Roque Zambrano

rozambranperez@yahoo.com

Carta Abierta a todos los Autores cinematográficos, cineastas, videoastas, realizadores, productores, cultores de Cine y Televisión

15 de octubre de 2005

Primera Parte. 

“Faltas de Respeto”

                                                                   A  Solveig Hoogesjtein 

Cuando a inicios de los 70, pensamos en un gremio para los autores cinematográficos, -ANAC-, concebimos un gremio de combate para hacer relevante y fuerte la presencia de los autores cinematográficos y su producto,  en su calidad de protagonistas como hacedores de la obra cinematográfica, -hasta hoy, mediatizada y mercantilizada- por los grandes intereses económicos planetarios que confluyen en el inmenso poder monopólico de la Industria de Cine Hollywoodense.

Fundamos entonces, un gremio para luchar por nuestra condición de creadores, autores, hombres libres en nuestro quehacer y expresión de lo que somos como materia de nuestro imaginario colectivo latinoamericano, representado en nuestra diversidad cultural multiétnica, y espacio para la creación de una cinematografía Nacional que nos expresara como País y Cultura reconocida y valorada universalmente.

Ud, ha presidido esa ANAC, que  luego de fundada, discutió por primera vez-como gremio- un anteproyecto de ley de cine, - entonces en consideración los ante proyectos y proyectos anteriores, de Guayana, INCIBA, y otros-, el año 75, en la sede del Sindicato de Radio Cine y Televisión.

Otros, entre proyectos y decretos se produjeron, hasta el año 93- 94, en que se aprobó la ley de cine, ahora reformada, -en conciliábulos y negociaciones-, donde creo y he oído participó la ANAC, entre otros “gremios y organismos representantes de la inmensa y vasta actividad cinematográfica de este país en transformación”, desde el referéndum aprobatorio de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el 99.

Aprobada en segunda discusión, “La Ley de Cine del 94 Reformada”, unas horas después de la sesión de Asamblea Legislativa a finales del año 2005.

En el colmo de “las faltas de respeto”, me pregunto.

¿Qué ocurrió con lo que estatutariamente establecimos en los fundamentos de nuestro gremio?:

“Es el autor cinematográfico el creador y realizador de su  producto que es la obra cinematográfica y así se entiende en el binomio que configura como realizador- productor”. 

“Son autores cinematográficos: el guionista, el director, el director de fotografía, el compositor, el director de Arte o escenógrafo...”

Entonces ¿por qué en esta ley aparecemos “solapadamente desdibujados y sin precisión alguna de lo que somos”, entre los que hacen de nosotros  los autores y de nuestro producto una mercancía? 

Explico:

En el primer título, Disposiciones Generales, de La ley de Cinematografía Nacional dice:

“Esta ley tiene como objeto el desarrollo, fomento, difusión y protección de la cinematografía nacional y las obras cinematográficas...”

La Cinematografía Nacional  es “cualquier cosa” que se entienda en esa definición eufemística y grandielocuente.

Y por eso me pregunto: ¿Dónde estamos nosotros? Los Autores Cinematográficos Nacionales. En ese Artículo 1 ni siquiera se nos menciona por mampuesto.

Esto, evidencia  una gran falta de respeto de nuestra condición de autores como creadores, realizadores, productores, léase:  - Hacedores de la obra cinematográfica-. Cuestión que representa para nosotros: “la lucha de toda una vida para lograr el espacio que en la compleja y amplísima actividad cinematográfica le corresponde al Autor”.

De otra manera, en el mundo real capitalista, hay quienes fungen como dueños de la “Cinematografía Nacional”, y representan los sectores más poderosos de la Industria del Cine Hollywoodense, aquí en el  país y en el Planeta, representados por los sectores privados comerciales de distribución de Cine y Televisión, -intereses contra los que siempre hemos luchado-, por ser ellos  ignorantes de nuestro trabajo – no les permite sus intereses mercantiles, -que son tan ideológicos y culturales como los nuestros-, reconocer y avalar nuestras obras como expresión legitima de la diversidad cultural de nuestro pueblo, nuestro derecho  de pertenencia y expresión como autores y ciudadanos de un  País libre y soberano.

