Declaración final de la Cumbre de los Pueblos del Sur de África

Maseru, Lesotho, agosto de 2006

Cuadernos Nuevo Sur Sudaca

N° 21-22, julio-diciembre 2006

“RECLAMAR A LA COMUNIDAD SUDAFRICANA DE DESARROLLO (CSAD) POR LA SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS Y LA COOPERACIÓN  PARA EL DESARROLLO” 

“¡SECHABA SEA BOLAOA!”  

Somos los representantes de muchas  redes  de justicia económica, movimientos  de desarrollo social, de mujeres, de jóvenes y de agricultores a pequeña escala, de derechos humanos, organizaciones de educación y medioambiente, y muchas otras de  toda la región del Sur de África. Nos hemos reunido en Maseru bajo los auspicios de la Red Sudafricana de Solidaridad de los Pueblos (SAPSN), y con el apoyo de Desarrollo para la Educación por la Paz (DPE) como nuestro anfitrión en Lesotho. Hemos venido para realizar una Cumbre de los Pueblos para analizar nuestra situación y compartir nuestros puntos de vista sobre el estado del desarrollo y la cooperación regional. Estamos aquí para presentar nuestro parecer a la Cumbre de Jefes de Estado y a la reunión de ministros gubernamentales en Maseru, 16 al 18 de Agosto de 2006. 

 Hemos intercambiado información sobre  los acuciantes desafíos económicos, sociales y de desempleo que enfrentan los pueblos de  nuestros respectivos países.  Nos hemos emocionado con la poesía, canciones y dramatizaciones de las muchas crisis y formas de sufrimiento de nuestra gente, particularmente  las mujeres y los niños. Pero también hemos enfocado nuestra atención sobre el estado general de la cooperación regional intergubernamental en estos temas, y la necesidad de que respondan a las necesidades y aspiraciones compartidas de nuestros pueblos. 

Como corolario de nuestras largas discusiones, apoyamos las profundas afirmaciones y aspiraciones de solidaridad regional y cooperación para el desarrollo regional  expresadas en la Declaración de los Pueblos durante un encuentro similar organizado por  el SAPSN paralelo a la Cumbre Gubernamental CSAD en Windhoek en Agosto de 2000. 

Notamos con profunda preocupación que las críticas observaciones hechas durante esa reunión de SAPSN y en muchas otras reuniones similares, continúan siendo ciertas; y  que las importantes  recomendaciones que hicieron no se han visto reflejadas en un progreso sólido en éstos y otros asuntos urgentes. 

Estamos profundamente preocupados porque desde el 2000, las situaciones sociales y de derechos humanos en los países de nuestra región se han  tornado más agudas y la crisis de desempleo, pobreza y de HIV/SIDA, y el incumplimiento de los derechos humanos básicos continua. 

Estamos también  preocupados porque las instituciones  neo-liberales internacionales y los gobiernos poderosos de afuera de nuestra región continúan entrometiéndose en nuestras discusiones regionales, negociaciones y esfuerzos, en  asuntos  cruciales para nosotros. 

Nos preocupa particularmente que el plan  de la UE para el llamado Acuerdo de Asociación Económica (EPA) con nuestros  países, está teniendo el efecto de dividir al CSAD en dos grupos y debilitar el potencial de nuestros programas económicos para  el desarrollo social y económico mutuo. Hacemos un llamado a todos los gobiernos del CSAD para rechazar este plan divisivo de la UE diseñado para servir a los intereses de sus propios exportadores e inversores. 

Nos preocupan igualmente las condicionalidades para su propio interés adjuntadas por el gobierno de los EEUU  a su  llamada “Ley de Crecimiento y Oportunidades Africanas (AGOA)”, muchas de las cuales no sirven los intereses fundamentales a largo plazo de las necesidades de nuestros pueblos, y  erosionan los derechos a las políticas económicas y la soberanía política de nuestros países. Es este un precio demasiado alto a pagar por  las mínimas “ganancias” en el acceso a las exportaciones a EEUU para las fábricas de indumentaria y textiles donde se explota a los trabajadores en Lesotho y en otros países del CSAD .Los gobiernos no deben firmar el AGOA, o deber retirarse si ya lo han firmado. 

