Paulino Núñez

Cuadernos Nuevo Sur Sudaca

N° 21-22, julio-diciembre 2006

Nuevo Sur (Teología + Humanismo = SSXXI)

Comentarios acerca del Primer simposio internacional sobre deuda pública, auditoria popular y

alternativas de ahorro e inversión para los pueblos de América Latina”

“Hacer real lo posible”

Marcos Arruda

Hoy, lunes 25 de Septiembre 2006, antes de comenzar este breve pero obligado relato, para su mejor entendimiento, tengo que confesarme emocionalmente fatigado; la sesión de clausura del día de ayer fue, tanto intelectual como emocionalmente, de intensidad que nunca antes había vivido en ningún evento de tal naturaleza. Vayan a sus organizadores y auspiciadores –personas e instituciones-, ponentes, participantes y trabajador@s, las más cálidas palabras de agradecimiento, estímulo y expresión de éxito; fue algo memorable y  - creo – que el tiempo próximo nos dirá: trascendente. 

Pese a la bien establecida reputación intelectual y revolucionaria de la mayoría de l@s ponentes, sus contribuciones aquí – todas originales e inéditas – marcan nuevas cimas de sus propios logros acumulados; a su par, irrumpen aquí para la escena NuestrAmericana y universal de construcción de “Otro Mundo Mejor y Posible”, toda una brillante pléyade (¿Cruz del Sur?) de enormes valores hasta estos días inéditos para mi conciencia –tal vez también para la de much@s de ustedes-.   Esta impresionante generación de relevo intelectual y moral, proveniente de toda la geografía de NuestrAmérica, llegó a la cita cargada de sesudas ponencias excelentemente investigadas y magistralmente presentadas. Centro América –tan cerca de las dos águilas endiabladas del norte- estuvo magníficamente representada con ponencias sobresalientes (ver www.cadtm.org  y www.oid-ido.org) y, para golpearnos en la herida que más nos duele, Jubileo-SUR nos trajo de Haití, la sonora voz revolucionaria de Camille Chalmers,  digno descendiente de Toussaint L’Overture. Cuba, Colombia, Ecuador, Perú…   Argentina, en las muy educadas voces de Jorge Marchini y Claudio Katz del EDI…, pero Brasil… simplemente nos despampanó… con su muy generosa contribución, tanto en cantidad como en calidad; Theotonio Dos Santos también nos iluminó con sus claras ideas y sonoras palabras.   

La magnitud de la ganancia –en términos de valores intelectuales y morales– para la lucha de construcción en que estamos comprometid@s y “andamos fajad@s” me parece considerable, tan considerable como el “salto adelante” con que la experiencia en relato le impulsó a mi “fe” en la victoria de nuestros pueblos en nuestras luchas por la dignidad y la felicidad  que la historia nos ha robado y tan mezquina, bárbara y brutalmente se empecina en seguirlo haciendo imperialmente, a la vez que negándonos nuestro justo y natural derecho a recuperarlas y disfrutarlas. 

Esa “fe” que hoy menciono, hace tan sólo cuatro días no pasaba de ser “esperanza”… y, debo reconocer, un tanto difusa… (Ya van dos “virtudes teologales”, amiga Beverly… Pronto llegamos a la tercera… que –creo– tiene que ser –sin dejar de ser– mucho más). Me luce hoy –después de la experiencia que narro– bastante indudable que esta enorme nueva generación de altruistas sembradoras y sembradores –de ideas y amor-, por la naturaleza de la semilla que esparcen a las buenas gentes de esta ubérrima tierra, van (vamos) a tener mejor fortuna que nuestros fallidos sembradores pasados de petróleo (si bien éste también puede ayudar a fertilizar y…, entre quienes menciono, está Francisco Mieres, discípulo de Juan Pablo Pérez Alfonso). Creo entonces ahora –tengo “fe”– que con la nueva siembra y polinización, más los viejos recursos de fertilización, más voluntaria, generosa y sabiamente usados, NuestrAmérica reverdecerá, florecerá y, si aprendemos  controlar las plagas que nos siguen asediando, fructificará gloriosamente como en la Oda de Don Andrés Bello. 

Si bien la temática, orientada por el título, se centró en la Deuda – con énfasis renovado en la Deuda Interna y los nuevos mecanismos perversos presentes en ella -, las ideas específicas más prometedoras surgieron en el ámbito de las ideas constructivas (sin ignorar lo que tenemos que “deconstruir”), y un equipo de trabajo específico quedó formalizado – bajo la coordinación del CIM-, para la elaboración de una Propuesta Concreta – técnica, para uso político – para la creación del Banco Solidario del Sur. (Nombre propuesto por el eminente y bondadoso Marcos Arruda, toda una institución de humanidad superior, responsable de la existencia activa de varias instituciones brasileñas y universales de promoción del Poder Popular, y autor de, entre muchos otros, el libro “Tornar Real o Possivel”, todo un Evangelio humanista, teológico y socialista).