Otra evidencia de la gran falta de respeto se consuma en el hecho, de que, en la estructura modular, representada por: autor-productor; Industria Cinematográfica o audiovisual; Distribución; Exhibición, -componentes todos de la actividad cinematográfica-, ley montada en desequilibrio a favor de los que compran, venden y cartelizan los precios, y por ende, los productos que hacemos, alienándolos, privándolos en esencia, del gran sentido de libertad que prevalece en la creación de la obra, a favor de los factores que confluyen en la tal llamada “Industria Cinematográfica Nacional”, que no es más que el “Rendez  vous”, de los patrones comerciales impuestos por la ideología dominante hollywoodense, recreada en el modelo de la Industria del Cine imperante, y que está presente en toda la Industria del cine mundial, y de forma avasallante y abrumadora en la nuestra.

En vez de estar montada la ley, en el eje transversal de los componentes de la actividad cinematográfica: la producción cinematográfica o audiovisual nacional, que encarnamos  nosotros, los autores, nuestro producto, -los sueños de tantos cineastas, aplazados por decenas de años, está montado en  el sector, con el cual pretendemos negociar  la ley-, que niega  nuestro trabajo y nuestro producto,  atravesado por el producto de su mercado, competitivo comercialmente- : El cine de Hollywood, cosa  que define sin duda, a la “Cinematografía  Nacional” en esta ley,  como un gran “establecimiento de linderos” donde lo más cercado es el producto nacional  y nosotros los hacedores  de una  “Cinematografía Nacional” transculturalmente colonizada  por ese cine Hollywoodense. He aquí una definición, ¡respetable!  

Otra gran falta de respeto es creer que nosotros somos comerciantes.

Nosotros somos cineastas comprometidos con nuestra misión: la obra cinematográfica. Y tenemos que luchar por crear todas las condiciones favorables para que eso se cumpla como ciudadanos de un País Libre, consagrados constitucionalmente -como sujetos de derecho, social  protagónico y participativo- derechos estatutarios para nosotros en el espacio de la creación, la realización y la producción de la obra cinematográfica como sus autores.

Nuestro cine es distinto al que hacen en Hollywood, producto de nuestra diversidad cultural y étnica, y al no reconocer esto, nada tienen que distribuir ni exhibir del Cine Nacional los representantes del “stablishment” Cinematográfico en el País.

Para que, inclusive, esta  Incipiente industria del cine nacional, la que subsiste, a pesar del cartel, en condiciones adversas por querer ser  nacional, pudiera crecer como Industria del Cine Nacional,- y no como lo que es ahora-, o lo que se pretende que sea en esta ley: “la Maquila hollywoodense”, tendríamos que colocar esa ley “al revés” en toda su concepción preceptual. Sobre ese Título I, disposiciones generales, tendría que decir:

“Esta Ley tiene como objeto el desarrollo, fomento, difusión y protección de la actividad cinematográfica nacional, sus autores, creadores y realizadores y su producto: la obra cinematográfica nacional, entendidas éstas como el mensaje visual o audiovisual e imágenes diacrónicas organizadas en discurso, que fijadas a cualquier soporte tienen la posibilidad de ser exhibidas por medios masivos.” 

Y así mismo, y honrando el precepto de que el Estado somos todos, en el estado de derecho que garantiza la Constitución Bolivariana de Venezuela, en ese mismo título 1, en el artículo 4, y para obviar otra gran falta de respeto, tendría que decir: Cita textual de la ley.

“La acción de los organismos del sector público y privado (privado no existe en la ley, el agregado es nuestro), en el campo de la cinematografía, se regirá por los principios de honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas, economía, libertad de expresión, libertad de creación y el respeto del principio del derecho de elección del espectador destinatario de las obras cinematográficas”.

Saludos fraternales. Roque Zambrano.

Miembro Fundador y siete veces miembro de la Junta Directiva y Consejo Consultivo de la ANAC. 

Autor de:

“Todos los Días un Día”. Cortometraje.

“Primer Canto”. Mediometraje.

“La Otra Ilusión”. Largometraje.

“Aguaviva en Tres Tiempos”. Largometraje.

“Reportajes de Ludovico”. Largometraje.