Elogiamos a los gobiernos del CSAD, como parte de la Unión Africana, por plantarse firmemente en la OMC por nuestros derechos a proteger la base agraria de nuestras  economías, nuestros agricultores a pequeña escala y la producción y seguridad alimentaria de nuestros pueblos, y la soberanía alimentaria de nuestros países y regiones.  Los gobiernos deben también apoyar nuestra agricultura con sus políticas domésticas, y rechazar la infiltración de los GMOs en la producción o a través de la “ayuda alimentaria” en nuestros países.  Esto incluye otros problemas sanitarios y de salud en el movimiento del ganado. 

Vemos en el estancamiento en las Rondas de Doha de la OMC un testimonio de la efectividad de las alianzas de los gobiernos de África con otros de América Latina, el Caribe y Asia al plantarse ante las grandes potencias en temas de agricultura, industria  y privatización de servicios. Hacemos un llamado a estos gobiernos a sostener una defensa decidida de nuestros intereses y necesidades. 

Hacemos un llamado  a la misma determinación por parte de nuestros gobiernos, separadamente y juntos, para resistir y ponerle fin a la intrusión del FMI y el Banco Mundial y a los gobiernos extranjeros poderosos en nuestras políticas nacionales, especialmente  a la promoción  de la privatización de nuestros recursos naturales, nuestros bienes y nuestros servicios públicos. Esos programas de privatización en sus varias formas, han tenido efectos drásticos en el costo y acceso de nuestros pueblos y especialmente de las mujeres y niños, a la salud, educación, bienestar social, agua y otros servicios básicos como sus derechos humanos. La privatización también obstaculiza el rol de las instituciones públicas para avanzar en nuestro potencial de desarrollo nacional. 

Nos preocupa especialmente la confabulación de nuestros gobiernos para permitir y facilitar la dominación creciente de nuestra región  por compañías Sudafricanas y corporaciones transnacionales  con base en Sudáfrica utilizando a Sudáfrica como plataforma para adentrarse en el resto del continente. En muchos casos, los líderes de los gobiernos de la región se benefician de tales operaciones comerciales aunque a veces las critiquen públicamente. 

Más aún, rechazamos los planes del FMI, Banco Mundial y los gobiernos poderosos que los controlan de convertir al Sur de África en una “región abierta” para  servir  a los “derechos de acceso” de todos los exportadores e inversores internacionales  dentro de nuestra región. Tenemos una larga experiencia de los efectos de la desindustrialización dañina y la destrucción de empleos de la tal liberalización comercial ventajosa para los exportadores de los países del Norte, y ahora también de otros en el Sur, particularmente China. La liberalización comercial pone aún más presión sobre las condiciones laborales y la seguridad y la supervivencia de empleos, sumándose a .las totalmente inaceptables tasas de desempleo existentes en nuestros países. 

Nos preocupa la falta de compromiso por parte de los líderes nacionales a una gobernabilidad completamente democrática y a garantizar todos los derechos políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales de nuestros pueblos. Condenamos la corrupción creciente en las filas del gobierno y de los negocios.  Exigimos respeto total a los derechos humanos fundamentales, y nos comprometemos a mantener nuestro apoyo mutuo y construir la solidaridad de los pueblos sobre estos temas en todos los países de la región. 

Exigimos que los gobiernos del CSAD lleven adelante sus negociaciones intergubernamentales para programas regionales conjuntos sobre la base de una total transparencia, y la diseminación de información en todas las lenguas locales para una consulta pública y participación genuinas. Nos comprometemos a continuar monitoreando los planes y programas regionales en estos y otros asuntos ya a expresar activamente nuestras opiniones, y aseverar vigorosamente nuestras demandas y alternativas a todos los gobiernos del CSAD, por separado y juntos.