Andrés Bianque

Poeta chileno

andresbianque@hotmail.com

Cesárea militar, aborto marcial

(Del libro, Poesía en Luto, diciembre de 2004) ISBN 91-973558-0-X  

Y cubrió su vientre...

En un acto heroico, cubrió su vientre.

Convirtió sus dos manos en dos rocas.

Sacrificó su rostro hermoso.

Y en sólo dos minutos le reventaron sus ojos

El cristal de esas dos ventanas cerradas bajo un telón de sangre.

 

Sus dos ojos eran dos gotas de miel derramadas sobre la luna.

Y para ese entonces la luna ya era roja,

Y la miel, a esfuerzo de patadas, la convirtieron en sangre.

Alquimistas el infierno, transformando todo en lava hirviendo.

 

Y la bota se le enterró en los pómulos.

Y su nariz tierna quedó deformada, irreconocible.

Y el nudillo como lobo hambriento le arrancó los dientes.

 

Y sin embargo, se olvidó de su rostro.

Prefirió cubrir su estómago.

 

Se acurrucó, se encogió, se dobló, se arqueó.

Se arrastró, se desdobló, se abrigó.

Y gritó, y lloró y suplicó. Y rogó, e imploró

 

Cuatro militares patean a un ser humano indefenso.

Cuatro militares patean a una mujer embarazada

Cuatro militares patean a la humanidad.

 

Se desmayó, se levantó, se hizo fuerte.

Se quiso hacer más pequeña de lo que era.

Busco afanosamente quedar boca abajo, de bruces.

Se fueron turnando para saltar sobre su espalda.

 

Su espina dorsal se hizo espada contra ellos.

Se hizo espina de rosal tratando de cubrir, de proteger esa flor marina que flotaba

En el océano de sus entrañas y que también luchaba, que también se aferraba a la vida

A pesar del oleaje de golpes contra su madre.

A pesar del temblor adquirido por el espíritu del espanto.

 

¿Una maestra, una estudiante, una guerrillera, una obrera?

 

Cuatro militares se afanan en reventar a una mujer embarazada.

¿De dónde sacan fuerzas para tal acción?

¿Cuánto cobran por esa misión? ¿Quién les paga sus sueldos?

¿Qué honorarios pedirías por torturar a una mujer embarazada?

¿No es dinero? ¿Son tus convicciones, tus ideas?

¿Cuál es el nombre de esa doctrina, de esa ideología?

 

 

 

Se acurrucó, se encogió, se dobló, se arqueó.

Se arrastró, se desdobló, se abrigó.

Y gritó, y lloró y suplicó. Y rogó, e imploró

 

Una alondra recostada sobre el piso, recostada sobre sus alas rotas.

 

Y se transforma en ovillo de acero, en jirón de piedra inquebrantable.

Y las paredes lloran con ella, las baldosas aferran sus manos pequeñas a sus manos yertas.

Ella llora, grita y suplica.

Su alarido indescriptible va trizando los muros.

 

Sus ojos lloran sangre, su nariz rota es un coagulo aterrador

 

La placenta, la sangre y las lágrimas van preñando el tiempo

Van sembrando de flores un jardín de cemento.

Ella llora, grita y suplica

Él o Ella, también llora, también grita, también suplica en su burbuja de mar.

 

Entre patada, placenta y policía

Entre animales, aborto y amenazas

Entre militares, Madre y maldiciones.

 

Su cuerpo diminuto fue una ostra pálida

Transparente de sueños y viajes inconclusos

Su regazo una ostra nacarada

Ostra rota a martillazos

Martillazos insistentes, implacables, insensibles.

 

Y ellos insisten en deformarle la cara a culatazos.

Y dos manos la ahorcan salvajemente

Y los cuatro la empujan hacia un abismo.

Y ella se desentiende.

Entre todos no son capaces de arrancarle las manos de su vientre.

 

Sus costillas delgadas fueron la transitoria jaula fortaleza

Que anidó, que albergó, que protegió ese pájaro de versos

Que fue su bebé.

 

Y por entre las piernas rotas y moreteadas

Va asomando una perla escarlata

Trae un sombrero negrito a modo de cabello

 

Y ella en su último estertor alarga sus dedos rotos

Con su último hueso bueno pasa su mano herida sobre su esfera escarlata

Dos segundos acarició y gozó de su fruta arrancada tempranamente por el invierno.

