Fernando Lamberg

Poeta

fernandolamberg@cantv.net

Fábula de los corderos, la oveja y el fabulista

octubre de 2005

Dos tiernos corderos estaban ante la computadora

entretenidos en sus juegos electrónicos

cuando entró la oveja madre para pedirles

que recibieran la visita de un fabulista.

-El ha venido a buscar algún relato.

Ustedes tendrán muchas historian que contarle.

Los pegueños corderos protestaron.

-No nos alteres de este modo.

¿Quieres provocarnos un trauma?

No podemos interrumpir el juego.

Mamá, ya maté diecisiete ancianos con mi carro.

Mamá, ya destruí cinco ciudades con mis misiles.

No es el momento indicado para entrar de improviso

y afectar de esta manera nuestro sistema nervioso.

Además no queremos que nuestras historias

sean narradas en un libro.

No le gusta leer a nuestros amigos.

Preferimos que la televisión

non presente en vivo y en directo.

¿No sabes que una imagen vale más que cien mil palabras?

Una sola imagen impresiona más

que todas las palabras de un disco compacto.

Pero nos has dado una buena idea.

Sería interesante un juego

en el que pudiéramos cazar fabulistas.

La oveja regresó a la sala

y se disculpó con el visitante.

-Perdone que no pueda cumplir su petición.

¿Qulere usted un cafe? Podríamos conversar un poco.

Han cambiado mucho los corderos

con estos juegos electrónicos.