Virginia Vargas

Centro de la Mujer Peruana Flora Tristan; Articulación Feminista Marcosur; Comité Internacional del Foro Social Mundial; Grupo de Trabajo Feminista del Llamado de Acción Global contra la Pobreza. (GCAP)

Protesta ante lo sucedido en la ONU

septiembre de 2005

Virginia Vargas expresa su protesta en una carta pública por la manera en que se aprobó el documento final de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los Acuerdos de la Cumbre del Milenio. Ella habló en la Asamblea a nombre de la sociedad civil global. 

Queridas amigas y amigos:

 

Como ustedes ya saben, en la Cumbre del Milenio, el procedimiento para finalizar y aprobar el Documento por parte de la Asamblea General fue tremendamente irregular y arbitrario. No solo por la forma apresurada y excluyente en la que fue negociado y presentado el contenido (lo que provocó la reacción de tres países: Venezuela, Cuba y Bielorusia) sino también por haber adelantado su aprobación antes de la finalización de la Asamblea General. Es decir, el Secretario General decidió iniciar el proceso de aprobación del documento una vez que los gobiernos terminaron sus discursos, postergando de esta forma las  presentaciones tanto de las agencias intergubernamentales como de la  sociedad civil  al momento posterior a  esta aprobación.

 

Como era de esperarse, una vez aprobado el documento, todos los presidentes y  la  mayoría de representantes de los países abandonaron la Asamblea General, por lo que los discursos que marcaban la posición de la sociedad civil fueron presentados a una Asamblea General con menos de la mitad de sus miembros. Ante esta situación, yo decidí comenzar mi discurso con una clara protesta: "Antes de comenzar, quiero expresar mi protesta por la forma en que esta Asamblea General ha aprobado el documento, por la forma en que se ha cambiado la secuencia de intervenciones en esta plenaria y por la forma, tan antidemocrática, en que se ha dejado de lado a la sociedad civil en este proceso de la Cumbre del Milenio". Luego procedí a leer mi discurso.

 

Es interesante notar que el Presidente de la Asamblea general, una vez terminados los discursos de la sociedad civil y antes de dar por finalizada la Asamblea General,  pidió públicas disculpas  a la sociedad civil por esa decisión de aprobar el documento antes de que terminara la Asamblea General e instó a los países presentes que difundieran las opiniones y criticas vertidas por los y la vocera de la sociedad civil, comprometiéndose él también a hacer lo propio con los Estados miembros de la Asamblea General. Estas disculpas son bienvenidas, pero no son suficientes. Se ha creado un precedente nefasto para cualquier proceso de reforma de Naciones Unidas y ha  colocado una dinámica de arbitrariedad que es muy peligrosa. Y  creo que éste  es un hecho grave frente al cual debemos pronunciarnos. La Cumbre del Milenio no solo ha sido un fracaso en cuanto  a contenidos, mecanismos y recursos para lograr la pretendida superación de la pobreza o la reforma de Naciones Unidas. También ha significado un retroceso en el espacio conquistado, en los últimos quince años, por las sociedades civiles en sus diferentes niveles.  Esta Cumbre, además de la forma arbitraria de aprobar el  documento,  no contó en ningún momento  con la participación activa de la sociedad civil  -ni en procesos previos de consulta ni en  la Asamblea General ni en el mismo espacio físico de NN.UU.-  como en Conferencias y Cumbres anteriores. 

 

En estas circunstancias, yo creo que hay dos estrategias inmediatas a considerar. Una es explicitar nuestra protesta por lo que consideramos una falta total de respeto a la sociedad civil  al cortar su derecho de hablar al  interior de la Asamblea General antes de la aprobación del documento, tal cual había sido acordado y programado. Otra, de igual urgencia, es comenzar a  posicionar una discusión política sobre las lecciones dejadas por esta Cumbre en lo que son /han sido las relaciones entre las sociedades civiles en sus diferentes expresiones con Naciones Unidas, y cuáles son las estrategias futuras frente a una instancia que, a pesar de lo declarado, sigue respondiendo solo a la lógica e intereses de los gobiernos, especialmente los más poderosos.

 

Virginia Vargas