Hal Foster

Tomado de “Re: Post”, Criterios. Teoría de la literatura y las artes, Estética, Cultorología, N° 30, La Habana, julio-diciembre de 1991, 125-126.

“La pureza como un final y el decoro como un efecto; el historicismo como una operación y el museo como el contexto; el artista como original y la obra de arte como única -esos son los términos que el modernismo privilegia y contra los cuales es conformado el postmodernismo. En el postmodernismo forman una práctica ahora agotada, cuya convencionalidad ya no es posible modular. Comprometidos a la pureza, los medios se han cosificado, y, por lo tanto, el arte postmodernista existe entre ellos a través de ellos o fuera de ellos, o en medios nuevos o desatendidos (como el video o la fotografía). Historizado por el museo, convertido en mercancía por la galería, el objeto de arte es neutralizado, y, por ende, el arte postmodernista se produce en espacios alternativos y en muchas formas, a menudo dispersas, textuales, o efímeras. Del mismo modo que el lugar del arte es re-formado, se re-forma también el papel del artista, y se ponen en tela de juicio los valores que hasta entonces probaban la autenticidad del arte. En resumen, es sometido a una transformación el campo cultural, y a una apertura la significación estética”.