Oscar Rotundo

Cuadernos Nuevo Sur Sudaca

N° 21-22, julio-diciembre 2006

En un nuevo aniversario de la caída en combate de Ernesto Che Guevara, en Venezuela preparamos una nueva derrota del imperialismo

El Secretario General de la Coordinadora Continental Bolivariana, Oscar Rotundo, rinde homenaje a la lucidez del pensamiento guevariano a la luz de la lucha contra el Imperio que cobra cada día más fuerza en el mundo entero. 

Nadie puede negar que este nuevo milenio ha comenzado con una recomposición del movimiento antiimperialista a nivel mundial y que el crecimiento de las tensiones en distintas áreas del planeta ha comprometido el destino político del imperio, ya que la pérdida de consenso con la que contara en la década del noventa para cometer sus tropelías ya no es la misma, e incluso el propio pueblo norteamericano ha salido a las calles a reclamarle por el costo humano y económico de sus negocios militares que también han perjudicado la vida a esa nación. 

El famoso pensamiento del Che de “crear  dos, tres, muchos vietnams” hoy toma formas determinadas en un mapa político complejo a escala planetaria, que obliga al imperialismo a enfrentarse con los pueblos, que mediante todas las formas de lucha, lo hostigan y acorralan en los escenarios más diversos. 

La heroica lucha del pueblo y gobierno cubano que ha emprendido una ofensiva feroz, desbaratando las artimañas del imperio y su política de sometimiento a través del bloqueo criminal y terrorista, convirtiendo lo que se suponía una derrota en un triunfo abrumador que lo sitúan en una nueva posición en la que se conjugan la presidencia de los Países No Alineados, la reversión del entramado que había propiciado EE.UU. con su discurso a favor de la “Lucha contra el Terrorismo”, que en el marco de la “Batalla de las Ideas”  ha producido el desenmascaramiento de la doble moral del imperio, que manipula la sentencia y el encarcelamiento de los Cinco Patriotas Cubanos y por otro lado protege al terrorista Luís Posadas Carriles, al igual que los otros miembros de la banda que atentara contra el pueblo y gobierno de Cuba y participara de actividades genocidas en distintos países de América. 

Las derrota del Plan Colombia y el Plan Patriota a manos de la insurgencia Colombiana de las FARC-EP, que a través de su accionar político y militar han llevado al fascista Uribe Vélez a la necesidad de articular un estrategia diferente a la que elaborara hace unos años, en función de la imposibilidad de poder derrotar y exterminar a las FARC.-EP, hace que este, trate de generar un panorama de pacificación y conciliación que dé aire a su política de entrega neoliberal en el marco del TLC y los acuerdos pautados con EE.UU. y que impida que  la conformación de un frente de resistencia lleve a una crisis que genere la toma del poder por parte de las fuerzas patrióticas y revolucionarias.

Uribe manipula a la opinión publica a través del chantaje sobre un acuerdo para la realización del “Canje Humanitario” en el que se establezca un antecedente que equipare a los paramilitares a su servicio, con las fuerzas populares que luchan contra su política, para que en un marco de impunidad, se genere un escenario político en el que no se retrotraigan los planes del imperio.  

Por otra parte la fabulosa movilización de conciencia y resistencia en torno a la imposición del ALCA y los TLC en los países de Nuestra América y la participación de una gran diversidad de sectores populares en foros y talleres sobre esta temática, en la cual no sólo se articula la denuncia, sino también la elaboración de  propuestas asociativas alternativas que contemplan la coordinación de canales institucionales con las experiencias que se construyen desde las bases.  Esto genera la amalgama de una serie de intereses que apuntalan la materialización de experiencias que refuerzan la tendencia hacia la construcción del socialismo en nuestro continente y que  ha encontrado en Venezuela un punto referencial al que constituye la experiencia cubana. 

El mantenimiento y la transformación de la revolución bolivariana, a la que podemos catalogar como “nueva vanguardia en la lucha antiimperialista a escala mundial”, sitúa a los revolucionarios de Venezuela y del resto del mundo ante la responsabilidad de materializar los postulados y planteamientos estratégicos enarbolados por el presidente Hugo Chávez en los que se contempla la construcción estratégica de una realidad política en la cual la conformación de un mundo pluripolar lleve a la derrota definitiva  la experiencia imperial encarada por EE.UU  y sus aliados. Todo ello en base a una política de saqueo y expropiación que ha llevado a los pueblos del planeta a una escalada bélica sobre la cual  ha incrementado su capital y ha propiciado el control de los recursos energéticos estratégicos en el mundo. 

La  reconstitución de un mapa político que tenga como “elemento determinante la participación en las decisiones de los países del Sur  y su mancomunión de intereses, constituye un impredecible teatro de operaciones para el imperialismo, en el cual  la inclusión de Venezuela como miembro del Consejo de Seguridad, generará que este organismo se constituya en una herramienta al servicio de la paz y de la derrota de la pobreza, inaugurando un nuevo tiempo, de políticas no hegemónicas al servicio de las oligarquías. 

A esto debemos sumar el aporte fundamental, que para el debate teórico y reflexivo del campo revolucionario y progresista, ha significado la manifestación del primer mandatario Hugo Chávez, de construir desde la revolución bolivariana una experiencia de socialismo de nuevo tipo en base al aporte de las experiencias históricas y a las condiciones que se presenten en el país en el marco de la construcción del Poder Popular.

Esta manifestación no es una expresión de deseo, o un anhelo subjetivo, es un desafío en el cual la participación popular es fundamental y dentro de ella, la de las expresiones revolucionarias que deben acompañar este proceso de conciencia en la praxis, siendo los ejecutores de las herramientas imprescindibles para la construcción de este Poder Popular. 

La formación ideológica y política de este componente popular, llamado a ser el protagonista sine qua non del nuevo socialismo en Venezuela, no puede darse desde un escritorio o en compartimientos cerrados: debe darse en el seno del pueblo, con el pueblo y a la luz de la concreción de los lineamientos para la Nueva Etapa y en base a la lucha para derrotar la corrupción, el clientelismo político, el burocratismo y las deformaciones en el plan funcional de la política nacional a manos de las viejas prácticas cuartarepublicanas, sin perder de vista que la batalla de la Hora,  se dará sin duda este 3 de diciembre, con la derrota del los planes del imperio encarnados en  la oposición entreguista y cipaya. 

Es así que, la Batalla de Miranda, constituye en este momento un planteamiento que nos sitúa ante un nuevo proceso de recomposición  y reagrupamiento de fuerzas para enfrentar los nuevos compromisos en la derrota del imperio.  No se trata de una formal articulación de carácter electoral, pues, en el marco de los nuevos pronunciamientos del presidente sobre la discusión de la estructuración de un  partido único para la revolución y en el tránsito de la construcción del poder popular fundamentado en la experiencia de los Consejos Comunales y de los demás mecanismos de ejecución para la política estratégica nacional, como las Misiones,  los Comités de Tierra, etc., vencer la estrategia del enemigo significará la conformación de un nuevo escenario político cualitativamente superior, en el cual el nuevo periodo gubernamental del presidente Chávez y su pueblo, forjará la multiplicación de los combates en los cuales a escala mundial se reproduzcan “los vietnams” a los que se refería el Che con tanta agudeza en su visión antiimperialista, y desde los que se genere la derrota en todos los terrenos de la política imperial y la construcción de una historia de libertad con justicia social para toda la humanidad.