Argelia Bravo 

Artista visual

argeliabravo@hotmail.com

Pasarelas Libertadoras

Enero de 2005

En 1915, Marcel Duchamp se deja fotografiar por Man Ray en una autorrepresentación de un personaje creado por él mismo llamado Rrose Selavy. En este singular retrato Duchamp aparece “vestido”, o “disfrazado” de mujer:

"[…] Rrose Sélavy, un alter ego que Marcel Duchamp empezó a usar en 1920. Según sus propias declaraciones, lo que quería, en realidad, era cambiar de identidad, y después de pensar en la adopción de un nombre judío se decidió por un cambio de sexo.[…]" (Ramírez, 1993: 191).  

Marcel Duchamp como Rrose Sélavy  

Otro artista que pasó por la fascinación del travestismo fue Andy Warhol, quien, en uno de los innumerables retratos que se le hayan realizado, en 1981 se presta para ser fotografiado por Christopher Makos en una experiencia precisamente inspirada en Rrose Sélavy (Revista Photo, 2001:9).  

Andy Warhol

EL COLOR DE LA VIOLENCIA

“Rosa es el color de la literatura sentimental (supuestamente femenina) pero también es el término empleado para clasificar el material pornográfico en el que aparecen mujeres con las piernas separadas […]” (Ramírez, 1993: 191)

En la Avenida, 2004

Las pasarelas de la Avenida libertador encarnan ese sentido rosa que evoca Marcel Duchamp en su enigmático personaje Rrose Selavy:  

“[…] la doble erre inicial nos obliga a leer el nombre como “rose” (rosa), “eros” (amor) y “arrose” (riega, moja). En cualquier caso, las implicaciones sexuales son bastante evidentes. Junto con el apellido (c’est la vie) se forma una frase con sentido completo, como si fuera una solemne declaración de principios por parte de Duchamp: el amor (rosa, el riego) es la vida (Ramírez, 1993: 191-192)  

Aún cuando los planteamientos de estos dos artistas se interpreten como una alteración de los códigos de género, los gestos de Marcel Duchamp y de Andy Warhol están inscritos dentro de un riesgo calculado. Se pueden subvertir, “travestir” las normas en el arte y puede que lo que ocurra es que aumente el estatus social en la medida en que la acción sea más radical. Un fenómeno inverso ocurre con las trabajadoras sexuales transgéneros que asisten a la avenida Libertador de Caracas: mientras más escandalosas son, peor fama adquieren dentro del colectivo caraqueño. Estas fabulosas “divas” que desfilan de pasarela en pasarela mostrando sus poderosas razones y poderosos glúteos conquistados a fuerza muchas inyecciones de hormonas y muchos clientes, llenas de plumas y lentejuelas, visten de rosa:

"[…] ellas son las atrevidas, las que siempre andan arriesgándose. Las divas me importan precisamente porque son las que complican el proyecto político –las que dan vergüenza- […]"  (Ochoa, 2004).  

En la Avenida, 2004

Vida de noctámbulas, droga, alcohol, violencia, hojillas, ácido, corre, huye, perolón (jaula de la Policía Metropolitana), matraca, mucho sexo, exceso, botellas, tiros, peleas, cicatrices, plataformas, atropellos, Distrito siete, …¡ Eso si es la vida en rosa de todas las tonalidades! 

Las chicas trans, como las llamamos en la Asociación TransVenus de Venezuela, y como las define Ochoa maravillosamente: […] las transgéneros son personas que nacen en un cuerpo “masculino” y que hacen esfuerzos para vivir sus vidas en el género que la sociedad dice que no les corresponde (“femenino”) (Ochoa, 2004: 242), en su es fuerzo identitario, fabrican una imagen y una estética antinormativa que rompe con nuestros esquemas de género quedando excluidas en el marco social, económico, jurídico y político. Son fieles integrantes de los grupos sociales que hoy día no representan a la mal llamada “sociedad civil”:

"[…] La ciudadanía ha sido un mecanismo para excluirlas. A ellas se les niega la participación social, se les violentan los derechos (como ciudadanos o seres humanos), y muchas veces ellas mismas se niegan a participar de forma que se espera de un buen ciudadano. […]" (Ochoa, 2004: 143)  

Marcha y vigilia en la Avenida Libertador, 2004

Este mecanismo de exclusión ejercido desde afuera y desde adentro de ellas mismas, genera necesariamente una respuesta. Dentro de las múltiples respuestas a la violencia que ejerce el “poder” sobre los cuerpos de estas chicas hemos de concentrarnos en el vestido y sus metáforas en el presente trabajo, para entender lo que Foucault llamaría el discurso inverso que más adelante ahondaremos.

