Declaración Alternativa de Santo Domingo

junio de 2006

Cuadernos Nuevo Sur Sudaca

N° 21-22, julio-diciembre 2006

En ocasión de la XXXVI reunión ordinaria de la OEA, reunida en Santo Domingo en junio 2006, organizaciones sociales y personas de la República Dominicana y de otros países y regiones de América, se reunieron en Asamblea para discutir la situación de nuestros pueblos y naciones y emitir esta Declaración Alternativa de Santo Domingo:  

Preámbulo

El mundo avanza; avanzan los pueblos.

Ya no pueden seguir siendo dirigidos como hasta ahora.

La humanidad se divide cada vez más entre los que aceptan pasivamente que los Estados Unidos y demás miembros de la Triada (Japón y Europa) impongan el "nuevo orden internacional", que avasalla y oprime al grueso de las naciones y pueblos del mundo, y en el otro lado, los pueblos y gobiernos que luchan contra estos designios, creando una situación completamente nueva, que ya no puede ser ignorada.  

Hoy es momento para generalizar las posiciones dignas, que siempre las ha habido en nuestra América y el mundo.   Momento para luchar contra los partidarios de la reconolización de nuestros pueblos y naciones.  

Por eso, como colofón de esta Declaración Alternativa de Santo Domingo, nos permitimos demandar a esta XXXVI Asamblea Ordinaria de la OEA, incluir en su temario el clamor de nuestros pueblos, en puntos tan urgentes como:

a.    La condonación de la deuda externa que impide el desarrollo de la región latino-caribeña.

b.    La soberanía de nuestras naciones y pueblos sobre nuestro petróleo, gas, carbón, riquezas mineras, agua, mares, riquezas marítimas, fauna, flora y biodiversidad conservada.

c.    La retirada del continente latinoamericano y del caribe de las bases y las fuerzas militares de Estados Unidos y otras potencias mundiales.

d.    Las demandas de los inmigrantes latinos y tercermundistas frente al poder estadounidense, incluido el reclamo al gobierno estadounidense para que desista de la construcción del muro en su frontera Sur.

e.    Condenar la política ingerencista del gobierno de los Estados Unidos contra nuestras Naciones y pueblos, derogando para siempre la absurda y grotesca política de mantener fuera de la OEA a Naciones, que como Cuba, tienen todo el derecho a elegir libremente su sistema político, su modelo de sociedad y su gobierno.

f.   Demandar el cese del bloqueo contra Cuba, contrario a la Soberanía y Autodeterminación de las naciones así como el desmantelamiento de la Base Militar Norteamericana de Guantánamo, una afrenta a las naciones libres del mundo y al derecho internacional.

g.  Demandar la independencia de Puerto Rico, restituyéndole a su heroico pueblo la Soberanía sobre su territorio y su autodeterminación.

h.  Asimismo, condenar la intervención militar en Haití. Haití requiere la solidaridad de los pueblos y las Naciones, en ningún caso intervención militar, cual que sea la excusa.  

Establecidas estas demandas, ante  la XXXVI Asamblea Ordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), procedemos a exponer la Declaración:

¡POR LA AUTODETERMINACION Y DIGNIDAD DE NUESTROS PUEBLOS!

Nuestra América, la Patria Grande que soñó Bolívar, no puede seguir avasallada por el imperio estadounidense, las corporaciones transnacionales, las oligarquías locales y los partidos y demás instituciones a su servicio, como ha venido ocurriendo hasta ahora.

Hoy, la lucha y la resistencia predomina cada vez más sobre la sumisión y el conformismo.

Las Naciones de América y el Caribe no estamos dispuestas a seguir aceptando las imposiciones que dictan los Estados Unidos y demás potencias de la Triada (Japón y Europa)

 

El imperialismo, con su atropellante trayectoria sobre América Latina y el Caribe, y ahora con su persistente y destructiva dinámica neoliberal:

 

Ha empobrecido de tal forma los seres humanos y la naturaleza de nuestro continente,

Ha envenenado en tal nivel su medio ambiente,

Ha negado y atropellado en tal dimensión su diversidad nacional y su autodeterminación,

Ha potenciado de tal manera la discriminación racial, la exclusión de los pueblos originarios y la opresión de género…  

¡Que ha llevado a nuestras sociedades a situaciones realmente insoportables e insostenibles!

Los gobiernos estadounidenses y las instituciones financieras que le garantizan sus políticas (FMI, BM, BID, OMC), han impuesto ajustes, privatizaciones, políticas impositivas y Tratados de Libre Comercio que agravan día a día esa dramática realidad.   

Han incrementado la inseguridad alimentaría, el despojo de nuestras riquezas y el saqueo de valiosos recursos naturales.  

Asimismo, el pago forzado de una deuda externa contraída para compensar los injustos desequilibrios comerciales que provoca la dependencia impuesta, sumado a las enormes desigualdades en el acceso a la propiedad y al ingreso, ahoga toda posibilidad de desarrollo y bienestar social a nuestros pueblos.   

Su modelo de democracia representativa y su partidismo tradicional, después de reemplazar dictaduras militares y tiranías oprobiosas impuestas por E.E.U.U., han resultado democracias secuestradas, corrompidas y pervertidas, reproductoras del modelo económico, político, social y cultural que ahoga las justas aspiraciones de nuestros pueblos.

Los pueblos de América resisten estas políticas imperiales, impulsan nuevas luchas y se preparan para batallas más significativas.  

