Roberto Pontual

Cuadernos Nuevo Sur Sudaca

N° 21-22, julio-diciembre 2006

Homenaje a Paulo Freire. La mejor manera de pensar, es pensar en la práctica

Pedro Puntual, Presidente del Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL), recoge las enseñanzas fundamentales del enorme pedagogo que fuera Paulo Freire, quien había dicho:

"La práctica de la libertad sólo encontrará la adecuada expresión en una pedagogía en que el oprimido tenga condiciones de descubrirse y conquistarse, reflexivamente, como sujeto de su propio destino histórico”, lo cual es planteamiento fundamental de los procesos revolucionarios que se levantan en América Latina.


Paulo Freire murió de una manera previsible: le falló su corazón, porque fue tal vez el órgano que más usó en su vida. La vida y obra de Paulo Freire son, fundamentalmente, un acto de amor a la humanidad. Su estilo de plantear, su manera de formular, su forma de dialogar estaban cargadas de una profunda pasión por la humanidad. Su actividad intelectual tenía como eje fundamental, una profunda búsqueda del pensar en la práctica con el ser humano, el pensar en la práctica educativa con una visión fundamental de la praxis humana.

En la vida y obra de Paulo Freire hay una profunda pasión por la libertad humana, y al mismo tiempo, una rigurosa y siempre renovada búsqueda de una pedagogía de la emancipación. En ese sentido, podemos decir que la obra de Paulo Freire va más allá de sus formulaciones, de sus escritos; está muy marcada por la singularidad de su conducta, del ejemplo que él nos da. A mí me gustaría decir incluso, que la profunda presencia de Paulo en muchos lugares está ligada a una característica fundamental que marcó toda su vida y toda su obra, y es su incesante búsqueda de la coherencia. Coherencia, que no es dogmatismo, sino la búsqueda de renovación de su pensamiento a la luz de los nuevos desafíos en los distintos tiempos históricos.

Intentando extraer algunos ejes temáticos de su vida y su obra, yo opté por seleccionar siete de ellos, partiendo del hecho de que siete es un número bíblico que representa a muchos, y escogí siete porque no podía hablar de todos.

1. Tal vez Paulo Freire sea más conocido por haber creado un método de alfabetización de jóvenes y adultos, de gran multiplicación en muchos países. Pero la vida y la obra de Paulo Freire fueron mucho más allá de la creación de un método de alfabetización. Paulo fue un filósofo de la educación que consiguió construir un cuerpo teórico y una pedagogía volcada a la práctica, volcada a la acción transformadora. Decía Paulo: "la mejor manera de pensar, es pensar en la práctica".

Su pedagogía siempre fue una pedagogía posicional, una pedagogía que rechazó la idea de neutralidad. Nos recordaba Paulo con mucha insistencia: "la neutralidad no es posible en el arte educativo y en el acto educativo. Mi punto de vista es el de los excluidos, el de los condenados de la tierra".

2. Su pedagogía tiene que ver con la idea de cambio, eso se expresó en el título mismo de sus obras más completas, más amplias. A finales de los años 50 su primer gran obra "Educación como práctica de la libertad". En los años 60, exiliado en Chile, escribió "La pedagogía del oprimido". En el año 1992, haciendo una relectura de "La pedagogía del oprimido", escribió "Pedagogía de la esperanza". Y su último escrito, "Pedagogía de la autonomía". Libertad, visión de los oprimidos, esperanza y autonomía, son ejes fundamentales en la obra de Paulo, con un posicionamiento muy claro hacía el cambio y la transformación.

3. Paulo Freire propugnó desde el momento en que construyó su método de alfabetización, que el dominio de la palabra, el saber escribir, el saber leer, solamente tienen sentido si se traduce en una mejor lectura del mundo, una mejor lectura del contexto del hombre. Decía que en cierto sentido, la lectura del mundo precede a la lectura de la palabra. Si examinamos su vida, toda su obra, Paulo Freire siempre procuró renovar su lectura del mundo y autocriticarse en varios momentos. Diría que en sus escritos más recientes, Paulo Freire estaba expresando con mucha radicalidad -que él siempre pedía que no se confundiera con sectarismo-, su indignación frente a lo que él llamaba el cinismo de una ideología fatalista, que propugna que la realidad es así mismo, que los excluidos tienen que continuar existiendo, que la historia está en su fin. Paulo se manifestaba profundamente indignado con la hegemonía de esa concepción fatalista. El procuraba oponer a ello la idea de la esperanza, de una utopía transformadora y posible.

