Bell Hooks
Devorar al otro: deseo y resistencia
Tomado de Debate feminista, México D. F., 1996, pp. 17-38.
Traducción de Mónica Mansour

“En la actualidad, la comercialización de la diferencia promueve paradigmas de consumo en que se erradica cualquier diferencia habitada por el Otro, a través del intercambio, por un canibalismo consumista que no sólo desplaza al Otro sino que niega la significación de la historia de ese Otro a través de un proceso de descontextualización. Así como el "primitivismo", según afirma Hal Foster, "absorbe lo primitivo, en parte mediante el concepto de afinidad", las nociones contemporáneas de "cruzar el límite" amplían los parámetros de producción cultural para permitir que un público más grande oiga la voz del Otro no blanco aun cuando niegue la especificidad de esa voz o la recupere para su propio uso” (p. 28).

“Cuando los jóvenes negros adquieren una voz pública y una presencia poderosas a través de la producción cultural, como ha sucedido con la explosión de música rap, no significa que tienen un vehículo que les permita articular ese dolor. El rap niega este dolor al presentar narraciones que tratan sobre todo del poder y el placer, que abogan por la resistencia contra el racismo pero apoyan el falocentrismo. Es cierto que las condiciones de sufrimiento y supervivencia, pobreza, privación y carencias caracterizaban los sitios marginales de donde surgieron el breakdance y el rap. Descritos como "rituales" por los participantes en las comunidades urbanas pobres de no blancos donde primero se dieron, estas prácticas ofrecían un medio para que los individuos consiguieran reconocimiento y voz públicos. Gran parte del dolor psíquico que experimentan los negros todos los días en un contexto de supremacía blanca es provocado por fuerzas opresoras deshumanizadoras, fuerzas que nos hacen invisibles y se niegan a reconocernos. Michael H. (al comentar el estilo del libro de Stuart Ewen, All Consuming Images) también habla de este deseo de atención, diciendo que el breakdance y el rap son una manera de decir escuchen mi historia, mi vida, mis romances”. La música de rap proporciona una voz pública para los jóvenes negros a quienes se suele callar y a quienes no se hace ningún caso. Surgió en las calles, fuera de los límites de una domesticidad conformada e informada por la pobreza, fuera de los espacios cerrados en que el cuerpo de los jóvenes negros debía ser contenido y controlado” (pp. 32-33).

“Cuando empecé a pensar en este ensayo y a hacer la investigación, pregunté a gente de diversos lugares si pensaban que centrarse en la raza, la Otredad y la diferencia en la cultura de masas sería un desafío para el racismo. Hubo un acuerdo general en el mensaje de que el reconocimiento y la exploración de la diferencia racial pue­den provocar placer representa un adelanto, un desafío a la supremacía blanca y a diversos sistemas de dominación. El temor principal es que las diferencias culturales, étnicas y raciales serán continuamente comercializadas y ofrecidas como nuevos platillos para estimular el paladar blanco, que el Otro será devorado, consumido y olvidado. Después de semanas de discutir acerca de la distinción entre apropiación cultural y apreciación cultural, los estudiantes en mi curso de introducción a la literatura negra quedaron convencidos de que algo radical estaba sucediendo, porque estos asuntos estaban "saliendo a la luz". Dentro de un contexto en que el deseo de contacto con quienes son diferentes o son vistos como el Otro no se considera malo, políticamente incorrecto o equivocado, podemos empezar a conceptualizar e identificar maneras en que el deseo informa nuestras elecciones y afiliaciones políticas. Reconocer las maneras en que el deseo de placer, incluidas los anhelos eróticos, informa nuestra política, nuestra comprensión de la diferencia, sabremos mejor cómo el deseo perturba, subvierte y hace posible la resistencia. No obstante, no podemos aceptar estas imágenes nuevas sin una actitud crítica” (p. 38).