Y en el caso de las clases gobernantes y los nuevos colonizadores, la justa resistencia y demandas de nuestros pueblos, los motiva a endurecer sus cuestionados mecanismos de dominación y a profundizar la dependencia de nuestras naciones.  

Por eso, desde lo más profundo del alma de las sociedades latinoamericanas y      caribeñas, brota el anhelo de cambio y transformación, al tiempo que su ejemplar resistencia se transforma progresivamente en esperanzadora ofensiva.    

Nuestros pueblos no quieren seguir viviendo como se lo han impuesto. Anhelan, por el contrario, democracia verdadera, justicia, equidad social, autodeterminación, independencia real y vida digna. 

En todos los escenarios de lucha se expresa el clamor por esas demandas: en los combates sociales, en las luchas extra-institucionales, en las insurgencias armadas y en las competencias electorales. Y en todos ellos, el imperialismo estadounidense y las derechas están recibiendo reveses y derrotas de diferentes signos.   

Las crisis de gobernabilidad son sumamente frecuentes en una parte de nuestros países y los grandes paros con movilizaciones tumban presidentes y cambian gobiernos.    

Las derechas pierden elecciones frente a las izquierdas y centroizquierdas.   

La voluntad de cambios presiona las compuertas que los impiden, agrietan murallas y perforan los diques de contención establecidos.    

La era neoliberal del capitalismo está siendo impugnada desde las bases de nuestras sociedades, saturadas de injusticias y sufrimientos.  

Y no es tanto la globalización en sí misma la causante de tantos males en nuestros pueblos; la causante de todos estos males es la globalización o mundialización del modelo económico, político, social y cultural neoliberal, cuya divisa principal es garantizar las ganancias de las multinacionales y del capital financiero, y cuyo único mecanismo de regulación es el mercado.   

Y para imponer ese orden liberal en todo el mundo, a contrapelo de la justa resistencia de los pueblos, las grandes potencias de la Triada (Japón, Estados Unidos, Europa) han asumido la política de los Estados Unidos de "Guerra Preventiva", creando bases militares y otras formas de intervención militar en los cinco continentes, debilitando la ONU (que es la institución internacional más representativa de los pueblos y naciones), fortaleciendo la OTAN (Alianza militar hegemonizada por los EE.UU.), haciendo añicos la Soberanía de los pueblos, y permitiendo a los Estados Unidos aplicar libremente esa estrategia contra los países de nuestro continente.  

A eso responden la reestructuración y expansión de sus bases militares en el Caribe, Centroamérica y Suramérica, la intervención militar en Haití, la presencia de tropas, campos de entrenamiento y acuerdos militares en Republica Dominicana, las operaciones "Nuevo Horizontes", las maniobras-ensayos tipo "Confraternidad de las Américas", los constantes ejercicios navales en el Caribe y el Pacifico. 

En este orden, el Caribe está contemplado como parte de su retaguardia militar estratégica , una especie de frontera imperial sub-regional, lo que explica tanto el reforzamiento de la recolonización económica como el incremento de su presencia militar.   

En el centro de esta determinación imperialista está el debilitamiento creciente de sus resortes de dominación política y económica en la región, junto a su enorme carencia y avidez de petróleo, gas, carbón, agua, minerales estratégicos y biodiversidad conservada.  

Pero el mapa político ha cambiado en forma desfavorable a los intereses de Washington. Las victorias contra las políticas neoliberales, la corrupción y la prolongada dominación de los partido tradicionales se suceden una tras otra, dando lugar a cambios progresistas de diferentes contenidos, profundidades y consistencia.  

Desde los pueblos, desde estas luchas, América Latina y el Caribe están construyendo su propia agenda alternativa:  

· Democracia verdadera: participativa, económica, política, social, cultural, de género; con

   procesos constituyentes y nuevas constituciones que respondan a ese propósito.

·  Soberanía política, económica y militar.

·  Seguridad alimentaria

·  Condonación de la deuda externa y reclamo de la deuda social a las potencias coloniales y

   neo-coloniales.

·  Autodeterminación de las naciones, etnias y pueblos originarios.

·  Ambiente sano.

·  Recuperación de todas las riquezas naturales, reservas científicas, históricas y culturales.

·  Región libre de bases militares, maniobras y ensayos imperialistas.  

Y en esa agenda no puede faltar la respuesta a la realidad de abusos, discriminaciones, exclusiones y violaciones de derechos humanos esenciales que afecta a los (as) inmigrantes de nuestra América y del tercer mundo en los EEUU, quienes han escrito, en días recientes, páginas de lucha extraordinarias.  

Las luchas de nuestros pueblos se desarrollan en amplitud y profundidad  

La revolución cubana sobrevive y crece exhibiendo un despliegue de dignidad.   

La revolución bolivariana de Venezuela le devuelve actualidad a las transformaciones antiimperialistas y anticapitalistas y al debate sobre el socialismo.  

La victoria de Evo Morales y la reciente nacionalización de los hidrocarburos en ese país son victorias populares y patrióticas transcendentes.    

Las políticas progresistas de esos gobiernos y las coincidencias parciales con otros, le han dado aliento al proyecto de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), han bloqueado le ALCA, han ampliado la resistencia respecto a los TLC, han abierto caminos a Petrocaribe y a Petroámerica y han creado un clima mas propicio para la cooperación y al autodeterminación en al región.   

Sólo un rotundo fracaso le espera a los que intenten impedir con el uso de la fuerza militar esa oleada de luchas y cambios.