Mario González Valdés "El Huillimario"

Ginebra

maminigonzaval@yahoo.es

Sobrevivencia

marzo de 2007

Siempre es triste el despedir a alguien sobretodo en los antisolisarios senderos del olvido.

 

Cada vez somos muchos menos los sobrevivientes de aquellas grandes aventuras.

 

Aquellas grandes alamedas que desgraciadamente las ha ido borrando la erosión del tiempo y la traición de los falsos pensamientos.

 

Hoy puedes ser tú... mañana yo...

 

Hoy somos los sobrevivientes de una linda aventura iniciada mediando los años 60.

 

Cada vez  somos menos.

Cada vez nos duele que no nos crean que vivimos una  época donde nos estaba permitido soñar.

 

Seguimos sobreviviendo.

Cada vez somos menos.

 

Dirán que es una ley de la naturaleza..

Las Villa Grimaldi...los Tres Álamos... Ritoque... Londres... Tejas Verdes... y tantos otros lugares nada tienen que ver con la naturaleza.

 

Nos precipitaron la muerte.

 

Y aunque sigamos en vida la muerte nos ronda.

Temprano...más pronto que tarde nos precipita con su inercia.

 

La que muchos olvidan.

 Esos muchos que decían ser nuestros.

 

Lentamente el destino nos va llegando.

 

Sobrevimos a la muerte.

Resistimos a la tortura.

Sobrepasamos nuestros límites para seguir viviendo y seguir contando en nuestra existencia.

 

Muchos no creen.

 

La verdad  está en nuestros maltratados cuerpos.

Y en cada cuerpo desgraciadamente se va la memoria.

 

Y los que vivimos.

Ya no vivimos...sobrevivimos. en medio del olvido.

Muchos alejados en el  frío hielo del destierro.

Olvîdados por nuestra propia gente.

 

No es mi cuerpo el que navega por las frías aguas del Mapocho.

Es mi recuerdo que se lo va llevando el tiempo.

 

Y si vivimos...sobrevivimos.

Sobreviviendo en medio del olvido.

 

Que tiempos aquéllos cuando soñábamos.

Que tiempos aquéllos cuando queríamos ser.

 

No creyeron,

No nos creyeron.

No  nos siguen creyendo.

Con la muerte se va yendo la memoria.

 

Los que vivimos... sobrevivimos al cómplice olvido.

 

Para algunos es más satisfactorio un tratado de comercio que comprender su propia memoria.

 

Hoy puedes ser tú.

 Mañana  yo. 

Nos han precipitado a la muerte.

 

Más  temprano que tarde se van cerrando esas soñadas alamedas.

Llevándose los sueños de aquella no naciente  primavera.

 

Poco a poco nos vamos.

Cada vez somos muchos menos.

Muchos lejos de nuestras fronteras .

 

 Sobreviviendo al recuerdo y a nuestra cada vez más cercana muerte.

 

No solo fue el fusilado.

 

El amigo desaparecido.

 

La compañera torturada

 

El tiempo y la distancia.

El olvido y la cómplice ignorancia.

Nos sigue matando con su represivo paso.

 

Es nuestro duro destino al igual que nuestra existencia.

Si vivo...sobrevivo...

Si sobrevivo...resisto.

 

Y nuestra vida hoy es una temporal sobrevivencia.

La dura resistencia contra el olvido .

Y la cotidiana lucha contra la muerte.

 

Si sobrevivo...vivo.

Si vivo... resisto a la muerte

Y resisto  también al olvido...