A pesar de todo, lo pudo ver, la pudo ver

Le tatuó sobre su mollera la palabra libertad.

En dos segundos le contó su vida, el nombre de su padre.

El nombre de los ríos, de los pájaros.

 

Le tatuó sobre la mollera la palabra libertad.

 

Con un corvo oxidado de sangre cortan el cordón umbilical.

Ella lo ve alejarse, lo ve irse para no volver jamás

En un segundo imperceptible mueve sus dedos fracturados,

Le sonríe con su boca echa pedazos y le dice adiós

 

Y después se quedó muerta.

Muerta de cuerpo.

Se quedó tendida de pie en la casa del terror.

 

Rota la trenza que el vientre de su madre tejió, lo levantan para examinarlo.

Sin palmada mediante el crío grita ¡Asesinos!

El recién nacido, el nene, les grita ¡Asesinos!

 

De un lado de la cordillera lo toman de los pies y lo azotan contra el cemento.

Lo azotan hasta cuando ya no queda nada.

Después lo arrojan de vuelta con los restos de su madre,

Para más tarde alimentar a los perros.

Del otro lado de la cordillera, lo levantan, lo escuchan como les grita asesinos

Y ellos ríen  y ríen

Saborean mejor el mate con sangre.

 

Y la leche mezclada con sangre y sangre y más sangre

Va taladrando el concreto, va al encuentro de esa matriz gigante llamada tierra.

Leche materna ensangrentada, útero y napa subterránea.

 

¡Ay Aborto de Raíces, Ay Cesárea Militar de nuestra Historia!

 

Calostro Imperial y su vestido transitorio de lluvia

Leche materna ensangrentada que va tiñendo de rojo las nubes

Que va pintando las flores

Leche materna que abraza los lagos, que besa los ríos

Que amamanta el campo, el trigo, las semillas y los árboles.

Leche materna que corre libre como Pegaso indómito de siglos

Rebeldes sobre la pradera del corazón

 

¡Ay Aborto cuajado de impunidad militar!

 

Suena, cruje y se quiebra.

Le rompen la espalada como a una rama seca.

Le rompen los hombros como quien rompe una carta.

Tomada del pelo le azotan la cabeza contra el piso.

Y ese es sólo el comienzo.

No fue la primera, no será la última.

 

Quieren reemplazar el elixir de la vida, el líquido amniótico

Por su veneno inyectado de fétida amnesia.

 

Se acurrucó, se encogió, se dobló, se arqueó.

Se arrastró, se desdobló, se abrigó.

Y gritó, y lloró y suplicó. Y rogó, e imploró.

 

Y te pregunto…

 

¿Así se extirpa el cáncer de la Revolución?

Aborto Militar.

¿Así engorda tu cuenta en el banco?

 

Es la sangre de los caídos que hecha a andar tu auto, tu bonito carro.

Es el grito de los torturados que hace flamear las velas de tu barco

 

¿Así se combate a la Guerrilla?

¿Cuántas medallas te colgaron al pecho?

 

¡De seguro es un carnaval de Fetos Muertos!

 

¿Cuántas condecoraciones?

¿Dependiendo del número de Violaciones?

¿Este tipo de acción te regaló tu pensión?

Zooldado, capitán general, regi-mientes, especial entrena-miento

¿Algún Remordimiento?

 

Y aquí es donde se me parten los versos

Es aquí donde se hacen impotentes las palabras

Yo quisiera que los versos te abracen el corazón

Porque estos versos vienen del corazón.

 

Como ese corazón que latió esforzado, pujando y empujando el tuyo.

Ese corazón que murió años atrás.

Murió entremedio de contracciones, desgarros de dolor y traidores.

Corazón blindado, escudo de madre, amiga, hermana, compañera y militante.

Ese corazón que a pesar de todo, hizo posible que leas estas líneas.

Que escuches su voz  envuelta en un ramo de frases que han atravesado el tiempo

Para besarte los ojos, tu rostro y tus manos.

 

Procura  ser digno de su sacrificio.

Quizás el infierno te salvó a modo de mascota

Y si tienes la certeza, recuerda sus manos sobre tu mollera

Repitiendo tu primera palabra escuchada.

Libertad.