CUERPO-VESTIDO-IDENTIDAD

"El vestir es un hecho básico de la vida social y esto, según los antropólogos, es común en todas las culturas humanas: todas las personas “visten” el cuerpo de alguna manera, ya sea con prendas, tatuajes, cosméticos y otras formas de pintarlo" (Entwistle, 2002:  19).  

Las transformistas encarnan, “literalmente hablando”, en sus pieles, los mecanismos sociales del poder. Vista desde su desnudez, estos cuerpos abrigan un primer vestido constituido por enormes cicatrices esparcidas de pies a cabeza: huellas de balas, de navajas, quemaduras de cigarrillos, de ácido, huesos “torcidos”, moretones, hendiduras de armas blancas, etc. Este podría ser el primer nivel de lectura de ese mapa de vestido corporal que apreciamos.  

Como una segunda capa, observamos prominencias en glúteos, senos, caderas, piernas. Estos abultamientos son producto de un esfuerzo sistemático y altamente costoso que consiste en inyecciones de hormonas femeninas que pueden llegar a aplicarse a veces a diario localmente, para ir moldeando sus cuerpos paulatinamente hasta lograr lo deseado. En muchos casos, cuando estas divas están comenzando su carrera, y por falta de capacidad económica, recurren al aceite de bebés. Esta alternativa es sumamente peligrosa por los efectos colaterales a la salud y suele producir malos resultados estéticos a la larga, porque el aceite se encapsula en lugares que no pueden ser predecibles, produciendo más bien un efecto “antinatural” no deseado. Por ejemplo, cuando se aplican aceite en los senos, estos terminan uniéndose a nivel del esternón creando la sensación visual de un solo seno. En todo caso, sus cuerpos se “visten” de feminidad voluptuosa logrando el encanto de la fascinación y la seducción de la ambigüedad, junto al rechazo y a veces hasta el odio. En muchas ocasiones las podemos apreciar desfilando por la avenida con el torso desnudo u otra parte de sus cuerpos, “vistiendo”  un simple accesorio en la muñeca o en el cuello. Para Entwistle, la desnudez no forma parte del mudo social, incluso en ocasiones  

Durante un taller sobre Derechos Humanos organizado por Transvenus y realizado en la discoteca Tito's, 2004

El tercer “vestido” está conformado por atuendos y accesorios que las “identifican” con el sexo femenino: faldas muy cortas, tops que realzan el busto, pantalones ajustados. Dentro de las características de la indumentaria que ellas portan podemos agregar que no son ropas que una mujer usaría a diario, siendo ropa “femenina”. Todas las prendas tienden a “mostrar” demasiado. Incluso en ocasiones llevan apenas ropa interior. La transparencia protagoniza la noche, los abrigos y las plataformas. Otros elementos saltan a la vista y completan la estética: las pelucas rojas, amarillas, etc. Pero, como diría Entwistle, estos atuendos son inapropiados para la ocasión:

“Los cuerpos que no se conforman, los que se saltan las convenciones de su cultura y no llevan las prendas apropiadas, son considerados subversivos en lo que respecta los códigos sociales básicos y corren el riesgo de ser excluidos, amonestados o ridiculizados” (Entwistle, 2002: 2).

Por un lado, el espacio utilizado para un tipo de atuendo no corresponde con las expectativas establecidas en las convenciones, en un segundo término, el atuendo no corresponde con el género que la sociedad dice que les corresponde.   

