Leonardo Perucci

Santiago de Chile

maminigonzaval@yahoo.es

Muñeca mía, hermana, mutación maravillosa

Santiago de Chile, 25 de marzo de 2007

Metamorfosis súbita, vida y muerte juntas, Parábola insólita. Magia de
tu razón y cuerpo. Princesa de los hielos, reina de todo los que te
amamos. Reencarnación perfecta a tus veinticincos plenos.

Mientras acaricio tu fría frente, inerte espacio que voló a nosotros,
me comunico como siempre al derrotero común de nuestras vidas. Luz,
sendero, catapulta, quimera y utopía.

Y estás conmigo y con nosotros: niña, amante, actriz, compañera,
prisionera, torturada, vendedora de empanadas, maestra, madre,
combatiente, amiga y el largo etcétera por el que te quiero.

Caracterización perfecta es la frialdad de tu cuerpo. Nunca estuviste
mejor que en tu propia muerte. Majestuosa y viva como nunca. Bella,
bella y tres veces bella.

Conozco tus secretos como mi propio arcano, fui cómplice incondicional
de tus deseos y amigo en la hora del amigo. Hermano en la hora del
dolor y solidario en el espacio del silencio.

Que difícil será llenar "el breve espacio en que no estás", espacio
que seguirá creciendo en la medida en que nos acerquemos a tu
estancia.

La bandera del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionaria sobre tu
ataúd fue el último de tus mensajes para decirle a Chile, una vez más,
que tu camino fue el correcto y que la tarea comienza una vez más.

Sarita hermana, ojalá nunca descanses en paz para que las nuevas
generaciones vivan en la verdadera paz que tú querías.