos planes que se anuncien y la retórica participativa, den claras e inequívocas muestras de romper con el pasado.

Por último, los trabajadores culturales debemos estar concientes de que es sólo con el debate y nuestra organización, lucha y participación que cualquier cambio sea posible.

¡Democracia y equidad en la distribución de los bienes patrimoniales!

¡La Revolución debe llegar a las instituciones culturales!

¡Exigimos democracia y participación real!

Inventamos o Erramos