Ordenanza de Convivencia Ciudadana y Sanción de Infracciones Menores:

Artículo 1. Objeto. La presente ordenanza tiene por objeto consolidar las bases de la convivencia ciudadana en el Distrito Metropolitano y la reservación de la seguridad, el orden público, el ambiente y el ornato de la ciudad […] y la utilización  pacífica y armónica de las vías y espacios públicos del Distrito Metropolitano de Caracas. (C. Edgar y O. Marcia (2003) “Informe sobre impunidad: Venezuela”. Proyecto ILGALAC-OASIS- Unión Europea. Caracas: Acción Ciudadana Contra el SIDA.   

Es decir, existe un significado cultural del vestir que preestablece y determina todo lo que puede y no puede usarse y bajo qué circunstancias. Aunque no esté expresado de manera clara en la Ordenanza de Convivencia Ciudadana, estas chicas son perseguidas a diario con el pretexto de su ejercicio laboral sexual en la vía pública, pero, las trabajadoras sexuales femeninas que ejercen en la vía pública, no muy lejos de la Avenida Libertador, no son perseguidas ni hostigadas con la misma insistencia que éstas. El elemento que las diferencia radica en su identidad género y su escandalosa forma de vestir y llevar el atuendo:

“Lo transgenérico se vive como un conjunto de prácticas y eventos desestabilizadores de la supuesta identidad de género” (Cleminson y Gordo).  

Este mapa de lectura conformado por tres bloques de sentido; prenda, cuerpo e identidad, que se interrelacionan y se perciben como un todo simultáneamente, como una totalidad, se ilustra en las transformistas de manera clara como se enfrenta a la dicotomía naturaleza-cultura. Al respecto Goffman apunta: “[…] las formas en que las normas y las expectativas sociales se imponen en la presentación del yo en la vida cotidiana” en la medida en que los individuos intentan salvar las apariencias y buscan ser definidos por los demás como “normales” (en El cuerpo y la moda” (en Entwistle, 2002: 25). Si tomamos de una manera literal esta frase, las transformistas son para la comunidad una entidad “anormal”.  Pareciera (según podemos observar) que estas “mujeres” no encajan en ningún lado.  

Las fuerzas sociales –citando a M. Douglas- que reconocen el cuerpo como un objeto natural, no han podido moldear a estos cuerpos. Sí, según Entwistle, el cuerpo físico se encuentra constreñido por el cuerpo social (reconociendo dos cuerpos: social y físico), ¿de qué manera se establece el intercambio de significados en el caso de las transformistas? Se podría decir que estos tipos de experiencia corporal de los que nos habla Entwistle se basan en la noción de resistencia a la constricción, resistencia a la normativa. El diálogo se establece desde el plano del enfrentamiento. Por un lado el de las transfor hacia la constricción del cuerpo social y desde el cuerpo social a la resistencia de negar por omisión, negando toda posibilidad de desempeño en lo social.

“el cuerpo es un medio de expresión altamente restringido, porque está muy mediatizado por la cultura y expresa la presión social que tiene que soportar” (Entwistle, 2002: 28).

Taller de autoestima organizado por Transvenus, bajo la dirección de Argelia Bravo (en la foto), en la discoteca Templo Sur, octubre de 2004 

El cuerpo se transforma entonces en un símbolo de la situación “social”, por lo tanto, de ubicación y estratificación social. Es obvio que ellas no pueden transitar libremente por la mayoría de los lugares de esta ciudad. Una de las frases recurrentes que se han registrado en los diálogos sostenidos con ellas es la manera casi clandestina de vida que han adoptado por evitar maltratos permanentes, incluso hasta abusos policiales fuera del contexto laboral en la avenida, sólo por no identificarse con los códigos de género impuestos y establecidos. Estas divas han osado invertir estos códigos y han sido excluidas del juego. Para Estwistle, la imagen del cuerpo nos da información sobre la situación, sus cuerpos en su primera, segunda y tercera piel nos dan sobrada información de su situación. Según esta autora, Foucault advierte en su noción de poder, que el cuerpo es el objeto que utiliza el conocimiento-poder moderno y al que inviste de poder, puesto que: “nada es más material, físico, corpóreo que el ejercicio del poder”. Entwistle continúa planteando que el poder para Foucault se entiende como: “relaciones de fuerza”; no es propiedad de nadie ni de ningún grupo de individuos. Por ende, arguye que donde haya poder habrá resistencia al mismo. Una vez que el poder ha invertido en cuerpos: “surgen inevitablemente las reivindicaciones y afirmaciones como respuesta, las del propio cuerpo contra el poder, las de la salud contra el sistema económico, las del placer contra las normas morales de la sexualidad, el matrimonio, la decencia […] el poder, tras haber invertido en el cuerpo, se haya expuesto a un contraataque del mismo” (Entwistle, 2002: 56: 33).