4. Su preocupación de reafirmar su oposición a la ética del mercado que anula al individuo, y propone la homogeneización de todo. Y a esa ética opone la necesaria revalorización de los valores éticos del ser humano universal. De ahí con mucho destaque aparece la idea de solidaridad, la idea de la autonomía, la idea de la diversidad. Paulo insistía mucho en que una construcción democrática, una práctica educativa democrática, tenía que respetar profundamente la diversidad cultural, la existencia del otro, el respeto a la diferencia; y enfatizaba sobre una actitud en la construcción de esa ética del ser humano: la HUMILDAD. El decía: "cuando hablo de humildad, no estoy hablando de humillación, estoy hablando de una actitud fundamental de reconocer que en el otro hay siempre una parte de verdad, mismo en el otro contra el cual nosotros estamos luchando".

Hablaba, como consecuencia de esa actitud, de una necesaria tolerancia, que no es resignación. Una tolerancia que significa diálogo, que significa una actitud fundamental que estaba presente en toda la práctica cotidiana de Paulo Freire: "la actitud de escuchar, que está más allá de oír. Muchas veces nosotros oímos muchas cosas, pero tenemos que tratar de escuchar lo que el otro está queriéndonos decir, esto es una actitud fundamental", nos dice.

Finalmente, él hablaba de la perseverancia. Todo este proceso de construcción utópica, de construcción democrática, exige una profunda perseverancia para transformar las dificultades en un campo de posibilidades. Paulo decía: "la perseverancia hay que colocarla antes de una actitud, en la paciente impaciencia de transformar el mundo".

5. Una quinta característica es el tema del diálogo y del conflicto, muy presentes en la vida de Paulo Freire. Tanto el diálogo como el conflicto, él los propugnaba como factores constitutivos de un proceso de construcción democrática.

En uno de los muchos espacios de convivencia con él, cuando trabajamos juntos en la Alcaldía de San Pablo en la gestión de la alcaldesa Luisa Erundina, Paulo fue el secretario municipal de educación y siempre insistía, luego de haber enfrentado situaciones difíciles, en que el conflicto era inherente a la construcción de un proceso democrático. Que nuestra tarea fundamental era lo que él denominaba "pedagogizar el mundo", tornar el conflicto en un espacio de reconocimiento recíproco de confrontación, pero también de negociación.

6. Una sexta característica es la idea de que un proceso de construcción, de una ciudadanía activa, de la construcción de un sujeto histórico, sólo puede hacerse con una marcada intencionalidad educativa. Y ahí hay nuevamente una importante formulación muy dialéctica de Paulo: "si es verdad que la ciudadanía no se construye apenas con la educación, también es verdad que sin ella no se construye la ciudadanía", solía decir. O sea, él reconocía con mucha claridad los alcances y los límites de la educación.

7. Una séptima característica tiene que ver con la necesaria búsqueda de estimular en toda la práctica educativa el gusto por la curiosidad. Paulo entendía la curiosidad como el motor fundamental del proceso de construcción de conocimiento. Un conocimiento que nunca está acabado, y que se construye colectivamente. Esta idea fundamental está también muy marcada en el título de su obra llamada "Pedagogía de la pregunta". Decía Paulo que tal vez la manera más instigante de parte de un educador que pretende generar un proceso de construcción colectiva de conocimiento, es saber preguntar, es estimular el hábito de preguntar sobre la realidad.

En la última entrevista que concedió Paulo Freire a la TV Comunitaria de la Universidad Católica de San Pablo, se le preguntó qué opinaba sobre la marcha que había realizado el Movimiento de los Sin Tierra (MST). Paulo, con lucidez y al mismo tiempo con mucha ternura, respondió: "yo sueño con un país y con una América Latina donde se organicen muchas marchas: la de los sin tierra, y también la de los que no pueden ir a la escuela y la marcha de los que fueron a la escuela y fueron reprobados. La marcha de los discriminados, la de los que intentaron amar y no pudieron. La marcha de los que intentaron ser y no lo consiguieron".

Entonces homenajeando a Paulo Freire, propongo que nosotros continuemos mirando en su centro y organizando la marcha de aquellos que creen en la esperanza de transformar nuestro mundo. Muchas gracias.