Alma Aparicio

poetisa chilena

Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile, Investigadora literaria, Diplomada en gestión Cultural (U. Arcis)              

Gestora, fundadora y presidenta de la Agrupación de Escritores de Cerro Navia, Comuna de Santiago de Chile

¿Dónde están?

Del Poemario Soy de verde y lluvia

¿Dónde están aquellos que no están?

Algunos recorrieron cien espacios, cien cadalsos

a punta de metralla.

Sus voces y sus llantos fueron acallados,  

silenciados por las balas.

Otros fueron alejados, expulsados del país.

Algunos retornaron dolidos, vejados,

ofendidos y humillados

con profundas y marcadas cicatrices,

perpetuadas en el alma y en la carne

Aunque pase mucha agua bajo el puente de la patria,

de la historia y de la conciencia de los hombres

los ausentes no se olvidarán.

¿Y aquellas, mis amigas, compañeras de labores?

Aquellas, que encaraban a la muerte,

arrancando de sus garras a los enfermos

en una fría sala de hospital.

¡Aquellas que estaban por la vida! ¿Dónde están?

¡Ellas, las palomas, desfilaron por el río de lo inerte,

arrastrólas el Mapocho de aguas turbias!

Algunas quedaron enredadas, por sus alas, entre arbustos

y otras fueron hasta el mar navegando en la corriente.

¡Mis palomas blancas han partido!

¡Mis palomas blancas ya no están!

¿Y aquellos hombres, amigos, compañeros,

que en las calles marchaban orgullosos.

Esos mismos que luchaban

defendiendo los derechos de igualdad.

Padres, hijos, hermanos o parientes,

los amantes, mis amores ¿dónde están?

¿Y los artistas, los genios, los maestros, los temidos…

esos mismos que brindaban alegrías,

los que regalaban risas,

los que entregaban ilusiones placenteras ¿Dónde están?

Diseminados…Cuerpos diseminados fluyen,

emergen de hoyos profundos

desde el fondo de la tierra virulentos, putrefactos,

malolientes como el olor a pólvora,

como el olor a muerte.

Son los cuerpos de aquellos que pelearon en batallas.

Son los huesos de Víctor, Nelson y Miguel

que volvieron de la guerra

Ellos gritaron ¡Libertad! y fueron vilmente asesinados

por un maldito villano hijo de perra.

Gargantas quedaron mudas y voces silenciadas

con ese silencio doloroso que dejan las metrallas

después de las descargas.

Susurros que vagan sin destino

trae el viento en incesante caminar.

Ha recogido el llanto y el gemido

de mis hermanos y amigos que no pueden regresar.

Sus llantos claman justicia

por las almas inocentes,

esas que trasnochan en fosas clandestinas,

esas que no pidieron abrazarse con la muerte

¿Dónde están?

Yo sólo pregunto ¿Los que faltan en Chile?

¿Dónde están?