Y, antes de cerrar este bello cuento de FE y ESPERANZA, no quiero hacerlo, querida Beverly (Beverly Keene, Coordinadora General de Jubileo SUR, que preside Adolfo Pérez Esquivel), sin tratar de explicarme en algo que dije – en relación con Haití– y que no pareció caerte bien. Lo intento:

Uno de los más trascendentes logros intelectuales para el avance revolucionario hacia lo que hoy estamos tratando de definir ideológicamente y llenar con contenidos programáticos, el Socialismo del Siglo XXI -creo-, fue la solución del conflicto ideológico –que nos ataba, e impedía el avance revolucionario– con el materialismo histórico;  tal aparentemente suave paso –con sus naturales traumas y mártires– fue, y es para nuestra realidad de hoy, un enorme “saldo adelante” hacia nuestro destino.   Ni yo ni nadie –sigo creyendo-, podemos negarle –como a las tres virtudes– su génesis teológica, su “virtud teologal”. (También en el “Federalismo Integral” está presente el pensamiento y el sentimiento de Theillard de Chardín…). Innecesario ya decirlo…, esa bella contribución fue –y es– la “Teología de la Liberación”, una gran contribución teológica NuestrAmericana a la filosofía. (Para mi percepción, el gran Marcos Arruda encarna casi idealmente tan afortunada síntesis).    

Amiga, ya podemos –también yo– ser a la vez creyentes y revolucionarios…, no hay contradicción; ya podemos –coherentemente– andar por este mundo uniendo nuestras prédicas aunque, en el fondo, difieran algo en intensidad y, tal vez también, en sus respectivas intenciones revolucionarias…, pero objetivamente, la unión –ecuménica- de nuestros esfuerzos, más que suma, por obra de la sinergia, es multiplicación.   (Poco le importa al sujeto de nuestro esfuerzo –el pueblo doliente de todos los pueblos– que “Jubileo” implique perdón, en tanto que algun@s aspiramos a lograr, no sólo la anulación, sino también, en la medida de lo posible a hacer realidad, la devolución…, de nuestra dignidad, nuestra alegría, nuestra felicidad. Entonces…, en nuestra afortunada junta, NO hay contradicción… La contradicción –aun sigo creyendo– casi fue fabricada por algunos “científicos” al intentar extirparle al ser humano su espíritu… (tal vez confundiéndolo con el “alma” de ciertas religiones).   

Si bien el cuajar de la Teología de la Liberación tiene toda una legión de constructor@s y mártires muy mentad@s y recordad@s, hago aquí cuestión de honor el imprimir el nombre de uno de los más excelsos, por lo superiormente modesto, silencioso fuera de su grata poesía… Se trata de Cintio Vitier, catequizador de nada menos que… Fidel Castro. 

Era en relación con Haití, donde ustedes están haciendo una muy meritoria obra y, explicando, cuando dije “no sólo en términos religiosos…”, tenía en mente –y aun tengo– el lastre genético de mi experiencia religiosa de “galleguito”… trasplantado. En tal experiencia, la virtud teologal “caridad”, era perversamente usada para mantener las otras dos: fe y esperanza; una repugnante especie de trueque coactivo. 

En Haití y en todas partes, necesitamos que la caridad, sin dejar de ser virtud teologal de todos los creyentes en todos sus dioses (yo soy panteísta), tiene que ser también lo que siempre ha sido en el derecho natural, y así ser llevada en nuestras mochilas de cooperantes y Promotores del Poder Popular y la Justicia Social: como un derecho de justicia que les debemos a l@s menos afortunad@s, devolviéndoles algo más sólido que la esperanza…, o sea: la fe en sí mism@s y sus –nuestr@s– congéneres: la Humanidad toda. 

Y, ahora si cierro… y quiero hacerlo con las mismas palabras que comencé (ver epígrafe, arriba), más otras que tampoco son mías: 

“Hagamos REAL lo posible”

Si hemos de hacerlo, será con los valores superiores del Humanismo y su consecuencia política: El Socialismo…  (del Siglo XXI…). 

“Ni Marx, ni menos”. 

Ponencias disponibles: http://www.oid-ido.org/oid-ido.php3?id_article=371