Es allí cuando Foucault nos plantea la idea del discurso inverso que refiere a cómo el ejercicio del poder sobre los cuerpos termina por revertirse contra lo establecido desencadenando reacciones en cadena que arremeten contra el orden y el poder y éste pierde la capacidad de contener esas fuerzas.

“En lugar de los rituales que sirvieron para restaurar la integridad corporal del monarca, se emplean remedios y recursos terapéuticos como la segregación de los enfermos, el control de los contagiosos y la exclusión de los delincuentes”.

Una de las entrevistadas (Yhajaira) tuvo la mala experiencia de pasar tres años recluida en la cárcel del Dorado. Esta chica está en la “calle”, ejerciendo trabajo sexual desde los 8 años de edad. Asegura que la única razón por la que fue enviada a la cárcel es por ser transformista, es decir, por su aspecto físico, y por esa razón tampoco encuentra trabajo, y por esa misma razón ha sido mal atendida en los centros hospitalarios. Pero también asegura que no piensa cambiar porque así es feliz. Muchas nos han comentado que “nadie quiere a las transformistas”, y aún así, se sienten divinas y fabulosas y no piensan cambiar por nada del mundo.

Para concluir, aún cuando en el arte los riesgos son calculados, y aún cuando las acciones transgresoras dentro del campo del arte devienen en otro orden, es necesario “travestir” las estructuras que excluyen a muchos sujetos para favorecer esquemas identitarios sostenidos sobre modelos asimétricos. Así mismo, la presencia de estas chicas es importante y es necesario sentirnos agredidos y violentados por su presencia, para sacudir un poco los viejos discursos y verse como en un espejo, si uno está siendo parte de ese poder.

Lo que quizás no queramos reconocer es que todos tenemos algo de Rrosse Sélavy en ese juego social que representa la simulación como posibilidad de intercambio.

FUENTES CONSULTADAS

Entwistle, Joanne (2002) El Cuerpo y la moda. una visión sociológica, Barcelona: Paidós Contextos.

Ochoa, Marcia (2004) “Ciudadanía perversa: divas, marginación y participación en la “localización”. En Daniel Mato (coord.). Políticas de ciudadanía y sociedad civil en tiempos de globalización. Caracas: Faces, Universidad Central de Venezuela, pp 239-256.

Millot, Catherine (1983) Exexo. Ensayo sobre el transexualismo. París: Point Hors Ligne.

Sarduy, Severo (1982) La Simulación. Caracas: Monte Ávila Editores.

Bataille, Georges (1997) El Erotismo. Barcelona: Tusquest.

Cleminson, R. y Gordo. A. Transgenerismo, El viejo Topo, N° 35.

Douglas, M. (1988) Símbolos naturales: Exploraciones en cosmología. Madrid: Alianza.

Foucault, Michel (2000) Vigilar y castigar, Madrid: Siglo XXI.

Foucault, Michel (1998) Historia de la sexualidad, vol. 1, Madrid: Siglo XXI.

Foucault, Michel (1995) Historia de la sexualidad, vol. 2, Madrid: Siglo XXI.

Foucault, Michel (1995) Historia de la sexualidad, vol. 3, Madrid: Siglo XXI.

Ramírez, Juan Antonio (1993) El amor y la vida. Siruela.

Revista Photo (2001) Número 378

Vázquez, Francisco. “Los Límites del discurso 'Progresista'”. El Viejo topo N° 35.

http://ai.eecs.umich.edu/people/conway/TS/ES/TSES-II.html.- Consulta 28.8.04

http://www.felgt.org/area-trans/textos/mujeres-translesb.htm.- Consulta 28.8.04

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